Manual para tener un amante on line

Manual para tener un amante on line

Manual para tener un amante on line

O de por qué seguimos creyendo que la tecnología nos da inmunidad.

Apartándome de toda visión moral respecto a la idea de tener un amante, lo cierto es que resulta ser más común de lo esperado, tanto así que la infidelidad en línea da para soportar una industria millonaria y prueba de ello es la coqueta Ashley Madison, la plataforma más popular del mundo para aquellos que buscan no solo tener una aventura sino contar con la absoluta discreción de la celestina.

De acuerdo con el psicólogo Jesús David Rolong, en Internet somos más de lo que demostramos en la vida fuera de la red. “No es que la Web esté generando nuevos comportamientos, sino que ha permitido que aquellos que antes eran censurables socialmente, estén siendo cada vez más comunes, no por su manifestación en sí misma, sino por aquel criterio basado en la estadística, según el cual entre más lo haga el resto es más normal”.

Este es un manual, tal vez corto, pero sin duda sustancioso, para quienes asumieron el riesgo de tener una relación ‘inapropiada’ e, inapropiadamente siguen pensado que la web es su cómplice:

Lo primero es tener claro que todo lo que pasa en Internet puede ser descubierto. Olvídese de que las contraseñas son seguras y de que las plataformas sociales le van a guardar el secreto. Si con esta advertencia decide seguir alimentando el romance en línea, usted tiene tanto de valiente como de incauto.

Si quisiera una recomendación de amigo, lo mejor sería no mezclar a Internet como tercero en la relación; si quisiera una recomendación de la Agencia de Seguridad Norteamericana (NSA), adelante, nadie se va a enterar (falso guiño).

Ocultarse detrás del velo de la tecnología es como intentar desaparecer un elefante detrás de un espejo de cinco centímetros.

Use contraseñas seguras, ninguna palabra relacionada con usted, es más, ninguna palabra. Windows recomienda contraseñas con mínimo 8 caracteres que mezclen entre letras, números y símbolos. En estos casos lo mejor es tener una tan enredada que hasta para usted sea difícil de recordar, pero eso sí, no la escriba en ninguna parte ni se la envíe a otro correo electrónico.

A propósito, lo ideal sería crear una cuenta de correo independiente con el único objetivo de mantener su amorío. Cuando la registre, no use su nombre, ni su apodo, ni incluya ningún dato personal (piense que si cae, todo esto se convertirá en pruebas en su contra). Sobra decir que no incluya fotografías.

Lo que sigue es cuestión de sentido común. Cualquier movimiento en Internet desde cualquiera de sus dispositivos deja un rastro digital, controlable en la mayoría de los casos si se toman las medidas respectivas. (Preocúpese si su pareja es ‘hacker’, en ese caso usted tiene todas las de perder y por más que lo intente será descubierto, eso sí, tenga en cuenta que aunque no lo sea, ante la sospecha todos somos capaces de llegar a lo impensable).

Elimine las ‘cookies’ y el historial de navegación de todos sus dispositivos, incluyendo celular y tableta. Para evitar un descuido puede configurarlos para que nunca guarden datos, mucho menos nombres de usuario o contraseñas.

No cree una carpeta con el nombre de su amante, ni tampoco con un nombre tan absurdo que llame la atención a primera vista. Si recibe fotos, cartas o cualquier tipo de archivo, elimínelos de inmediato, si no es capaz, guárdelos en una carpeta con clave de acceso.

No confíe en la tecnología. La tecnología no es su cómplice, todo lo contrario, es el arma de doble filo que siempre terminará en su contra.

Recuerde que “todo lo que diga puede ser usado en su contra” y que además, quedará grabado por siempre y que sin importar sus esfuerzos por eliminar algún contenido de la web y de que superficialmente parezca que lo ha logrado, todo queda allí  para siempre.

Confiamos en la tecnología porque creemos que tenemos control sobre ella, pero cuando vemos con detenimiento nos damos cuenta es ella la que gana la batalla en temas como la privacidad y el control de nuestros datos. La información es nuestra y tenemos poder sobre ella hasta el momento que la subimos a la nube invisible que tiene tanto de santo protector como de ‘Gran Hermano’.

No confíe en nada ni en nadie, en Internet todos terminarán por delatarlo, y esto no solo aplica para los amantes, sino para todos los usuarios de la web.

Visto 7908 veces
Adriana Molano

@amolanor

Diectora de contenidos
Corporación Colombia Digital

Especialista en Comunicación y Cultura de FLACSO; estratega de comunicación para proyectos de apropiación tecnológica en áreas empresariales, sociales y culturales. Es Asesora de Comunicaciones y Contenidos para distintos proyectos de la Corporación Colombia Digital.