Soldado Manning: se le fue la mano a la justicia

Tres nombres son ya legendarios en los anales de la divulgación de secretos estatales. Son Julian Assange, Bradley Manning y Edward Snowden.

Solo el primero y el tercero son individuos con amplia formación y experiencia en el manejo de tecnologías de la información. Sin embargo, en común tienen haber revelado al mundo información que estaba reservada y que deja muy mal parados a sucesivos gobiernos de los Estados Unidos.

Prestando sus servicios al ejército de los Estados Unidos en Irak, Manning solo tenía 22 años cuando decidió filtrar información que, en el argot de seguridad es denominada "clasificada". Ni más ni menos que 470.000 comunicaciones acerca de operaciones militares en Irak y Afganistán y, poco por lo menos, 250.000 mensajes "clasificados" del Departamento de Estado.

Prácticamente, de todos los continentes, salieron a relucir informes desconocidos. Desde casos triviales (en nuestro caso, visitas del General de la policía colombiana, Óscar Naranjo al Embajador de los EEUU para comentarle acerca de algunas actividades non-sanctas realizadas en Palacio; favoritismos y malestares del presidente Uribe, etc.), hasta incómodas opiniones de embajadores de los EEUU acerca de los gobernantes de varias naciones y relatos espeluznantes de operaciones de guerra.

Wikileaks se hizo famosa, en realidad, gracias a Manning. Sin duda, Assange, el promotor del portal de las infidencias, tuvo el valor de divulgarlas. Sin embargo, sin el apoyo de Manning, su portal habría pasado desapercibido. Manning fue condenado el pasado 21 de agosto a 35 años de prisión. Se trata, de parte del gobierno norteamericano de sentar un precedente muy duro de cara a quienes, en el futuro, se vean tentados a revelar información "clasificada". Es desde luego, una condena que da la razón a las pretensiones de asilo de Assange (Embajada de Ecuador en Londres) y de Snowden (asilo temporal en Rusia).

Aunque las opiniones se dividen, ha sido muy importante para ciudadanos de todo el mundo, conocer ciertas intimidades de las decisiones de la primera potencia. Si esta es la época de la información, bienvenida aquella que revela realidades.

El desprestigio es mayor al complementarse el caso Manning con el de Snowden. Centenares de millones de ciudadanos espiados, sin su autorización, en nombre de una "Realpolitik" en supuesta defensa del Estado. Más allá de la dureza de la condena a Manning, es muy probable que nuevos protagonistas revelen más información en el próximo futuro. De hecho, la subcontratación de muchas firmas pequeñas de parte del Pentágono y de entidades como la Agencia Nacional de Seguridad para la ejecución de actividades en ámbitos tan delicados como la seguridad informática y el manejo de información clasificada, abre unos enormes riesgos de revelación de datos secretos.

Interesante: Manning no actuó por dinero.

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Rafael Orduz

Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Gottingen en Alemania Federal. Académico y analista económico y de tendencias digitales, se ha desempeñado como Presiente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y Viceministro de Educación. Fue Director Ejecutivo de la Corporación Colombia Digital.