Innovación & perfil del riesgo en Colombia

Innovación & perfil del riesgo en Colombia

Innovación & perfil del riesgo en Colombia

La innovación es un proceso rodeado de incertidumbres, para mencionar algunas: ¿cuáles mejoras en nuestros productos aumentarán mi participación en el mercado?

 

¿Con qué nuevo producto reinaré sin competidores?, ¿cuánto me tomará desarrollar esa nueva tecnología valiosa y difícilmente copiable?, ¿hacia qué invento exitoso y valioso para el mercado, encamino mis esfuerzos de investigación?, ¿cuánto me demandará ese desarrollo? Sus respuestas hacen parte del proceso de innovación pero estarán fuertemente condicionadas por la calidad de la ‘apuesta’ que hagamos en innovación, es decir, el esfuerzo, tiempo y recursos que estemos dispuestos a ‘arriesgar o invertir’ en aras de los beneficios que esperamos obtener de ella.

 

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Por todos es conocido que somos un país que invierte poco en innovación, tan sólo el 0,487% de nuestro PIB lo dedicamos a Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (la línea oscura según el estudio del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología). Adicional a ello, somos un país con una aversión generalizada al riesgo, o lo que es lo mismo, dirigimos una porción importante de nuestras inversiones a activos poco riesgosos con rentas moderadas. ¿Cuántas veces no hemos oído que la inversión es comprar un apartamento para arrendar; o abrir un CDT para que por lo menos produzca algo nuestro ahorro?

El punto central entonces se encuentra en nuestra actitud hacia el “riesgo”. Es decir, cómo apreciamos nuestro ‘vaso’ del riesgo y de la innovación: podemos pensar que todo lo que implique riesgo conduce a la posibilidad de perder, generándonos gran esmero por ser cautos y permanecemos estáticos (viendo el vaso medio vacío); u otra alternativa es pensar, para un nivel dado de riesgo, ¿cuánto y cómo maximizamos lo que de manera realista podemos ganar por esa inversión? (ver el vaso a medio llenar, con oportunidades que debemos concretar para llenarlo del todo). Podría decirse que en virtud del escenario competitivo por el que nuestro país ha decidió caminar y la entrada en vigencia de un buen número de Tratados de Libre Comercio, es pertinente apropiar una visión ‘medio llena’ del vaso del riesgo y la innovación, tanto a nivel país, como a nivel de los actores de la sociedad (Ver en la siguiente tabla la ‘apuesta’ en recursos para actividades de ciencia, tecnología e innovación-ACTI que hacen diferentes países).

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Vale la pena resaltar, que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos tuvo un retraso de casi 5 años para su firma. Curiosamente, en el momento de la firma, e incluso hoy, oímos decir que aún no estamos preparados para competir bajo ese acuerdo. Creería que si no cambiamos nuestra actitud hacia el vaso del ‘Riesgo & Innovación’ no lo estaremos nunca. No podemos seguir reaccionando sólo cuando evidenciemos los efectos nocivos de nuestra inactividad. Así suele sucederles a los países que, como Colombia, son reactivos y tienden a ver la innovación y el riesgo no como oportunidad sino como inseguridad a aplacar.

Por ello es imperativo tener claro desde un comienzo la actitud que tendremos hacia las actividades de innovación y su riesgo. Sólo actuando así tendremos una estrategia que aterrice nuestras expectativas y resultados, al mismo tiempo que focalizamos eficientemente esfuerzos en medio de la incertidumbre. Tener apuestas sólidas en innovación difícilmente replicables o copiables por los demás conlleva dedicar recursos y esfuerzos significativos en ella (nuestro país en los próximos 10 años dedicará el 10% de las regalías a I+D+i), y también requiere definir un norte claro para nuestra apuesta de innovación (norte que Colombia aún no tiene claro).

Independientemente del proceso de consolidación de los aspectos en mención, un par de temas pueden aumentan la efectividad de nuestras apuestas ‘sólidas’ de innovación: el primero, dirigir con decisión esfuerzos concretos a apoyar nuevas empresas y emprendimientos de alto impacto y potencial dinamizador; y el segundo, generar y fortalecer continuamente el ecosistema de innovación que anida y proyecta estos emprendimientos y empresas.

Dinamizar en el nicho de nuevas empresas y emprendimientos de alto impacto:

La relevancia de acción sobre este nicho radica en que se trata de la fuerza de renovación que toda sociedad construye para transformarse así misma, independientemente del status quo imperante de su tejido empresarial. Colombia ha dado un paso importante este año con la creación Innpulsa Colombia, nueva unidad del Gobierno, creada en el seno de Bancoldex, que desea posicionarse como el ente promotor del emprendimiento dinámico en nuestro entorno, buscando ser el canalizador y catalizador hacia el éxito de los ímpetus e ideas de nuestros emprendedores. Enhorabuena, adjuntamos una información de interés al respecto.

Fortalecimiento continúo del ecosistema de innovación:

La importancia del ecosistema de innovación, para un país y sus gentes, está detrás de una respuesta espontánea que diera Bill Gates, fundador de Microsoft, ante la pregunta: ¿qué habría sido de su vida si hubiera nacido en Latinoamérica? Bill Gates, respondió: “…tal vez, habría sido simplemente un agricultor mediocre”. Lo que hace la diferencia entre un mismo emprendimiento y unos mismos ímpetus, puede ser el ecosistema donde éste se anide. No bastan los sueños y las ganas, también para la innovación y el emprendimiento se requiere un tejido de soporte, con elementos diversos y complementarios, para cualquier emprendimiento o nueva empresa que allí se genere. En este aspecto, tenemos un largo camino por recorrer, nuestro ecosistema de innovación, no posee ni gran diversidad, ni gran especialización en sus componentes.

Es por ello que tanto las nuevas empresas y emprendimientos, como la robustez del ecosistema de innovación en el que se encuentran son, en esencia, mecanismos que propenden por asegurar el éxito de nuestras ‘apuestas’ de Innovación & Riesgo. Es decir, son mecanismos para atenuar su riesgo y  maximizar su posibilidad de éxito a partir del esfuerzo e inversión realizados.

 

Rodrigo Álvarez
Director General
Artífice Consultoría

 

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Artífice Innovación

Columnista
Corporación Colombia Digital