Casos de éxito
Casos de éxito (21)
Los niños y jóvenes de Funza (Cundinamarca) han encontrado un lugar propicio para explotar todo su talento y hacer realidad sus ideas. Se trata del Club Digital que forma parte del Centro Vocacional Juvenil que es dirigido y financiado por la Fundación Prodesarrollo del occidente de la sabana, conocida como Prodeocsa.
Esta
entidad sin ánimo de lucro fue creada en 1974 por un grupo de
empresarios de la zona del occidente con el fin de apoyar el desarrollo
regional de los municipios de Cundinamarca Madrid, Mosquera, Funza,
Bojacá y Facatativá. Como parte del cumplimiento de su misión, surgió la
idea de crear un espacio único para los niños y jóvenes que ya estaban
de alguna manera vinculados al Centro Vocacional Juvenil: “La
iniciativa de aportar a los niños y jóvenes un espacio donde pudieran
realizar un aprendizaje educativo no formal que les ayudara a descubrir
sus intereses, intereses propios y expresar sus idas, está en un
programa más grande llamado centro vocacional juvenil y uno de ellos es
el club digital. A él asisten niños, jóvenes y adultos y se les ofrece
un espacio físico para que se acerquen a las nuevas tecnologías, que más
que con un aprendizaje clásico, busca que adquieran conocimientos
técnicos acompañados por sus propuestas artísticas en animación, diseño
Web, publicidad, etc.”, afirma Marta Elena Jaramillo, directora de
la Fundación Prodeocsa.
Esta
entidad sin ánimo de lucro fue creada en 1974 por un grupo de
empresarios de la zona del occidente con el fin de apoyar el desarrollo
regional de los municipios de Cundinamarca Madrid, Mosquera, Funza,
Bojacá y Facatativá. Como parte del cumplimiento de su misión, surgió la
idea de crear un espacio único para los niños y jóvenes que ya estaban
de alguna manera vinculados al Centro Vocacional Juvenil: “La
iniciativa de aportar a los niños y jóvenes un espacio donde pudieran
realizar un aprendizaje educativo no formal que les ayudara a descubrir
sus intereses, intereses propios y expresar sus idas, está en un
programa más grande llamado centro vocacional juvenil y uno de ellos es
el club digital. A él asisten niños, jóvenes y adultos y se les ofrece
un espacio físico para que se acerquen a las nuevas tecnologías, que más
que con un aprendizaje clásico, busca que adquieran conocimientos
técnicos acompañados por sus propuestas artísticas en animación, diseño
Web, publicidad, etc.”, afirma Marta Elena Jaramillo, directora de
la Fundación Prodeocsa.
La idea
para esta iniciativa surgió a partir de la revisión de diferentes
experiencias en varios lugares de Colombia y el mundo que se realizó
desde la Fundación, lo que arrojó como conclusión la importancia de
ofrecer espacios de exploración y autoaprendizaje que permitiera
desarrollar la creatividad, imaginación y el talento de los niños de
Funza: “Nos dimos cuenta que esto era importante, luego solicitamos
unos recursos para hacer toda la adecuación física, instalación de redes
y primera dotación de los equipos, entonces también recibimos el apoyo
de Microsoft que nos donó software no solo de
Windows sino más
elaborados, y nos apoyamos en Colombia Digital que nos dio la asesoría
en el montaje del mismo y realizaron la propuesta metodológica para el
desempeño del centro. Esta entidad nos asesoró en qué hacer desde la
adecuación del espacio, compra de los equipos y hasta la parte de la
filosofía que era muy importante”.
Windows sino más
elaborados, y nos apoyamos en Colombia Digital que nos dio la asesoría
en el montaje del mismo y realizaron la propuesta metodológica para el
desempeño del centro. Esta entidad nos asesoró en qué hacer desde la
adecuación del espacio, compra de los equipos y hasta la parte de la
filosofía que era muy importante”. Los
talleristas, integrantes del Centro Vocacional Juvenil fueron también
relevantes en este proceso, ya que se encargaron de realizar una
adecuación del espacio llamativa, artística y atractiva. Además,
Colombia Digital fue la encargada de suministrar el perfil para que el
encargado de administrar este espacio fuera la
persona correcta. Gabriel
Felipe Muelle fue el elegido para esta misión y se caracteriza no sólo
por sus conocimientos en temas tecnológicos, sino por su actitud e
interés hacia las personas vinculadas con el Club Digital: “Al ser él
un joven, como cualquiera de los que va, los chicos lo ven y lo tratan
como un par más y él les da todas las alas para que sean creativos.
Queríamos que el coordinador más que un tutor, fuera un motivador”.
persona correcta. Gabriel
Felipe Muelle fue el elegido para esta misión y se caracteriza no sólo
por sus conocimientos en temas tecnológicos, sino por su actitud e
interés hacia las personas vinculadas con el Club Digital: “Al ser él
un joven, como cualquiera de los que va, los chicos lo ven y lo tratan
como un par más y él les da todas las alas para que sean creativos.
Queríamos que el coordinador más que un tutor, fuera un motivador”. El Club
Digital tiene abiertas sus puertas desde hace ya algún tiempo, pero es
este 25 de junio a las 2 de la tarde, se realizará un evento de
inauguración en el Centro Vocacional Juvenil, que básicamente busca
“Mostrar lo que los chicos y jóvenes pueden hacer, mostrar sus
avances y motivar a otros chicos para que vayan al encuentro y conozcan
lo que hemos hecho hasta ahora. Este es un lugar que permite la
posibilidad de hacer uso de la tecnología sin que haya una restricción y
que puedan explorar, eso no quiere decir que no estemos pendientes pero
estamos viendo ya pero que se puedan hacer otro tipo de convenios con
otras entidades para que sean atractivos para los jóvenes”.
