Mapa digital Colombia

Mapa digital Colombia

Mapa digital Colombia

Un país donde la cultura digital se entiende en función de los dispositivos.

En Colombia habitamos alucinados las tecnologías. El gobierno reparte obsesivamente tabletas.

Copiamos aplicaciones, plataformas y programas..., y creemos que copiar es innovar. Y nos decimos pioneros por tener aparatos, tabletas, celulares y pagar costosos servicios de entretenimiento digital.

Tenemos un Ministro de TIC que parece vivir en otro mundo (el de los ‘gomelos’ y monopolios tecnológicos); una academia que repite emocionada palabras como interacción, flujo, red, transmedia; unos creadores que viven alucinados con todo lo que se puede hacer con un celular pero no hacen nada; una comunidad que cree que porque manda tuits, sube fotos a Facebook o usa aplicaciones es digital.

Colombia parece digital pero se comporta análoga. En este ‘paisaje fashion’, la revista Arcadia #107 del mes de agosto 2014 estuvo dedicada a los “mutantes digitales”. Y del mejor modo intentó generar una tendencia digital. Por eso, de su lectura surge un mapa de cómo somos digitales en Colombia, que se podría ver de la siguiente manera:

MinCultura es un jurásico que sigue insistiendo que el problema es escritural, de la nación letrada, y quiere aumentar “los índices de lecturabilidad de los colombianos” con tabletas en las 1404 bibliotecas públicas del país.

Amazon es el monstruo come editoriales que ha puesto de moda leer en dispositivos electrónicos, tendencia contundente en inglés pero que aún no lo es en español.

Mas que extrañar al libro, hay que comenzar a hacer un culto a las librerías y a los rituales de la lectura como iglesia y prácticas de civilización de lo escritural. Se lee para tener una experiencia, no para ser nación lectora; es a la experiencia de leer y tener libros que hay que celebrar.

La radio se niega a morir y se convierte en experiencia sonora: “una radio posdial sin corsés comerciales, institucionales ni políticos. Una radio a la carta, abierta”. Por Colombia se recomienda Radiopachone (Pinzón).

El periodismo del siglo XXI crea conocimiento a partir de bases de datos, diseño de juegos, visualizaciones interactivas que buscan encontrar sentido en el caos y contar una buena historia. El periodista debe volver a ser lo que siempre fue: un emprendedor o vendedor de sus historias (Avilés).

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Las músicas se liberan en lo digital y se encuentran con todos los gustos y disgustos: todos podemos ser músicos y gozar lo que uno disfruta sin imposiciones comerciales o culturosas.

Las ciencias sociales y humanas explotan porque ahora todo es posible para investigar y narrar, solo la pereza, la ortodoxia y Colciencias mantienen a profesores e investigadores en el mundo jurásico.

Los museos devienen experiencias culturales. “Al principio, los museos eran definidos por sus colecciones. Luego pasaron a ser definidos por sus edificios. Hoy se definen por sus comunidades (...) El protagonismo es la experiencia del público” que aprende, hace y construye (Roldán).

El comic se reinventa y ahora es lo más posible: “un lienzo infinito” donde el “público controla el ritmo y el movimiento” y tiene en los viejos fanzines el ideal del futuro digital (Jiménez).

La censura ya no es posible: hasta el control chino puede ser derrotado a través de aplicaciones, videojuegos, músicas y prácticas veloces de huir y atravesar el espejo. Todo un juego de astucias digitales y rebeldías disidentes: pequeñas victorias frente a los monstruos del control.

La tableta es la nueva pantalla, el nuevo medio, el lugar donde todo se junta y tiene sentido porque permite que converjan “géneros, fuentes y formatos” con la “interactividad de los videojuegos” para ganar “versatilidad” e “interacción” en la creación y el disfrute. Pero..., todo tiene sentido en lo de siempre: contar una buena historia que se mezcla en forma de interfaz (Pautassi).

Apple o San Steve Jobs es el genio del negocio, puso de moda el ‘touch’ como actitud, la tableta como pantalla y cobra por todo: “A un autor independiente o a una pequeña editorial, trabajar con Apple le significa ceder de entrada un 30% de comisión” (Rosero). Genio del billete..., se compra un estilo, no se sabe para qué.

Habitamos un ecosistema de tecnologías y culturas, el cual demuestra que nuestras sociedades “pasan directo a conectividad móvil e incorporan herramientas low tech más flexibles” (Kulesz). Fuimos modernos sin pasar por los libros, somos Siglo XXI sin pasar por los viejos medios.

Las culturas digitales están hechas de “prácticas y relaciones sociales en donde se crea sentido y se re-significan las formas de interacción social”, se crean activismos de redes y emergen los divergentes hackers y el código abierto como nuevas formas de la libertad (Domecq).

El software libre nos hará libres. La creación es colectiva si las tecnologías nos potencian la libertad:

La libertad de copiar, inspeccionar el código y distribuir mejoras, desencadenando nuevos mundos solidarios más allá de la propiedad, los monopolios informáticos y la cultura de vigilancia de los poderosos. Lo malo es que en Colombia poco sabemos del software libre, sabemos piratear Microsoft (lo cual es ilegal) pero no practicamos los usos colaborativos y libres de las tecnologías (que es legal). Y no lo sabemos porque MinTIC solo quiere hacerle buenos negocios a los monopolios tecnológicos: de eso llamado libertad poco le interesa.

La solución mágica de MinTIC. Las tabletas salvan tu mundo. “Vive Digital ha hecho que seamos un país moderno y próspero. De ahora en adelante la forma de arreglar los problemas de educación, justicia, agricultura, salud pública, pobreza y corrupción será con las TIC”, dijo el Ministro Molano en Colombia 3.0. ¿En qué país vive el Ministro? Ojalá fuera todo tan determinista: una tableta y todo solucionado.

Mucha ‘gomelería’, demasiado cinismo, poca verdad. No son las tabletas, es el experimento, el juego, la vida digital. Y eso lo demuestra Plataforma o el media lab de Bogotá donde los niños no reciben tecnologías sino que crean robots latinoamericanos.  No hacen copy y paste: crean sus propios diseños e ideas.

La creación digital debe mirar más hacia los hackers como sujetos narrativos y a la creación colaborativa con lo cual el autor son varios.

Lejos está la Colombia digital..., por ahora tenemos una Colombia MinTIC: puros fierros, pocas ideas.

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Omar Rincón

Periodista, académico y ensayista colombiano en temas de periodismo, medios, culturas digitales y comunicación política. Director de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes (Colombia), analista de medios para el diario El Tiempo y consultor en comunicación para la Fundación Friedrich Ebert, Latinoamérica. Autor de los ensayos: ‘Los colombianos TAL como somos’, Brasil, tal.tv, 2007; ‘Narrativas mediáticas o como cuenta la sociedad del entretenimiento’; Barcelona, Gedisa, 2006;  ‘Televisión Pública: del consumidor al ciudadano’, Buenos Aires, La Crujía, 2005; ‘Televisión, video y subjetividad’, Buenos Aires, Norma, 2002.