Videodanza, más que dos artes juntas

Videodanza, más que dos artes juntas

Los cuerpos más expresivos se unen con lo creativo del video para dar como resultado una propuesta artística que convierte a la tecnología en una aliada para la representación.

Uno de los primeros pensamientos que se viene a la cabeza al escuchar hablar de videodanza es una grabación en video de algún espectáculo de danza. Por escueto que parezca ese es el principio, pero en el mundo de las artes, el concepto de videodanza trasciende la simple filmación del espectáculo, y se convierte en una nueva forma de representación que combina la expresión corporal con el lenguaje audiovisual.

La danza, especialmente la contemporánea, está compuesta de una serie de códigos expresados en movimientos que encierran emociones, sensaciones e incluso pensamientos. Las puestas en escena de danza contemporánea suelen estar envueltas en un manto de belleza sutil y de fuerza primigenia que conecta a los espectadores con el mensaje transmitido por los cuerpos de los bailarines.

Sin embargo, algunos de esos movimientos son tan ligeros, casi etéreos, que se pierden en el infinito espacio de la tarima. Lo ideal para los coreógrafos sería que el público contase con lentes que amplificaran la escena y le permitieran apreciar hasta el más simple parpadeo, aquel que sobre las tablas es significativo e incluso decisivo para la pieza.

Aquí es donde entra la tecnología en acción y la cámara de video se convierte en el ojo del espectador, pero esta vez no con la quietud y distancia que supone hacer una filmación del espectáculo con una mirada “desde el público”, sino con la capacidad de convertirse en uno más dentro del montaje. Así, en la videodanza los bailarines actúan bajo esa mirada escrutadora de la lente, que a su vez aprovecha el privilegio de acercarse, alejarse, destacar e incluso ignorar algún espacio o personaje, generando en combinación una pieza artística única e imposible fuera del producto audiovisual.

 

 

Según el portal Ver Danza, la videodanza se puede identificar por cuatro características:

  1. La integración de dos lenguajes: video y danza.
  2. Se produce en espacios no convencionales.
  3. Permite la manipulación de la imagen en la edición y el montaje.
  4. Es un producto no perecedero que trasciende las fronteras, cuyo producto final es audiovisual.

La danza tradicionalmente se ha asociado con el movimiento y el cuerpo como herramienta expresiva. La tecnología se ha colado como apoyo en el montaje, la iluminación y la escenografía, pero al igual que en otras artes tan “físicas” como la danza o el teatro, es difícil encontrar que la tecnología realmente se integre para dar como resultado un nuevo producto artístico.

El asumir la lente como la mirada del espectador la ubica en un lugar distinto al tradicional que impulsa a los artistas a explotar sus cualidades más simples, pero tal vez más dicientes de acuerdo al montaje. En el caso de la videodanza, lo mejor de las dos técnicas se combina para dar un resultado que sorprende y emociona tanto como un espectáculo de baile sin la pantalla como intermediaria.

Douglas Rosemberg, realizador y teórico norteamericano, afirma que la videodanza o "danza para la pantalla es la construcción literal de una coreografía que sólo vive cuando está encarnada en un film, video o tecnologías digitales. Ni la danza ni los medios para manifestarla están al servicio uno de otro, sino que son compañeros o colaboradores en la creación de una forma híbrida."

 

El potencial creador de los videoartistas que imprimen en sus grabaciones puestas en escena de danza es ilimitado. Aun cuando el producto final es un audiovisual, no necesariamente se deben respetar las reglas narrativas ni estéticas de lo que conocemos como cine o video; así mismo, al producir la coreografía de la pieza que será grabada, los cánones de movimiento, espacio e incluso tiempo se desdibujan en función de la cámara.

 

En el país esta manifestación ha cobrado fuerza e incluso desde hace seis años se realiza el Concurso Nacional de Videodanza “Colombia Videomovimiento”, que en su versión 2012 se realizará entre el 24 y el 27 de octubre, y tiene inscripciones abiertas para que los artistas nacionales presenten sus proyectos y participen del Festival.

 

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