¿Es posible que la tecnología transforme la educación?

¿Es posible que la tecnología transforme la educación?

¿Es posible que la tecnología transforme la educación?

La tecnología no ha cambiado la educación.

La mayor disponibilidad de computadores o de acceso a Internet en las escuelas no ha logrado que se genere una nueva manera de aprender.

Se accede a más fuentes de información, a nuevos formatos como vídeos y animaciones para conocer sobre los temas, pero contar con recursos tecnológicos no ha incidido en cambios en la manera cómo se aprende.

“Aprender”, refiriéndose en un sentido amplio, más allá de contenidos específicos como matemáticas o geografía, o de mejorar los desempeños en pruebas de Estado. La referencia a aprender, tiene que ver en cómo encontrarle sentido a la existencia, a descubrir lo que a cada uno le gusta. Aprender a determinar un proyecto de vida y apostarle para construirlo. Aprender a como en ocasiones es necesario dar marcha atrás y volver a empezar.  Aprender por lo tanto, que también equivocarse es una posibilidad en el camino. Aprender que puedo crear con el otro y por supuesto que también podemos desaprender.

La respuesta no está en el tipo de dispositivos, ni en el ancho de banda de la conexión a Internet. Puede que cada año sigan apareciendo más artefactos robustos y sofisticados, y los gobiernos se empeñen en realizar grandes inversiones para llevarlos a los establecimientos educativos. Por ejemplo en Colombia, el programa Computadores para Educar realizó inversiones en el año 2012 por 100 millones de dólares y este año la cifra será por el mismo orden, sin embargo la incidencia en la formación de personas para brindar herramientas para la vida será igual que hasta ahora: poca.

Para que el cambio suceda, se debe entender que la escuela es un lugar ante todo para la inspiración, la exploración y aprender con otros, no para aprender contenidos predeterminados.  Cada persona debe tener la posibilidad de auto-descubrirse, aprender de lo que le gusta, hacer cosas que le apasionen. Cuando repasamos a aquellos individuos que han dejado huella en el mundo por sus obras o inventos o por las causas o revoluciones que han liderado, existe una constante y es que aprendieron a leerse a sí mismos, a creer y a tener fe en sus propias apuestas de vida. Gabriel García Marquez, Jorge Luis Borges, Steve Jobs o Nelson Mandela pueden ser una muestra.

Ahora, más allá de que se busque que todos sean inventores o líderes políticos transformadores, la educación debe promover que cada uno encuentre el sentido de la vida, facilitar el descubrimiento de lo que se quiere hacer profesionalmente, generar las oportunidades para desarrollar los talentos y todo ello, para ofrecer que cada persona encuentre la manera de ser feliz.  Bajo este sentido, sí que la tecnología desarrollada hasta el momento puede aportar.

Cuando lo anterior suceda, sí se podrá decir que la tecnología ha logrado incidir en el cambio de la educación.

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Oswaldo Ospina

Asesor
Corporación Colombia Digital