Farsantes

Farsantes

Farsantes

De los que abundan en la web creyendo que nunca serán descubiertos.

En 2006, el entonces concejal de Bogotá Leo César Diago
fue denunciado por haber plagiado información de
'El rincón del vago' en el texto de un proyecto de acuerdo distrital.

A nadie le gusta un mentiroso (salvo a otro mentiroso, aunque difícilmente aceptará  su preferencia en público), y sin importar que el escenario sea una cafetería donde una pobre víctima de seducción debe escuchar una sarta de mentiras o una red social donde con una foto de perfil se pretenda engatusar, lo cierto es que la aversión por las mentiras no tiene límites entre lo análogo y lo digital.

En lo que sí difieren es en la facilidad y velocidad con que se puede atrapar al impostor. ‘Más rápido cae un mentiroso que un cojo’, podría ser un slogan alternativo que Google podría usar y llevarse el crédito por ayudar a desenmascarar a más de uno que dice ser quien ‘quisiera ser’ pero todavía no lo logra.

En 2012, el candidato presidencial nortamericano
Mitt Romney fue acusado de comprar más de noventa
mil seguidores para abultar su cuenta de Twitter.

La malicia y el olfato parecen tener aún más validez en entornos virtuales y la rutinaria verificación por sospecha puede terminar con dos finales igual de satisfactorios, al menos para quien revisó: en el primero de ellos, la identidad retratada en una hoja de vida o durante una presentación concuerda e incluso puede ser soportada por los registros que se encuentran en la web; en el otro, la farsa se cae por su propio peso y aunque con la molestia inicial del engaño, al menos se puede celebrar su fin.

Aquella célebre ilustración de Peter Steiner para el New Yorker que reza ‘En Internet nadie sabe que eres un perro’, resulta no ser tan cierta, pues no solo perros sino gatos, lagartos y todo tipo de representantes de la fauna tropical han caído arrastrando con ellos falsificaciones y discursos mal plagiados.

 

En 2012 Apple demandó a Samsung por plagiar el diseño
de sus tabletas y teléfonos. Apple ganó y Samsung debió
pagar 800 millones de Euros de indemnización.

 

Falsos innovadores, gurúes autonombrados y celebridades de red social con humo como respaldo invaden la web. Algunos caen y quedan consumidos bajo el peso de sus mentiras, otros apenas logran rehacerse de las cenizas e intentan ganarse nuevamente la confianza de su audiencia, pero al final, lo que cuenta no es de qué tanto puedas hablar, sino qué tanto puedes justificar con Google como testigo.

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Adriana Molano

@amolanor

Diectora de contenidos
Corporación Colombia Digital

Especialista en Comunicación y Cultura de FLACSO; estratega de comunicación para proyectos de apropiación tecnológica en áreas empresariales, sociales y culturales. Es Asesora de Comunicaciones y Contenidos para distintos proyectos de la Corporación Colombia Digital.