Pornografía en la red: ¿libertad o peligro?

Pornografía en la red: ¿libertad o peligro?

Alrededor de la pornografía hay muchas posturas, desde las más conservadoras hasta las más permisivas.

Todo tipo de argumentos respaldan unas y otras opiniones, que oscilan entre la prohibición y la libertad total en la divulgación y uso de material pornográfico.

Las tecnologías de la información (TI) son solo medios y herramientas de aplicación universal. Trátese de credos religiosos, contenidos educativos, modelos de negocios, trámites de la justicia, campañas políticas, las TI son un medio de difusión de impresionante impacto en doble vía, resultado de la interacción entre actores: los promotores de los contenidos, por un lado, y los usuarios, por el otro. La pornografía no es la excepción.

Es difícil el consenso ético y moral alrededor de la difusión y explotación del material pornográfico en la red, salvo por algunas excepciones. Un ejemplo claro, en el que no cabe duda del rechazo casi unánime, es la pornografía infantil, que debe ser perseguida y castigada por la ley. Se trata, en realidad, del uso ilegal, frecuentemente forzado, de menores de edad para llenar los bolsillos de inescrupulosos adultos. Sin embargo, ¿qué reflexiones pueden hacerse respecto a la pornografía en la red?

 

1. ¿Qué es y como viene la pornografía? Aunque no hay unanimidad en la definición, la pornografía se refiere a la producción de materiales en diversos "formatos" que tienen el objeto de producir excitación sexual en las personas usuarias de tal información.

La pornografía, desde luego, va de la mano del desarrollo tecnológico en materia de información. Antes de la aparición de la fotografía y la producción de películas, el dibujo, la pintura, la escultura y la escritura representaban los principales medios de comunicación. Sin embargo, es imposible trazar una línea, en el caso de culturas como la griega clásica (varios siglos antes de venus-de-willendorflnuestra era) entre obras que, para algunos en la actualidad, podrían ser calificados de pornografía y que, en términos de historia de la humanidad, podrían ser calificadas de obras de arte.

En tal contexto, es difícil atreverse a clasificar de pornográfico el Kama Sutra, un verdadero manual de instrucción de relaciones sexuales de pareja de más de dos mil años de antigüedad, o la famosa escultura Venus de Willendorf (paleolítico, alrededor de 200.000 años atrás, hallada en Austria; véase imagen). O los cuentos del Decamerón de Bocaccio. Aunque siempre habrá quién afirme lo contrario. Durante los primeros años de ventas de 'Cien Años de Soledad', 1967-69, algunos (pocos, por fortuna) hicieron campaña para su prohibición, por considerar la magna obra de García Márquez como pornográfica.

En la actualidad, la pornografía viene en todos los formatos que las TI permiten: películas, fotos, revistas y periódicos; por vía telefónica, en portales de Internet y en miles de aplicativos disponibles en la plataformas móviles, amén de las plataformas de ventas, reales y en línea, de todo tipo de material orientado a propiciar la excitación sexual.

 

2. La pornografía, más allá de las connotaciones morales, es un negocio. Lo es, simplemente, porque existe un impresionante mercado que, a través de las TI, ha encontrado poderosos medios y formas de difusión, disponibles para centenares de millones de usuarios de las más variadas preferencias sexuales, ubicados en todas las latitudes del planeta. Como todo negocio, involucra una serie de cadenas de valor que incorpora múltiples actores, en función del tipo de servicios que se ofrecen.

Así, en el negocio de los videos en línea (en tiempo real o no), puede haber negocios complejos con algunos requisitos de capital, como también pequeños microempresarios (hombres o mujeres) que, con una simple conexión de Internet, pueden satisfacer fantasías a clientes que pagan por ello, no importa su procedencia, sin que medie ningún contacto físico entre oferentes y demandantes de los servicios.

En los negocios más complejos intervienen los "actores", equipos de cámaras, el personal informático y los organizadores de redes.

Como con cualquier tipo de contenido, la técnica de mercadeo del "freemium" es la más usual: la prueba es gratuita; mayores dosis de contenido y de carácter más explícito tienen costo. Tal cual, como en la oferta de servicios SaaS (Software As a Service) a partir de la nube de servicios como los de presentación y almacenamiento de presentaciones del tipo Prezi.

 

3. El mercado es altamente diferenciado en el sentido del tipo de las más variadas preferencias. A tales mercados, tales ofertas. Así, los contenidos pueden ser "soft", con imágenes visuales (auditivas o textuales) de tipo insinuativo, no explícito. En el otro extremo, se encuentra el porno "hard", totalmente explícito, en el sentido en que los genitales y las variedades de contacto entre dos o más intervinientes hetero- u homosexuales, con variantes de uso de diferentes tipos de dispositivos e instrumentos, son visibles. Desde luego, actos de personas individuales se pueden incluir en el porno "hard".

Es diciente que, entre los 500 portales más visitados en Colombia, incluyendo todas las categorías de contenidos, 44 pertenecen al género de pornografía; lo sorprendente es que solo hay 14 portales educativos dentro de los 500 más visitados (datos de alexa.com, junio 2013, cálculos Colombia Digital).

 

4. Puede existir conexión de productores y emisores de material pornográfico con actos delictivos. La modalidad más denigrante y criminal es la incorporación de menores de edad en redes de pornografía infantil organizadas por adultos para satisfacer necesidades de un mercado de marcada perversión.

Otras modalidades pueden incluir la trata de personas que conducen, a través de engaño, al ejercicio de la prostitución "documentada" para la difusión del correspondiente material. Convenciones internacionales como la de protección a los niños, así como las referentes al tráfico ilegal de personas reclutadas mediante engaño y que sirven como esclavos modernos a redes de pornografía y prostitución.

 

5. Libertad... sin violar la ley. Finalmente, el uso de servicios de pornografía es una decisión individual y, como tal, pertenece a la esfera de la vida privada de las personas, excepto que se relacione con cadenas delictivas, como en el caso de la inclusión de menores de edad en las cadenas de producción y difusión de material pornográfico. Particular interés reclama el uso de información pornográfica por parte de niños y niñas. En un mundo en el que el acceso a internet es móvil y generalizado, las prohibiciones resultan inefectivas. La receta es educación y más educación, mediante una aproximación pedagógica a la sexualidad que les ofrezca información veraz y oportuna a los niños en contextos de inmenso cariño de parte de los padres.

Visto 7550 veces
Rafael Orduz

Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Gottingen en Alemania Federal. Académico y analista económico y de tendencias digitales, se ha desempeñado como Presiente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y Viceministro de Educación. Fue Director Ejecutivo de la Corporación Colombia Digital.