Producción y circulación de contenidos digitales

Producción y circulación de contenidos digitales

Producción y circulación de contenidos digitales

Soportes para el conocimiento y la construcción de la sociedad red.

Mientras la información  se compone a partir de una serie de datos que puede o no responder a principios de organización, el conocimiento se basa en la interrelación entre aquellos datos, procesándolos y poniéndolos en contextos particulares, generando así nuevas formas de analizar y acercarse al mundo.

La particularidad del conocimiento es que necesita del permanente ciclo de producción y circulación para consolidarse, lo que implica dos componentes básicos para su desarrollo: personas interesadas en apropiarlo y soportes que permitan su circulación.

“Para que la innovación social de sus frutos a largo plazo y pueda ser sostenible en el tiempo y aplicable a otros lugares, deberá tender al desarrollo permanente de las personas, de sus capacidades de imaginación y de expresión de sus ideas, así como al alfabetismo tecnológico de los sectores con menos posibilidades de acceso y de uso a los avances tecnológicos (García Dalmas, 2006:23, en ‘Desafíos actuales de la Sociedad del Conocimiento para la inclusión digital en América Latina’)”.

Los contenidos digitales, su producción y circulación, resultan ser la piedra angular de la Sociedad del Conocimiento, porque es a través de ellos que se hace posible difundir ideas innovadoras, aprovechando el potencial de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), particularmente el de superar las barreras de tiempo y espacio, alcanzando así  mayor número de personas interesadas en apropiar el conocimiento y en replicarlo.

“El cambio en la comunicación, en el progreso tecnológico, cultural, económico y social que se está produciendo en la sociedad, ya no puede explicarse por los efectos de los medios de comunicación masiva (muy influyentes en la configuración de la Tercera Ola), sino por los conceptos de inteligencia y conocimiento determinados por la acelerada emergencia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en nuestras vidas. En esta situación es imprescindible que surja la necesidad de generar, distribuir y consumir grandes cantidades de información y de contenidos”, señala Francisco García García en ‘Contenidos educativos digitales: construyendo la Sociedad del Conocimiento’.

Lo cierto es que el territorio gobernado una vez por la tradición oral y luego por la imprenta, ahora ha sido conquistado por los contenidos digitales, tan etéreos en el ciberespacio como influyentes en las plataformas de construcción colaborativa de ideas, de publicación autónoma de expresiones personales o incluso de discusión en redes sociales.

La relación conocimiento – contenidos es simbiótica en la medida que cada uno de ellos se beneficia del avance del otro. A mayor generación de conocimiento mayor interés por desarrollar formatos, narraciones y soportes para su circulación; a mayor cantidad de contenidos en circulación y al alcance de un mayor número de consumidores, mayor será el nivel de conexiones que éstos generen entre sus saberes particulares y los nuevos aprendizajes.

“Por estas vías cada vez más dinámicas necesitamos perentoriamente que transiten los contenidos de todo tipo. Las instituciones y los Estados, las empresas y hasta los usuarios particulares están generando continuamente contenidos. Pero esta producción por una parte es insuficiente y por otra ofrece dificultades en cuanto a una ajustada valoración crítica de su calidad y fiabilidad, de su apropiación y de su adecuación”, añade García García.

Uno de los impactos, no necesariamente planificados, pero sí bien conocidos por los usuarios de la web, es el potencial de circulación de contenidos que están al alcance de un clic. En esta medida la producción y circulación de contenidos de digitales transforma los escenarios de primer –  tercer mundo, en la medida que pone en igualdad de condiciones a ambos polos para acceder y visibilizar sus propios ideales.

En América Latina, y particularmente en Colombia, el panorama de producción y circulación de contenidos digitales se consolida e incluso Bogotá empieza a ser vista como capital del emprendimiento asociado a este ámbito de producción: videojuegos, animaciones, aplicaciones móviles, transmedia y desarrollo editorial.

“Esta revolución no es tanto una revolución tecnológica como de producción y desarrollo de información y contenidos”, concluye García García.

 

 

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La Corporación Colombia Digital hace parte del Tercer Simposio Nacional de Patrimonio Bibliográfico y Documental que en 2013 promueve la reflexión en torno a la gestión de documentos digitales. Este artículo es producto de la presentación en el panel ‘Producción digital en Colombia: tres visiones’, en el que participan Adriana Molano Rojas (Colombia Digital), Bernardo Jaramillo (Cerlalc) e Iván Correa (e-libros).

 *Fotografías tomadas en Tercer Simposio Nacional de Patrimonio Bibliográfico y Documental

 

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Adriana Molano

@amolanor

Diectora de contenidos
Corporación Colombia Digital

Especialista en Comunicación y Cultura de FLACSO; estratega de comunicación para proyectos de apropiación tecnológica en áreas empresariales, sociales y culturales. Es Asesora de Comunicaciones y Contenidos para distintos proyectos de la Corporación Colombia Digital.