¿Cómo emprender un proyecto de e-Learning y no morir en el intento?

¿Cómo emprender un proyecto de e-Learning y no morir en el intento?

¿Cómo emprender un proyecto de e-Learning y no morir en el intento?

Una nueva modalidad educativa que emplea el uso de TIC en los procesos de enseñanza-aprendizaje. 

Para algunas instituciones el tema de e-Learning se resume en lineamientos tecnológicos y a pesar de contar, en muchos de los casos, con la mejor tecnología, sus proyectos decaen y toman cierto tiempo en tomar el rumbo adecuado.

Un error común consiste en comenzar la planeación de un proyecto de e-Learning dimensionando los requerimientos tecnológicos sin antes contar con un modelo pedagógico y metodológico identificado, al igual que el recurso humano idóneo para ejecutarlo.

Como punto de partida es primordial comprender que el e-Learning no consiste en un canal diferente de distribución del aprendizaje, este trasciende esferas más allá de una educación mediada por TIC. Se trata de una educación que requiere y desarrolla nuevas capacidades de autoaprendizaje, autogestión, disciplina, gestión del tiempo, dominio TIC, manejo de redes sociales, autonomía, etc. Por esta razón, para garantizar el éxito del proyecto se debe invertir en el orden de los procesos, es decir, es mejor adaptar la tecnología al modelo educativo que el caso contrario, de esta manera se identificarán los grandes lineamientos que la plataforma y demás componentes tecnológicos deben soportar.

En segundo lugar, es recomendable definir un modelo pedagógico y establecer la forma en que los contenidos que se desarrollarán garanticen el cumplimiento de los requerimientos definidos en dicho modelo, suministrando la suficiente libertad al profesor de utilizar el mayor número de herramientas disponibles para mantener una identidad y calidad de entrega.

En tercer lugar encontramos el recurso humano. No existe un modelo exitoso sin garantizar el personal calificado para cumplir con las funciones asignadas. No es suficiente contar los mejores profesores, la tutoría en línea no es cuestión de actitud, ni tener el personal que domine las TIC. La tutoría de cursos en línea no radica en mediar la educación tradicional por medio de Internet, es decir, la educación virtual no es el intercambio de documentos valiéndose de una plataforma, la calificación de trabajos y evaluaciones on-line, la labor de un tutor requiere de otras habilidades que permitan no solo la apropiación del conocimiento en sus alumnos, sino también el desarrollo de habilidades y destrezas que permitan una retención significativa del aprendizaje en paralelo al desarrollo de las competencias que caracterizan a un estudiante virtual.

Por último y no menos importante, esta el definir las herramientas tecnológicas que soportarán todos los puntos antes definidos, en esta misma línea se debe elegir una plataforma LMS robusta que se adapte al público, objetos de aprendizaje, herramientas pedagógicas, modelo, estructura, presupuesto y demás lineamientos sin perder de vista la infraestructura tecnológica necesaria para dar conectividad al número de alumnos dimensionado, peso y arquitectura de componentes, herramientas de comunicación, acceso a diferentes dispositivos y sistemas operativos, dispersión geográfica, repositorios de objetos de aprendizaje, etc.

Una vez superados las etapas anteriores, el éxito no es sostenible en el tiempo sin la implementación de mecanismos que garanticen la calidad de los contenidos, la reusabilidad de los mismos, la interoperabilidad y la compatibilidad con otras plataformas LMS, en caso que se requiera migrar de plataforma o compatibilidad con nuevas versiones.

La calidad de los contenidos no está directamente relacionada con la extensión de los mismos, esta se basa en la pertinencia, claridad, ejercicios de aplicación, soporte, oportunidades de ampliación y por supuesto, facilitar el aprendizaje significativo, de allí la necesidad de contar con el personal capacitado que no solo conozca del tema; sino que además sepa cómo transmitirlo a través de un entorno virtual.

Un aspecto que se debe tomar en cuenta consiste en evitar considerar al e-Learning cómo una opción para disminuir costos a corto plazo, dado que las inversiones iniciales son considerables, sin importar que se opte por software libre, comenzar a experimentar y aprender del error, tiene costos ocultos que puede terminar con un proyecto antes de consolidarse. El desarrollo de contenidos para entornos virtuales no es un tema trivial, contrario a los pronósticos racionales de planeación, en muchas ocasiones, este paso se convierte en un punto álgido, que en ocasiones es preferible tercerizar o por lo menos hacerlo en una primera instancia.

Una vez el proyecto esté en marcha es necesario pensar en la continuidad, la vida útil de las tecnologías es corta y en ocasiones es más racional ser conservador en el desarrollo de objetos en tecnologías emergentes, que posiblemente nuevos avances los saquen pronto del mercado.

Una buena idea es contar con recurso humano que haya pasado por un proceso de aprendizaje y haya recopilado buenas prácticas que eviten reprocesos y lo más importante aún, cause el menor impacto negativo posible en nuestros alumnos. Hay errores que pueden enturbiar en unos minutos una imagen que se ha esculpido a pulso y sudor.

Finalmente, diversificar moderadamente recursos multimediales disminuye la pesadez de algunos contenidos. Enriqueciendo los contenidos con explicaciones cortas en audio o video que de otra forma tomaría enormes cantidades de texto, permite a los alumnos crear hitos de recordación que permiten evocar con facilidad un concepto; a su vez permitirá ver quién está detrás de una explicación, agregándole cierto toque orgánico y creando lazos entre el alumno profesor/autor.

Si bien iniciar un proyecto de e-Learning no es tarea sencilla, sí es una oportunidad de aprendizaje grandiosa y permite a las instituciones comenzar a brindar nuevas oportunidades de cobertura, calidad, pertinencia, flexibilidad y crecimiento.

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Marcelo Gómez

Asesor
Corporación Colombia Digital