Tecnologías de la información: clave para la salud

Tecnologías de la información: clave para la salud

Entre los indicadores más importantes para ilustrar el grado de desarrollo económico y social de un país se encuentran los de la salud de sus habitantes. La relación entre alta calidad de vida y buena salud es directa.

Dentro de los "indicadores de desarrollo" del Banco Mundial (World Development Indicators) hay diversos indicadores asociados al estado de salud de los habitantes de una nación. Comenzando por la "esperanza de vida al nacer" (life expectancy at birth) que refleja cuánto puede esperarse que viva un ciudadano promedio de un determinado país. Ello depende de múltiples factores, entre los cuales caben: sistema de salud y su cobertura, educación, nivel de armonía política (ausencia o presencia de conflictos armados), influencia del crimen organizado y, por supuesto, el ingreso per cápita.

En tal contexto, las diferencias entre países son dramáticas. Mientras Japón, la tercera economía del mundo por su tamaño, presenta una esperanza de vida al nacer de 83 años, hay países subsaharianos y asiáticos (caso de Afganistán) en los que tal indicador muestra cifras inferiores a los 50 años. En Colombia, según el Banco Mundial, la esperanza de vida al nacer es de 73 años, dato que coloca al país en un nivel que, coloquialmente podría denominarse de "clase media alta" en el concierto de naciones.

Otros indicadores que reflejan la situación de salud de un territorio incluyen, por ejemplo, la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años por cada mil nacimientos vivos. Igualmente, se encuentra países como Chad (África) en el que cerca de 200 niños de cada 1000 nacidos vivos mueren antes de cumplir los cinco años. En contraste, en los países de alto ingreso per cápita tal indicador muestra un cuidado de primer orden de los niños, ya que en ellos no más de cuatro fallecen antes de los cinco años. De nuevo, la situación de Colombia en tal indicador es satisfactoria (19/1000).

Dicho lo anterior es claro que la superación de brecha de salud entre países y regiones y el cuidado permanente de la salud de sus habitantes es, en cualquier latitud, un propósito de primer orden.

En tal contexto, el uso de las tecnologías de la información (TI) juega un papel clave en la ampliación y el mejoramiento de los sistemas de salud en todo el mundo.

 

Al respecto, se plantean los siguientes aspectos:

1. Los sistemas de salud se encuentran en crisis en la mayoría de los países. Por graves deficiencias de cantidad y calidad de la cobertura en los países más pobres; por encarecimiento de costos fiscales en las naciones más ricas. En estas últimas hay diversos factores asociados a crecientes costos fiscales, algunos de ellos "colaterales": peso creciente de segmentos de edad de personas mayores frente a los tramos de edad de personas jóvenes, en edad de trabajar; crecimiento de cobertura (recuérdese la actual discusión en los Estados Unidos alrededor del Plan Obama de incluir 40 millones de norteamericanos que no formaban parte del anterior esquema de cobertura y las actuales protestas de sectores republicanos en el Congreso de cara a los costos fiscales); enfermedades "modernas" y los altos costos de tratamiento.

En Colombia está en discusión la operación del actual sistema de salud. A pesar de la evidente ampliación de la cobertura como resultado de la reforma de inicios de la década de los noventa, eventos complicados relacionados con corrupción en la gestión de algunas EPS, la deficiente atención para los pacientes del sistema POS (Plan Obligatorio de Salud), entre otros, están obligando a una reforma de aquel, orientada tanto al mejoramiento del servicio como a la eficiencia económica del mismo.

 

2. Las TI se caracterizan por ser de uso universal, es decir, aplicables en diversos sectores que incluyen educación, justicia, gestión empresarial, gestión gubernamental y, por supuesto, salud.