Actualmente,
el club digital tiene un blog en el que están
expuestos algunos de sus proyectos. Por otra parte, esperar atraer con
este evento a más y más jóvenes para que aprovechen los recursos
ofrecidos: “No queremos que este sitio sea como un café Internet,
sino que sea un espacio para compartir, aprender y generar redes a
través de las TIC”, concluye Marta Elena Jaramillo.
Visto 431 veces
Etiquetado categoria
Image Gallery
Un negocio pequeño que empezó como una cafetería se convirtió con mucho esfuerzo en el sustento de una familia que deseaba salir adelante. Rafael Fajardo, casado, con tres hijos y procedente de Tibasosa, pueblo boyacense que lo vio nacer y crecer, heredó de sus padres un terreno que decidió explotar y convertirlo en el eje de su negocio.
Junto con la ayuda de su esposa, Margarita Rojas López, planearon juntos una empresa en la que ella aprovecharía sus conocimientos de ingeniera de alimentos para generar productos de alta calidad y con un sabor delicioso. “Teníamos un cultivo de feijoa e iniciamos con algunas cosas. Se vendieron las frutas, los jugos y así se dio la necesidad de ir implementando e innovando con muchos productos”, afirma Rafael Fajardo.
Agroindustria Las Margaritas es una empresa fundada hace más de 20 años, legalmente registrada desde 1992 y que produce diversos alimentos como: “Caramelos, chocolates rellenos de feijoa, mermeladas, feijoa en almíbar, sabajón de feijoa, postres, yogur, vino, caramelos, tortas y galletas. La quinua también se usa bastante y tenemos una amplia variedad”.
Gracias a la visión de su esposa, Rafael siempre tuvo en mente el hecho de buscar innovaciones y oportunidades para que su empresa creciera. Fue por eso que realizó préstamos y otras acciones pera buscar el progreso de su iniciativa. En este contexto, apareció el programa Mipyme Digital de la mano de Incubar Boyacá con el proyecto titulado: “Fortalecimiento de la productividad y competitividad de las microempresas del sector HORTOFRUTICOLA del Cluster agroalimentario en el Departamento de BOYACÁ, por medio de la transferencia, apropiación e implementación de TIC Tecnologías de Información y Comunicación”; que buscaba la apropiación de tecnología en microempresas como la que tienen a su cargo Rafael y Margarita.
Visto 333 veces
Etiquetado categoria
Image Gallery
Domingo Guzmán es un profesional en comercio internacional con amplia experiencia en el sector financiero y como catedrático en varias universidades de Bogotá. Nacido en el Valle de San Juan, población que está a 45 minutos de la capital del Tolima, Ibagué, vivió durante muchos años en el distrito capital pero por mucho tiempo soñó con la idea de tener un terreno y un negocio propio en su tierra natal. Fue por eso que en 1995 adquirió una parcela para en un principio, cultivar mango, pero en el 2006 una vez instalado en el Valle del San Juan decidió empezar un emprendimiento agroturístico llamado Finca agroturística de El Samán.
Visto 487 veces
Etiquetado categoria
Image Gallery
Las orellanas son hongos comestibles muy nutritivos que se caracterizan por sus cualidades probióticas y medicinales ya que ayudan a restaurar el equilibrio natural y a fortalecer el sistema inmune. Esta pieza gastronómica, poco conocida por algunos, es cultivada y distribuida por Productos alimenticios cabril E.U, una empresa familiar liderada por Martha Susana Abril Medina, casada desde hace 27 años y madre de seis hijos que están involucrados completamente en todo lo relacionado con esta iniciativa.
La historia de esta empresa ha sido construida con el esfuerzo y la constancia de Martha Susana. Fue ella con su empuje y sus deseos de salir adelante que un día, decidió que estaba aburrida de no conseguir trabajo y que su esposo fuera el único encargado de llevar el sustento económico a su familia: “Mi sueño siempre fue tener algo propio. No conseguía trabajo y yo quería tener mis cosas, porque antes yo vivía del sueldo de mi esposo. Llega un momento en que uno se siente que es una carga para el esposo. Al sentirme yo tuve el deseo de aportar algo ya que mis hijos empezaron a crecer, el estudio es costoso, y por eso tomé la decisión de organizar mi empresa con mis orellanas”.
La historia de esta empresa ha sido construida con el esfuerzo y la constancia de Martha Susana. Fue ella con su empuje y sus deseos de salir adelante que un día, decidió que estaba aburrida de no conseguir trabajo y que su esposo fuera el único encargado de llevar el sustento económico a su familia: “Mi sueño siempre fue tener algo propio. No conseguía trabajo y yo quería tener mis cosas, porque antes yo vivía del sueldo de mi esposo. Llega un momento en que uno se siente que es una carga para el esposo. Al sentirme yo tuve el deseo de aportar algo ya que mis hijos empezaron a crecer, el estudio es costoso, y por eso tomé la decisión de organizar mi empresa con mis orellanas”.
Visto 565 veces
Etiquetado categoria
Image Gallery
Rosa Gándara Vargas es una mujer cartagenera que a sus cuarenta y tantos años puede decir que el aprendizaje ha sido el motor de su vida. Desde hace 30 años reside en Bogotá y es en esta ciudad donde ha podido expandir todo su conocimiento en muchas áreas, especialmente la relacionada con alimentos. Su pasión por la cocina y culinaria en general, es según afirma Rosa: “Es hereditaria, porque en la familia sean médicos bacteriólogos químicos filólogos a todos nos encanta la cocina.
Visto 960 veces
Etiquetado categoria



















