¿Podremos ser suplantados por la tecnología?

¿Podremos ser suplantados por la tecnología?

¿Podremos ser suplantados por la tecnología?

Las especulaciones alrededor de cómo las máquinas terminarán reemplazando muchas actividades humanas son cada vez mayores en plena Sociedad de la Información.

Desde hace más de 6 décadas se ha vaticinado cómo en pocos años los computadores remplazarán miles de puestos de trabajo, al igual que cientos de películas ilustran cómo los robots irán desplazando paulatinamente nuestras funciones. Pese a lo anterior, el día a día demuestra cómo no hay nada más alejado de la realidad. La habilidad con la que desarrollamos nuevas tecnologías es la misma con la que complejizamos nuestro entorno.

Si bien es cierto, los diversos adelantos tecnológicos han facilitado y en ciertas ocasiones reemplazado nuestro quehacer diario, ello no significa que los roles de secretarias, contadores, escritores y muchos otros no sean válidos hoy como lo eran años atrás. Existen múltiples acciones repetitivas susceptibles de automatizar, pero no estamos cerca de cerrar las brechas que diferencian a un procesador de un cerebro humano por más capacidad que se les pueda otorgar. Es innegable que los últimos adelantos digitales realizan tareas asombrosas, incluso con mayor precisión que cientos de nosotros, pero nunca cómo nosotros.

Hace poco encontré un artículo que analizaba con preocupación cómo la clase obrera desaparecería en un par de generaciones. El texto me hizo recordar cómo hace quince años atrás varios artículos similares predecían para este tiempo que el e-learning desplazaría la figura de los docentes. En ese entonces fue un período difícil al trabajar con cientos de instructores que afrontaban la angustia de perder sus empleos y más grave aún, perder su lugar ante la sociedad.

Internet es el más amplio repositorio social de conocimiento, casi se podría afirmar "lo que no esté en la Web, no existe" y aún así a pesar de ser un medio abierto, gratuito y al alcance de todos, la formación formal y no formal, no ha perdido vigencia.

Teniendo en cuenta los antecedentes, podemos ver con beneplácito, que a pesar de contar continuamente con adelantos innovadores, cada vez que una puerta se cierra, se abre un centenar de posibilidades donde nuestro conocimiento y experiencia toman mayor relevancia.

La tecnología se encamina a facilitar nuestras tareas, pero son pocas las opciones en que esta pueda algún día remplazarnos totalmente, sin embargo ello no significa que los roles perdurarán a través del tiempo. Precisamente este es el punto central de la situación actual, todo está cambiando tan vertiginosamente que exige que cada individuo se adapte rápidamente a las diversas transformaciones; es decir, si el individuo tiene un perfil de conocimiento debe continuar aprendiendo y si es operativo debe desarrollar nuevas habilidades cada tanto porque existen grandes posibilidades que su rol cambie en unos pocos años.

Es nuestra naturaleza y por supuesto parte del instinto de conservación sentir temor ante lo desconocido, no obstante el ser humano siempre encuentra la manera de sortear cualquier situación y este caso no será la excepción. El reto consiste en tener capacidades para leer tendencias y vislumbrar dichos cambios, acondicionando la base de servicios e infraestructura que los soportará. Las clases sociales han existido desde los comienzos de la civilización y prevalecerán hasta el fin de los tiempos.

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Marcelo Gómez

Asesor
Corporación Colombia Digital