Las TI pueden afectar en forma positiva el estado de salud de un país en múltiples espacios acerca de los cuales se presentan algunos ejemplos:

    • Seguimiento al estado de salud de personas mayores mediante tecnologías que realizan seguimiento a indicadores básicos (presión arterial, por ejemplo) que son monitoreados por equipos médicos a distancia. Sin duda desarrollos de la nano-tecnología en futuro no lejano, la aplicación de sensores minúsculos localizados en el cuerpo de los individuos objeto del monitoreo.
       
    • Diagnóstico a distancia a través de servicios de telemedicina, de inmenso valor en países como Colombia en los que los habitantes de algunas zonas carecen de atención médica.
       
    • Sistematización de las historias clínicas de los pacientes. Prácticamente todos conocen la rutina de repetición de información para procesos diagnósticos en cada evento nuevo de salud. ¿Por qué no contar con un sistema codificado, debidamente asegurado, que permita que la información diagnóstica se complemente en cada evento y ofrezca, finalmente, mayor espacio de análisis a los médicos y, desde luego, el acceso del paciente a la información que le concierne?
       
    •  Investigación en salud. En cualquier área del conocimiento, aunque muy particularmente en el ámbito de las ciencias de la salud, el uso de TI apoya los procesos de investigación y desarrollo por varias vías: desde herramientas para el trabajo colaborativo (no hay innovación médica que no sea el resultado del trabajo en equipo en centros de investigación y compañías farmacéuticas) hasta su aplicación directa en bienes y servicios médicos resultantes de los procesos de investigación.
       

3. En términos sistémicos, de acuerdo con la OECD1, las TI pueden aplicarse al sector de la salud en tres grandes contextos:

    • Aumentando la calidad de la atención médica y su eficiencia. En muchas partes del globo los sistemas se encuentran fragmentados dentro de la cadena de prestación de los servicios y el flujo de la información entre los distintos eslabones es deficiente. Sin duda, la aplicación de TI puede contribuir al intercambio de información oportuna entre los diversos eslabones de la cadena dentro de un enfoque orientado al beneficio del paciente.
       
    • Reduciendo los costos operativos de clínicas y hospitales. Un obstáculo presente en procesos operativos en la salud se relaciona con el ineficiente manejo documental que, en la actualidad implica grandes retrasos en la atención. Dados determinados índices de conectividad, las TI pueden transformar radicalmente la gestión documental en los procesos operativos y, con ello, los costos asociados.
       
    • Bajando los costos administrativos. Existen procesos de corte administrativo como los procesos de facturación, concesión de citas, atención de reclamos que con el uso de TI pueden reducirse dramáticamente, amén de facilitar la relación del paciente con el sistema.
       
    • Facilitando nuevas modalidades de atención. Formas nuevas como la telemedicina (mencionada en el aparte anterior) y el manejo sistematizado de datos (conducente a la gestión unificada de historia clínicas y a actividades como el monitoreo de determinado tipo de pacientes) forman parte de estas nuevas modalidades.

Desde luego, hay obstáculos importantes para la implantación del uso de TI. Uno de ellos consiste en los temores alrededor de las historias clínicas. Es obvio que los pacientes tienen el interés en que sus historias clínicas gocen de absoluta confidencialidad. La inexistencia de estándares técnicos en el uso de las TIC es también un freno en el flujo de información y que implicaría la aplicación de políticas que, si bien no pueden tacharse de "centralizadas" sí requieren de aceptación de estándares de parte de los diferentes actores involucrados.

La aplicación de TI implicará, con certeza, el mejoramiento de los indicadores de salud, aspecto imprescindible para el mejoramiento de la calidad de vida de las naciones y, de contera, de su productividad.

 

 

 

 


1. OECD Health Policy Studies / Improving Health Sector Efficiency / The Role of Information and Communication Technologies / OECD 2010 / http://ec.europa.eu/health/eu_world/docs/oecd_ict_en.pdf

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Rafael Orduz

Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Gottingen en Alemania Federal. Académico y analista económico y de tendencias digitales, se ha desempeñado como Presiente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y Viceministro de Educación. Fue Director Ejecutivo de la Corporación Colombia Digital.