¿Para qué estudiar con tanto MOOC suelto?

¿Para qué estudiar con tanto MOOC suelto?

Si Steve Jobs (y tantos otros) es idolatrado como genio de la innovación y nunca obtuvo un título universitario, entonces ¿de qué sirve un cartón en la era de los MOOCs?

Un Massive Open Online Course – MOOC (curso en línea masivo y gratuito, en su traducción al español) es justamente lo que su nombre indica. La evolución de los cursos virtuales son los MOOCs, ofrecidos por las mejores universidades del mundo, con opción de titulación y un nuevo esquema de colaboración y construcción colectiva del conocimiento.

Clases que responden específicamente a las dudas e intereses de los estudiantes, con metodologías dinámicas y la posibilidad de acceder a conocimientos relacionados gracias a las nubes de información que se generan alrededor de los MOOCs, todo esto parece ser el sueño de los frustrados estudiantes del mundo que claman a gritos por un cambio.

No es un secreto que la educación tradicional cada vez está perdiendo más vigencia (pertinencia y asistencia). De acuerdo con Thomas Friedman, conocido por escribir ‘La tierra es plana’, “las instituciones de educación superior deben moverse de un modelo de ‘tiempo cumplido’ a un modelo de ‘cosas aprendidas’”.

Pero aunque se habla mucho de las posibilidades que tiene la escuela y los docentes tradicionales para integrar las tecnologías y generar nuevos modelos de enseñanza – aprendizaje, poco se habla de por qué los estudiantes deberían mantener su interés en la educación formal, así sea aquella que incluya TIC.

La educación virtual ofrece un mar de conocimientos, tan especializados como se quiera y hasta cierto punto gratuitos, pero lo que no han logrado ofrecer, o por lo menos no completamente, es capital relacional y la consecuente formación de criterio.

El capital relacional es el mismo que le permite a un recién graduado empezar a trabajar en la empresa del padre de su compañero de clases; también hace que en un futuro la recomendación de aquel lejano pero persistente conocido de salón empiece a tener peso en la hoja de vida; o que la empresa fundada con el socio en la tesis tenga éxito.

Aunque la virtualidad insista en hacernos creer que las redes sociales y plataformas como los MOOCs o cualquier otra variedad de cursos on line están en capacidad de generar vínculos tan estrechos como los que suceden en la universidad, lo cierto es que este es un campo que todavía es liderado por las aulas presenciales.

Y en paralelo, dependiente de la misma presencialidad, se desarrolla la clásica dialéctica, la construcción de sentido y conocimiento basado en las conversaciones. Podrán decir que los chats sirven con el mismo propósito, pero quién que haya hecho un curso virtual puede negar que ha limitado sus comentarios a lo normado por la sala del foro académico, situación muy distinta a la eventual ‘falta de filtro’ en las aulas presenciales, aquella que termina en chistes o en las más acaloradas discusiones, a veces más enriquecedoras que la presentación que acompañó la sesión.

¿Para qué estudiar con tanto MOOC suelto? Para aprender con los otros y de los otros.

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Adriana Molano

@amolanor

Diectora de contenidos
Corporación Colombia Digital

Especialista en Comunicación y Cultura de FLACSO; estratega de comunicación para proyectos de apropiación tecnológica en áreas empresariales, sociales y culturales. Es Asesora de Comunicaciones y Contenidos para distintos proyectos de la Corporación Colombia Digital.