Glocal & TIC: manantial de oportunidades

Glocal & TIC: manantial de oportunidades

A pesar de los temores que genera el proceso de globalización entre los países pobres y los sectores menos favorecidos de las naciones ricas.

La globalización y la era del conocimiento, bien podrían ser con las TIC un manantial de oportunidades para los países en desarrollo.

Francis Fukuyama, el filósofo social, estudioso del desempeño económico y su relación con factores sociales, ha señalado que con la revolución del conocimiento, hoy es más cierto que nunca, que llegar de último puede ser una ventaja. Dos son las razones para ello: primero, actualmente es más interesante estar sintonizado con el uso efectivo de las tecnologías, que con su desarrollo; y segundo, los productos típicos de la Era de la Información y el Conocimiento pueden generarse con un alcance global, desde pequeñas escalas y organizaciones, en virtud de la instantaneidad y ubicuidad de las TIC.

Es por ello, que todo país en vía de desarrollo debería insertarse en el proceso de la globalización y del conocimiento, para aprovechar la oportunidad privilegiada de encauzar sus recursos humanos y naturales más valiosos, a una visibilidad global y a una sintonía con una cultura en la que el ser humano, la diversidad y lo natural toman cada vez más importancia en todos los confines del mundo.

Pero, ¿cuáles podrán ser los factores de éxito en la era del conocimiento y la globalización? Definitivamente todos aquellos que involucren el recurso humano como receptor y generador del saber. Particularmente y en este nuevo contexto, la experiencia ha demostrado que dicho recurso deberá poseer, entre otras, tres características especiales:

  1. Ser creativo para concebir nuevos productos y servicios de atractivo mundial.
  2. Entender que el mundo está más allá de sus narices: otras culturas, otras lenguas. Poseer una aproximación "glocal" de su actividad, pensando GLObalmente y actuando loCALmente.
  3. Comprender el vínculo entre las partes y el todo, para interpretar efectivamente el mundo complejo que tenemos por escenario.

Ahora bien, para que el recurso humano de un país reúna estas características debe haber recibido una educación analítica y estar abierto a variadas culturas y lenguas.

Cabe entonces preguntarse: ¿en dónde se encuentra Colombia en la solución de los desafíos que la inserción de la nueva economía global impone?

En cuanto a ser creativos y recursivos, no hay duda que los colombianos somos competitivos. Las pruebas abundan. A diario empresarios, trabajadores, educadores, hombres y mujeres de ciencia, entre otros, se encargan de impulsar un país desafiando el sinnúmero de condiciones adversas que serían inabordables para individuos de otras latitudes.

Sin embargo las condiciones para la inserción adecuada de Colombia en la Era del Conocimiento no se restringen a la imaginación y en los dos restantes factores el camino por recorrer es extenso. En efecto, acerca de la necesidad que el recurso humano pueda absorber o transmitir saberes y culturas en un escenario global, los colombianos tenemos en nuestro escaso bilingüismo una gran limitación a resolver. Nuestras barreras van un poco más allá de no dominar el inglés como la lengua "universal", pues además históricamente hemos considerado el entorno mundial como un escenario extraño y demasiado lejano a nuestra realidad diaria; incapaz de propiciar alguna acción o cambio en lo que hacemos o quisiéramos hacer frente a él.

Finalmente, y en relación con la promoción de un conocimiento sistémico, el obstáculo a vencer es la existencia de un sistema educativo que no se halla fundado en el razonamiento y el análisis, y que no dota a nuestro recurso humano con las herramientas necesarias para evaluar con acierto, tanto las partes como la integridad de los fenómenos complejos que el proceso de la globalización impone.

En conclusión, nuestra inserción en la era digital y del conocimiento, necesita de un sistema educativo que abra las mentes colombianos al análisis, al mundo, a culturas y lenguas. Si privilegiamos a quien tan sólo "repite" un conocimiento limitado, el pensamiento abierto y original no es estimulado y el recurso humano no podrá desarrollar su potencial inventivo. En otras palabras, habrá globalización para el país cuando, primero, veamos en el entorno internacional el escenario ideal para desplegar nuestra creatividad, y, segundo, más relevante aún, cuando contemos con una educación y apertura mental que potencie nuestra cultura y raíces, GloloCALmente.

 

Rodrigo Álvarez Jiménez
Director General
Artífice Consultoría

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Artífice Innovación

Columnista
Corporación Colombia Digital