Circulación del conocimiento

Circulación del conocimiento

Convertir los datos en información y apropiarla para que sea conocimiento.

El bien más preciado en la sociedad contemporánea es el conocimiento, por ello el éxito de los modelos organizacionales que ponen en primera línea los saberes de los trabajadores y su potencial para convertirlos en saberes de la organización a través de procesos de gestión del conocimiento.

Saliendo del ámbito corporativo, aunque todavía en el mundo actual conectado gracias a Internet, en los ámbitos educativos, culturales, sociales y de crecimiento personal, resulta que la información fue el bien más preciado, momento en el que se habló incluso de la Sociedad de la Información como el espacio en que nos desenvolvíamos; sin embargo, atendiendo la misma lógica usada en los salones de las escuelas, la información no es nada si no se apropia y reinterpreta, momento en el cual se convierte en conocimiento y de ahí la nueva denominación de lo contemporáneo.

El interés de la gestión del conocimiento no solo es identificar, caracterizar y administrar la información, sino que principalmente busca convertirla en conocimiento, para luego someterlo a la economía del conocimiento; sin embargo, uno de los mayores obstáculos para dicha circulación está atado a las bases mismas del sistema capitalista y su delimitación de lo público y lo privado.

La Unesco señala que “la revolución digital ha permitido la aparición de una nueva escala de comercialización de lo inmaterial. En efecto, en una economía mundial del conocimiento, la multiplicación de los soportes digitales disminuye considerablemente la escasez de bienes inmateriales reproducibles infinitamente. Asimismo, hemos visto que la forma de la red multiplica el acceso a los  conocimientos, cuestionando su escasez y, por ende, las bases de una economía clásica del conocimiento”.

Las difusas líneas que separan la información privada y la disponible para todos los usuarios en red se han transformado, de forma positiva para la circulación, abriendo espacio a una nueva idea de libertad y apertura, reconfigurando los bienes virtuales entre públicos, privados y abiertos, diferenciados entre ellos por el nivel de apropiación y re-creación aceptado legal y socialmente, aunque lo cierto es que es inseparable el factor económico que encara el conocimiento en la nueva era.

“Si es impensable una sociedad del conocimiento que no esté basada en la libre circulación de los conocimientos […], tampoco cabe pensar en una sociedad exclusivamente basada en una cultura de la gratuidad, porque no hay sociedad sin actividad económica”, concluye la Unesco.

Diversas iniciativas han tenido lugar y algunas han logrado incidir para lograr un equilibrio entre el conocimiento compartido de forma abierta (susceptible de ser apropiado, editado, e incluso reinterpretado y re-creado por otros), y el que circula bajo las lógicas monetarias. Así, por ejemplo, la Declaración de Bolonia, acordó en 1999 la creación de un espacio único de educación superior en Europa, bajo el cual se estandarizan los procesos de formación, evaluación y calificación, y principalmente, se impulsa la que ahora es conocida como ‘la quinta libertad’, asociada a la libre circulación del conocimiento.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), aparecen entonces como la herramienta clave para impulsar la circulación del conocimiento gracias a sus características integradoras y transversales. Según el Banco Mundial, en el año 2003, por cada 100 personas en el mundo 12,2 contaban con acceso a Internet; para 2011 la cifra aumentó a 32,7 usuarios, dato que tiene tendencia al alza y, aunque por un lado demuestra la profundidad de la brecha digital, por el otro deja ver una oportunidad de enlazar nuevas regiones y nuevos usuarios a todo el universo de información que supone la red.

Dos mil cuatrocientos millones de personas en el mundo cuentan con acceso a Internet, según datos de la UIT a junio de 2012, y el 85% de la población tiene acceso a teléfonos móviles. La explosión en desarrollos de plataformas y contenidos digitales hacen pensar que desde la perspectiva de la circulación del conocimiento, las TIC resultan ser aliadas indispensables en el proceso; sin embargo, a partir de las cifras surge la duda sobre cuántos de los millones de usuarios son capaces de aprovechar el potencial de información que ofrecen los dispositivos y las conexiones.

Un dato poco registrado es el de cuántas personas no solo tienen acceso sino que realmente saben cómo usar las TIC en beneficio de su desarrollo personal, social y económico; en el marco de la Sociedad del Conocimiento, no solo resulta fundamental concentrarse en la respuesta a esta pregunta y en apostar por el aumento en el uso y apropiación de las nuevas tecnologías, sino que además parece soportarse sobre sí mismo el hecho de apropiar conocimiento para poder generar y circular uno nuevo.

“La transformación de una información en conocimiento exige un trabajo de reflexión. De por sí, una información sólo es un dato bruto, esto es, la materia prima de la elaboración de un conocimiento. […] El carácter reflexivo del juicio necesario para transformar una información en conocimiento […] supone dominar algunas competencias cognitivas, críticas y teóricas, cuyo fomento es precisamente el objeto de las sociedades del conocimiento. […] Lo que conduce a la producción del conocimiento es una forma de transmutación de la información, pero el conocimiento mismo se transforma en información para poder ser tratado y producir un nuevo conocimiento”, señala la Unesco.

Es entonces cuando se hace visible la necesidad de fomentar en paralelo el crecimiento de la infraestructura y la conectividad, junto a los procesos de promoción del uso y apropiación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, bajo un modelo abierto, sustentable y orientado hacia el usuario, en el cual es el conocimiento que circula y la posibilidad de ser reinterpretado la base del flujo de información.

 

 

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Esta información fue presentada en BiblioTic 2013 como parte de la ponencia “Gestión y circulación del conocimiento: web, móviles y aplicaciones a partir de la experiencia de Colombia Digital”.

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Adriana Molano

@amolanor

Diectora de contenidos
Corporación Colombia Digital

Especialista en Comunicación y Cultura de FLACSO; estratega de comunicación para proyectos de apropiación tecnológica en áreas empresariales, sociales y culturales. Es Asesora de Comunicaciones y Contenidos para distintos proyectos de la Corporación Colombia Digital.