Él es un artista digital atípico

Él es un artista digital atípico

227 metros de largo y más de 1500 kilos de una red de fibra ultraligera 'colgados' en el cielo de Vancouver en Canadá.

Una combinación exquisita entre arte y tecnología, una apología a la postcultura contemporánea, donde las brochas no tenían cedras y los lienzos eran líneas casi invisibles que parecían danzar entre un carnaval de colores, trazos y figuras digitales fusionadas entre sí.

Era marzo de 2014 y una escultura interactiva colgada entre los edificios de Vancouver. Una ingeniosa obra de arte en la que los transeúntes también podían dibujar sobre la pieza artística a través de sus aparatos móviles. Aquella escultura nombrada por sus creadores 'Unnumbered Sparks', era una chispa incandescente que cobró vida gracias a las tecnologías web modernas. Aaron Koblin fue uno los artistas detrás de ella.

Él es un artista y un diseñador especializado en el 'big data' y las tecnologías digitales. Lleva consigo el chip millennial y por eso es un artista atípico que ha fusionado las tendencias tradicionales con las contemporáneas. El ADN de sus obras y piezas de arte llevan impregnados la esencia de las tecnologías de la información. "Lo mejor del arte es que te permite hacer preguntas y que estas, a la vez, sean las respuestas. Con las nuevas tecnologías, si hay suficiente gente pensando en un mismo asunto y se enganchan a la conversación, con suerte, el futuro empezará a reflejar el resultado de su reflexión", explica Koblin en entrevista para el diario online El País de España.

Para él, dada la explosión digital de la actual sociedad ha sido inevitable que las tendencias culturales y la relación entre los seres humanos y los sistemas de información estén sufriendo profundos cambios desde sus raíces.

 

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En esta época de plataformas web, Autopista de la Información, redes de fibra ultradelgadas, dispositivos móviles, tendencias emergentes, nuevas generaciones, el arte ha encontrado otros espacios y escenarios para reinventarse. Los Picasso, Uccello, Da Vinci, Cézanne, Kandinsky y Van Gogh son de otra carne, de otra genética, porque inevitablemente han visto a través de sus ojos cómo la historia del arte contemporáneo se ha fusionado con la explosión ineludible de las llamadas nuevas tecnologías. Y eso precisamente es lo que Koblin desde su ingenio y creatividad ha reformado a través de su experiencia.

"Cuando era adolescente, hice mucho pirateo. Rompía el código de algunos juegos de ordenador y los modificaba... Algunas de las cosas que hice podrían considerarse proyectos artísticos, pero no llegaron a ser vistos por muchas personas... Vivimos buenos tiempos para la creatividad porque, en la actualidad, cualquiera puede hacer algo, subirlo a la red y tener cientos de miles de personas como público potencial". Internet ha hecho lo suyo y Aaron ha encontrado un espacio en él.

Sus estudios en Informática y Bellas Artes lo han hecho un híbrido artístico y precisamente aquellos conocimientos lo llevaron hasta Google Creative Lab como director creativo de esta dependencia de la gran 'G'.

Su visión del arte es otra. Utiliza el big data como un medio para la expresión artística: "El análisis de los datos y visualización artística se han convertido en herramientas indispensables en la ciencia y los negocios, pero en manos de una nueva generación de artistas digitales. Los datos están experimentando una metamorfosis desde una unidad de información en un medio fascinante y expresivo", explica el artista norteamericano.

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'Flight Patterns' ha sido uno de sus muchos proyectos en los que ha aplicado esta técnica. 'Patrones de vuelo' (como se traduciría al español) fue un interesante trabajo en el que se visualizaron los datos de ubicación de los aviones en Estados Unidos. Eran puntos de luz que iluminaban una pantalla oscura y los cuales parecían hacer una erupción de fuegos artificiales digitales. Poco a poco el esquema de imágenes iba develando digitalmente la ubicación de las Costas norteamericanas. En el cielo, los aviones guiaban sus vuelos a través de una tracería de puntos invisibles representados por la multiplicación constante de haces de luz. Visualmente fue impresionante.

Por otro lado, a través de las tecnologías web de Google y junto con su equipo de colaboradores crearon dos videos interactivos construidos especialmente para Google Chrome. El primero de ellos fue The Wilderness Downtown, el cual utilizó Google Street View para hacer una experiencia de usuario distinta a través de la búsqueda de cualquier dirección introducida en la barra del buscador. ROME es otro proyecto que utiliza la tecnología WebGL para representar mundos 3D interactivos para el usuario mientras explora parte de la historia de la humanidad.

Aaron Koblin es el artista digital de la contemporaneidad que como otros pocos ha reemplazado la brocha y el lienzo tradicional por chips, fibras, lenguajes de programación y tecnologías web modernas.

 

 

 

 


*Las imágenes de esta crónica fueron tomados de www.aaronkoblin.com

*Las fuentes para construir esta crónica hacen parte de un compilado de sitios web de el diario El País, Google Art Lab y sitio oficial del artista.

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Eliana Álvarez

Asesora
Corporación Colombia Digital