¿Soy aquello que no soy fuera del dispositivo móvil?

¿Soy aquello que no soy fuera del dispositivo móvil?

El desarrollo y crecimiento de Internet tiene un impacto en la humanidad de forma amplia, no solamente a nivel de trabajo, estudio, sino que en la cotidianidad también tiene su entrada en aquellos hogares donde existen dispositivos que facilitan el acceso a la Red.

En la actualidad, no se puede menospreciar su rol. Apoya y complementa muchos fines, desde conseguir trabajo, obtener información en tiempo real e incluso buscar pareja. Sin embargo, el acceso a la Web trajo consigo un paulatino cambio en las costumbres del ser humano: de pasar a leer la prensa (impresa) en las mañanas a revisar las ediciones virtuales de los periódicos. Aunque el hábito de lectura continúa vigente sin importar el medio usado.

Entre sus otros cambios también ha desplazado un poco la frustración al acceder a cierto tipo de contenidos; ya no es necesario esperar repeticiones de programas en la televisión, pedir canciones a la emisora o esperar determinado horario para saber lo que está pasando en el mundo. La información fluye sin horario o generación, está de una forma tal que solo es necesaria una buena dosis de curiosidad por parte del usuario para acceder a cada uno de los contenidos de su libre elección.

Con base en ello, se hace necesario no desligar los anteriores aspectos del comportamiento humano, debido a que es ingenuo hacerlo porque no se debe ver el uso de Internet de una manera mitificada o exclusiva de determinado tipo de personas, sino que es una conducta como cualquier otra y que por tanto no escapa de ser analizada desde la visión de la psicología. Es importante no desviarse del asunto eminentemente humano, tal como esa cualidad del hombre por informarse, avanzar conforme pasa el tiempo, de hacer uso de sus sentidos para conocer el mundo que aún le es misterioso en muchos aspectos.

Es precisamente ese afán de conocimiento lo que ha hecho de Internet un medio cada vez más indispensable, cuyo acceso al ser cada vez más fácil conlleva al ser humano a buscar algo más que la información que necesita, de esta manera extiende su comportamiento de curiosidad hacia las relaciones humanas. A lo largo del tiempo no han perdido su complejidad, debido al mismo carácter multifactorial de la personalidad y sus interacciones, derivada (la personalidad) de la interacción entre lo biológico y lo social, quedando en medio aquello que se conoce como la mente, lo cual termina configurando la personalidad en sí misma. Esta se resume como el resultado de múltiples factores, de ahí que nos encontramos con ese otro con el cual nos relacionamos y quien tiene esa misma complejidad que a veces no logramos entender del todo en nosotros mismos. ¿Cómo pretender creer que haya sencillez en todo esto?

No se debe reducir la personalidad a simplemente "el modo de ser", sino que este es una construcción constante del ser en su tiempo, en su pasado, en su presente y en su proyección al futuro. Partir del "yo" para conocer al otro es anularlo, cada "yo" parte del otro que le dice quién o qué es. Tomando lo último como una idea sobre la personalidad ¿cómo tener la virtualidad como un tabú? La virtualidad se asume, de manera coloquial, como un sinónimo de lo falso o ficticio, sin saber que una personalidad se forma a partir de como "el otro" lo termina identificando, y causando reacciones fisiológicas en sí mismo.

El psicoanalista mexicano Camilo Ramírez en su artículo 'A través de la red' menciona que en el ciberespacio se deja al descubierto aquello que siempre ha estado pero que no se ha notado, siendo justamente aquello que no se notaba antes lo que se hace público ahora, esa parte oculta que suele manifestarse a través del anonimato que permite la Red. En ese sentido, termina revelando una verdadera personalidad, debido a que al estar lejos de la censura se permite aflorar de una manera espontánea, no siendo lo virtual un sinónimo de falsedad, sino que lo virtual aparece como aquel espacio en el cual "yo soy aquello que no soy o no puedo ser en la sociedad fuera del dispositivo".

