El Teletrabajo: una excelente opción

El Teletrabajo: una excelente opción

El Teletrabajo: una excelente opción

Aunque el término Teletrabajo está acuñado en la dinámica empresarial desde hace un buen tiempo, hace muy poco se le ha dado el valor como una modalidad laboral para optimizar recursos y alcanzar mayores niveles de productividad.

El Teletrabajo hizo carrera en el mundo desde el año 73, cuando el físico (y para mi genio) Jack Nilles, en plena crisis del petróleo, expuso una máxima que con el tiempo se volvió una tendencia en relación a las TIC: "llevar el trabajo al trabajador y no el trabajador al trabajo". Esta idea nació de la búsqueda de soluciones a los altos índices de contaminación procedente de la congestión del tráfico en el Estado de California.

Desde entonces son cada vez más las empresas que fomentan el trabajo a distancia, ofreciendo al empleado la posibilidad de desempeñar sus tareas laborales desde el hogar o el lugar que crea conveniente para cumplir con el objeto de su contrato. Entre los beneficios de esta nueva técnica se destaca una mayor flexibilidad en la determinación de la jornada laboral, aumento de libertad y manejo de tiempos y espacios, reducción de los desplazamientos y mejora en la articulación de lo laboral y lo familiar. Además, el impacto influye en una escala conveniente a problemáticas sociales en cuanto a las reducciones del tránsito teletrabajo columnavehicular en horas pico y la consecuente disminución de emisión de gases dañinos para el medio ambiente.

Desde hace cinco años, soy un fiel devoto al Teletrabajo y confieso que me encanta, ya que el hecho de manejar tiempos, evitar desplazamientos largos y cumplir con unas metas exigidas sin ciertas camisas de fuerza, convierten a esta modalidad en una alternativa interesante, creativa y motivante para desenvolverse en un 'ambiente laboral' ajustado a un cien por ciento de mis necesidades e intereses. ¿A quién no le ha tocado trabajar con grupos de personas, que de una u otra forman desestabilizan cualquier labor?

Es evidente que esta técnica requiere de una notable disposición y disciplina personal, compromiso y responsabilidad frente a la labor que se le fue encomendada, por lo que conceptos como 'levantarse a la hora que quieras' no siempre tienen ese carácter 'socarrón' que en principio se pudiera pensar. No se puede negar que ese exceso de casa y encierro, si se quiere, afecte relaciones familiares por la convivencia 24 horas (aunque pasa también en las oficinas), el sedentarismo y demás factores que afectan la salud (aunque también lo hace una asfixia en Transmilenio por el tumulto en una hora pico o un 'piedronón' lo puede llevar a un aneurisma).

Quiero dejar claro que no soy asocial y no tengo problemas para trabajar en público o en grupo, sencillamente pienso en mi felicidad laboral y aunque cualquier trabajo tiene sus más y sus contras, lo primordial para hacer algo bien, además del compromiso y la responsabilidad, es la comodidad.

El simple hecho de ahorrase y no tener que patearse las conversaciones absurdas del transporte público o de oficina, y librarse de horas de programas radiales absurdos, 'sonsonetes', ventas ambulantes y perdedera de tiempo y vida, valen mucho más que las horas de aislamiento (para eso hay redes sociales y fútbol entre semana) o los kilitos de más que pueden aparecer por la constante visita al refrigerador.

Por otra parte, se trabaja como uno quiere. Nadie está mirando por encima del hombro, ni hay que estar pendiente de qué ropa usar. También se trabaja a la hora que se desee (el problema al final es de uno), en especial en ese lapso de tiempo entre las 10:00 am y 4:00 pm, donde todo fluye a la perfección.

¿El rendimiento? A veces son más distractores los compañeros y las absurdas reuniones semanales. El simple hecho de tener que cumplir con unas metas, obliga un alto grado de independencia, lo que repercutirá positivamente en el trabajo de los demás.

Pero no se puede dejar de lado que la empresa también gana, ya que se ahorra plata en tinto y crema, en bajadas de la cisterna del baño, de aguantarme los días de mal genio, preocupaciones, soportarme los días de euforia y excesiva alegría. No voy a incomodar a nadie si quedo atrapado en un trancón y no llego a tiempo a la oficina, o si por el contrario 'pesco' una de esas gripas donde por más tapabocas, el virus rota de persona en persona.

Lo mejor de todo, es que cumplo cinco años trabajando con la misma empresa: me ven poco y me valoran mucho, así que ir a la oficina una o dos veces al mes es un verdadero placer.

Por eso, soy uno de los primeros agradecidos en regular esta maravilla de modalidad y espero continuar en ella lo más que se pueda.

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Álvaro Rodríguez

@LosCuernos

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.