Sociedad del conocimiento y nuevas destrezas

Sociedad del conocimiento y nuevas destrezas

En un mundo en el que las innovaciones de todo tipo emergen a diario en los mercados, nuevas destrezas son requeridas.

Universidades y otras instituciones de la educación superior en economías emergentes no están en la capacidad de formar a sus estudiantes hacia la adquisición de las nuevas destrezas demandadas por los mercados. Si se aspira a formar parte de la Sociedad del Conocimiento, hay que aprovechar nuevas modalidades de adquirir destrezas y aplicarlas.

 

Innovaciones a diario

Los ciclos de innovación son cada vez más breves. Nuevos procedimientos, bienes y servicios aparecen a diario en los mercados, desplazando los ya obsoletos. Algunas de las innovaciones son de tipo incremental (una tableta con nuevas funcionalidades que desplaza una anterior versión), otras son disruptivas (la aparición, por ejemplo, del primer iPad en 2010).  Se presentan en todos los campos de la vida social y económica y provienen de diversas fuentes de la ciencia y la tecnología, incluyendo la educación, la salud y los negocios.

Nanotecnología, biotecnología, neurociencia, tecnologías de la información, química, son solo algunos de los campos en los que  el intenso trabajo de investigación y desarrollo se orienta a la generación de nuevos bienes y servicios, así como métodos y formas de producir aquellos.

 

Tecnologías de la información: clave en las innovaciones

Las tecnologías de la información (TI) desempeñan un rol transversal en los procesos de innovación contemporáneos en la medida en que, a través de espacios de colaboración, la movilidad, el “big data”, la nube, las redes sociales, entre otros aspectos, multiplican el intercambio de información, la discusión y los procesos de validación de información entre los equipos a cargo de investigación y desarrollo (I+D).  Empresas, universidades y centros de investigación trabajan en la actualidad en contextos colaborativos de redes.

 

Nuevas destrezas son requeridas

Ciclos cortos de innovación, cambios de modelos en diversos ámbitos (salud, educación, gobierno, empresa) se relacionan con nuevas exigencias en los mercados laborales. Nuevas destrezas son exigidas por los empleadores de cualquier tipo (público, privado). Sin embargo, los sistemas institucionales educativos, especialmente en países en desarrollo, no avanzan a la suficiente velocidad para satisfacer las nuevas demandas. Las instituciones de educación superior se encuentran ancladas en viejos modelos, jerarquizados, que poco promueven la adquisición de nuevas destrezas y la capacidad de auto-aprendizaje. De ahí que hay que aprovechar las innovaciones alrededor de los procesos de aprendizaje, asociadas, entre otros campos, a las tecnologías de la información.

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Los prejuicios alrededor de la formación persisten en padres y jóvenes

Siguen vigentes las pretensiones de las familias de graduar a sus hijos en la educación superior. Sin duda, el porcentaje de jóvenes vinculados a la educación superior (en sus modalidades universitaria y técnica) es uno de los indicadores del grado de desarrollo de una sociedad. Más años de educación promedio se suelen relacionar con mayor calidad de vida y competitividad de una sociedad.

No obstante, se presenta un fenómeno grave en sociedades como las latinoamericanas, consistente en los centenares de miles de profesionales que, año a año, se gradúan en las universidades sin que consigan vinculación laboral en campos afines  a sus estudios. Universidades “garaje” que ofrecen múltiples programas a bajo costo, déficit en ofertas de programas  de corte técnico, profesores de insuficiente preparación mal pagados, son factores que no contribuyen a la buena calidad de la formación.

Una vez graduados, los jóvenes profesionales proceden a llenarse de cartones y títulos con la idea de competir por los puestos laborales disponibles. Entre tanto, los procesos de innovación siguen su marcha veloz y los jóvenes corren el peligro de “quedar colgados”, bien en ocupaciones mal remuneradas, bien en campos que no son los suyos, o bien en el subempleo y el desempleo.

 

El mundo cambia: cada vez importan menos los pergaminos; lo que cuenta es lo que se sabe hacer

La situación descrita de “bloqueo” de millones de jóvenes latinoamericanos no puede esperar a que los sistemas educativos se adecúen a las nuevas necesidades y superen los obsoletos métodos pedagógicos que la mayoría de las instituciones universitarias. Aunque hay algunas que pueden calificarse de nivel aceptable en la escala global, la gran mayoría no consiguen mínimos niveles de calidad.

 

¿Cómo adquirir nuevas destrezas? El auto-aprendizaje y el liderazgo son claves

Por decirlo de forma simple, los jóvenes no tienen que “pedir permiso” para formarse de manera puntual  en la adquisición de nuevas competencias. En un reciente artículo aparecido en días pasados en el New York Yimes (“Cómo conseguir trabajo en Google”, Thomas Friedman, Febrero 22 de 2014, NYT), se exponen los nuevos criterios que determinan la capacidad de jóvenes de vincularse a empresas como Google. Vale la pena indicar algunos de los aspectos mencionados por Friedman que, con certeza, tendrán cada vez mayor aplicabilidad en América Latina.    

El primer requisito es la “capacidad cognitiva” y por ello no se hace referencia al coeficiente de inteligencia o a la aprobación de las tradicionales pruebas que determinan su nivel en los aspirantes. Se trata de la capacidad de aprender de inmediato, de comprender nuevas necesidades y actualizarse en forma rápida y puntual.

Segundo, el liderazgo en la resolución de problemas. El liderazgo no está determinado por lo que la hoja de vida diga (si en el pasado de fue “jefe” de alguna instancia, por ejemplo). Se trata de la iniciativa y el empuje a la hora de enfrentar nuevos retos en el contexto del trabajo en equipo.

Tercero, la humildad que permite que los demás miembros del equipo puedan desplegar sus iniciativas. En realidad, no se trata de competir contra los demás, sino de resolver con los demás los retos que las organizaciones enfrentan.

En suma, no se trata de cuántos cartones lleva el aspirante a sus entrevistas de enganche laboral. Cada vez juegan un papel menos importante. La clave está en el liderazgo, en su capacidad de aprender, en su curiosidad permanente y en la habilidad de proponer salidas creativas, sin temor a la equivocación.

El uso de las TI permite diversas formas de auto-aprendizaje en innumerables terrenos. Incluyendo los llamados MOOCs, los cursos ofrecidos en forma gratuita, en línea, disponibles para cualquiera, procedentes de centenares de universidades de primera categoría en todo el mundo, en varios idiomas, incluyendo el español (aunque, preferentemente en inglés), hasta las miles de ofertas en aspectos puntuales ofrecidas por empresas e instituciones educativas de distinto orden sobre los temas más diversos.

El aprendizaje residencial en línea, en espacios colaborativos virtuales, se está convirtiendo en fuente importante para la adquisición de destrezas que le mundo contemporáneo exige. Disciplina en el aprendizaje y, más allá, la comprensión de que nos encontramos en el mundo global, son determinantes en los nuevos empleos de la sociedad del conocimiento.

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Rafael Orduz

Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Gottingen en Alemania Federal. Académico y analista económico y de tendencias digitales, se ha desempeñado como Presiente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y Viceministro de Educación. Fue Director Ejecutivo de la Corporación Colombia Digital.