La paradoja: libertad y control por las TIC

Una de las características de la vida actual es la del poder del individuo. Cada persona aspira a mejorar su acceso al consumo de bienes y servicios, a su privacidad, a la libertad de expresión.

Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) han permitido desplegar el poder de los individuos. Un ciudadano cualquiera, a través de un blog puede poner en aprietos al presidente de una compañía quejándose de algún mal servicio.

Personas comunes pueden determinar que se eche para atrás una Ley determinada simplemente con trinar a través de las redes sociales sus opiniones y protestas en tiempo real, como ocurrió en Colombia en 2012 con la Reforma a la Justicia, llena de sorpresas en contravía al bien común. Si hay algo a lo que los legisladores latinoamericanos, particularmente los colombianos, le teman, es a la publicidad de lo que no está bien hecho de su parte.

Las minorías de todo tipo, desde las religiosas, étnicas o políticas han ganado enormes espacios gracias a las redes sociales. La defensa de intereses ciudadanos de corte global, particularmente los relacionados con el cuidado del medio ambiente, es evidente a partir de iniciativas que se despliegan en los espacios virtuales.

La convocatoria de protestas políticas, tanto en Sao Paulo como en Estambul o El Cairo, se realizan con frecuencia a través de las redes. En una palabra, el individuo puede proponer, opinar, criticar, convocar, como nunca antes desde la época de la Revolución Francesa en 1789, simplemente porque cuenta con los medios directos para hacerlo.

Sin embargo, a pesar de encontrarnos en la época de máximo despliegue del poder del individuo en el sentido mencionado, también nos sorprenden los gobiernos con su cada vez mayor capacidad de controlar, justamente, la información acerca del mundo privado de los individuos.

En las últimas semanas se han revelado nuevos datos, cada vez más escandalosos, acerca de la intromisión de las narices estatales en los asuntos privados. La Agencia de Seguridad de los Estados Unidos intercepta y graba mensajes de los europeos. Los británicos actúan similarmente. Y, ahora, los franceses y, tal vez, los colombianos, por el programa PUMA.

Sorprende que, en la mayoría de los casos, no haya indignación. Al menos en Estados Unidos. En el caso de los alemanes, la situación es diferente. El pueblo alemán tuvo durante décadas la omnipresencia de la dictadura nazi y, en el caso de los alemanes orientales, la intromisión apabullante de la STASI, la policía secreta. Algunos recordarán la excelente película "La vida de los otros", referida a un período anterior a la caída del muro de Berlín. La esposa espiaba, chantajeada, al esposo que criticaba el régimen.

La paradoja de las TIC es evidente: disfrutamos como individuos de un poder creciente de opinión de cara al comercio, a la política, a lo que nos agrada y nos molesta. Pero somos víctimas de un espionaje gubernamental que, en todas partes del mundo, va en alza, sin consultarnos.

Visto 4036 veces
Rafael Orduz

Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Gottingen en Alemania Federal. Académico y analista económico y de tendencias digitales, se ha desempeñado como Presiente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y Viceministro de Educación. Fue Director Ejecutivo de la Corporación Colombia Digital.