De la economía espacial a la economía 2.0

De la economía espacial a la economía 2.0

En los últimos decenios, se ha realizado un gran desarrollo e interés por la economía geográfica o espacial. La relevancia e impactos de tales desarrollos le han merecido a Paul Krugman, el premio Nobel de economía en el año 2008.

Sin embargo, a las realidades de bienes-servicios, actividades y territorios diseminados globalmente en la economía espacial, se está dando, sin percibirlo, el advenimiento de la economía 2.0 que con sus impresionantes tendencias y efectos, en virtud de las Tecnologías de la información y las Comunicaciones (TIC), prometen tener grandes impactos sobre las actividades: el mundo a un solo "clic" de todo el mundo.

En la economía espacial modelada por Krugman, se pretende entender aquello que ocurre en los territorios a nivel de las actividades económicas, el crecimiento de las ciudades y las aglomeraciones geográficas como por ejemplo clusters empresariales y tecnológicos, y su oportunidad de mercado en otros territorios y países. Se trata entonces, de promover el entendimiento de aquello que puebla empresarialmente y productivamente los territorios (empresarios, recursos humanos, instituciones, infraestructura, productos y servicios, etc.).Todos ellos actores protagónicos en una economía que como la nuestra, se encuentran en una fuerte dinámica de inserción en la globalización, mediante la firma de distintos Tratados de Libre Comercio. Proceso que va definiendo la realidad competitiva de los bienes y servicios que producimos.

Es así como Colombia ya empieza a ponderar los efectos sobre las importaciones y exportaciones, en virtud de la entrada en operación de los Tratados de Libre Comercio que ha firmado. Así por ejemplo, en el último año, y con el efecto de la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos, a nivel del sector manufacturero (sector que transforma materias primas en productos), han crecido más las importaciones que nuestras exportaciones. En la economía espacial, vemos que los territorios se inundan de productos/servicios de diferentes países, dinámica que en la práctica empieza a "tamizar" cuáles de nuestros productos y actividades en el territorio son competitivas y cuáles no.

Sin embargo, a pesar de que nuestro presente esté fuertemente influenciado por la economía espacial, con las entradas en operación de dichos TLCs, es un hecho también, que estos están ocurriendo en medio de las grandes dinámicas promovidas por era de la información y el conocimiento. Es innegable que los cibernautas estamos a un solo "clic" de contenidos, bienes y servicios del mundo de otros; pero además, podemos interactuar con esos mundos, sin requerir para ello de mediación de alguien o de alguna institución. Es este poder de la dinámica de los individuos, las redes y las empresas de la Web mundial, la que escapa a los determinismos de una economía espacial y abre, más bien, un abanico casi infinito de posibilidades en todas las latitudes.

En la economía 2.0, la oportunidad es para todos porque en un mercado de miles de millones de cibernautas libres para interactuar, lo más claro es que hay espacios o mercados para muchas ofertas y demandas. Aún las ofertas exóticas muestran ser "valiosas" para nichos de mercado lo suficientemente grandes, a fin de sustentar en ellas un negocio. Sin embargo todo ello requerirá entender, ofrecer y visibilizar algo "especial" al mundo del ciberespacio. Idealmente, es importante que aquello "especial" dependa de lo que hacemos y lo que somos, y no simplemente del privilegio de tenerlo por la dotación natural del territorio que otros no poseen.

Debemos ser un país que se oriente a ser valioso por lo que hacen y son sus personas, para que sea el mundo quien remunere su actividad; y no tanto, que seamos valiosos para el mundo por las materias primas que tenemos (petróleo, carbón y ferroníquel), que luego enviamos a otros para que le agreguen valor y luego nos los retornen en forma de productos con mayor valor agregado, y por ende, más costosos.

Finalmente, la búsqueda de aquello "especial" nos obligará a entender mejor lo que somos y tenemos (nuestra cultura), a identificar no solo nuestros productos naturales, sino también nuevas formas de agregarle valor a esos recursos con nuestra actividad. Aprovechando que en la nueva era, el mundo ya no es algo a miles de kilómetros en países extraños, sino que mis clientes y oportunidades pueden estar a un sólo "clic" de mis realidades y actividades, en la medida que apropiemos esta nueva cultura y las tecnologías necesarias para ello: la economía 2.0.

 

Rodrigo Álvarez Jiménez
Director General
Artífice Consultoría

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Artífice Innovación

Columnista
Corporación Colombia Digital