Cuando el lado complejo de la personalidad se suma a lo que implica Internet y su importancia en la actualidad, primero que todo se debe asumir una postura humanista, es decir de no buscar respuestas fuera de lo humano, entendiendo que los comportamientos han pasado por códigos de aprobación o desaprobación, lo que no implica en ningún momento la inexistencia de los mismos. El que algunas conductas, como la curiosidad morbosa sean cada vez más frecuentes, no implica que sean resultado de Internet, sino que a través de este salen a flote con frecuencia haciéndolos parte de una cotidianidad que a veces intenta negarse.

No es que la Web esté generando nuevos comportamientos, sino que ha permitido que aquellos que antes eran censurables socialmente, estén siendo cada vez más comunes, no por su manifestación en sí misma, sino por aquel criterio basado en la estadística, según el cual entre más lo haga el resto es más normal. Lo anterior se configura como una falacia que actúa como catalizador entre el individuo y su interacción con plataformas online como las redes sociales, en donde de alguna manera se establecen pautas 'conductuales digitales' en las cuales existe una relación directa entre el usuario y el dispositivo usado.

No se debe descuidar el carácter de Internet y de sus aspectos esenciales: la inmediatez en el acceso al contenido deseado; la posibilidad de proyectar la verdadera personalidad bajo, curiosamente, la construcción de un perfil falso; la capacidad de expresar aquello que en determinados entornos es censurable, pero que encuentra aprobación en determinados medios o guetos virtuales creados exclusivamente para la expresión de diversas ideas y comportamientos.

La experiencia clínica ha mostrado casos de enamoramientos virtuales, infidelidades, creación de nuevas amistades y de enemistades también. ¿Cómo poder verlos sin el sesgo del medio en el que se presentan? Recurriendo a las mismas personas en sí, al humanismo como se mencionó anteriormente, ya que el medio en el cual se generan ciertas acciones es irrelevante ante el comportamiento en sí mismo. De tal manera, que no existen mayores diferencias entre las comunidades "virtuales" y "reales", sino que hablamos de comportamientos que enmarcan emociones, pensamientos, sentimientos, recuerdos, proyecciones, negaciones, identificaciones y todo aquello que enmarca la personalidad dentro del uso de la Web.

Las relaciones humanas han sufrido cambios a través de Internet, pero no por culpa exclusiva de él, la cuestión es que muchos comportamientos que existían antes del boom de Internet, como por ejemplo la infidelidad, encuentran determinada "facilidad" en la red, lo que no implica un aumento de la misma por razón de Internet.

Por el contrario, se junta el comportamiento ya existente con el medio que facilita su expresión. Es así, como respondiendo al interrogante del presente artículo: el dispositivo actúa como un medio de expresión, aún cuando el personaje sea "falso" sigue siendo una proyección de aspectos de la personalidad que se desenvuelven en la fantasía, a través del medio que favorece la expresión de los mismos.

Se asume entonces una posición ajustada al desarrollo de la personalidad, de su conformación y expresión de acuerdo a cada momento histórico vivido por el ser humano. Siendo actualmente la era de la información, la cual supone múltiples retos, lo que conlleva a dificultades y también a buscar soluciones. Estamos enfrente de un humano que no deja de serlo por la tecnología, sino que la tecnología llega a ser parte de lo humano. Es así como las relaciones interpersonales se ven afectadas por cada avance, no dejando de lado aquellos comportamientos llamados "tradicionales" los cuales han estado presentes, solo que ahora se ven a la luz de Internet.

Smartphones como dispositivos de la cotidianidad de las personas y como canales donde la comunicación se aleja del estricto emisor-receptor, pasando a ser una representación de cómo desde el otro, sea virtual o real, se forma la personalidad y cómo desde la personalidad se configura aquel otro con el cual estamos condenados a vivir mientras sigamos siendo seres inmersos en una cultura, no siendo la actual una excepción.

 

@catarsisp

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Jesús David Rolong Schweiger

Psicólogo egresado de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, siete años de experiencia en psicoterapia. Conferencista y líder en el diseño de programas de intervención con niños a nivel educativo.