El negocio editorial en la era digital: casos de éxito

El negocio editorial en la era digital: casos de éxito

Amazon (global), Pottermore (de segmento) y Rey Naranjo (Colombia y los impresos), reflejan cómo la industria editorial se transforma al compás de la tecnología.

La llegada de las nuevas tecnologías abre oportunidades en la mayoría de los sectores productivos y comerciales; sin embargo, el caso de la industria editorial constituye todo un campo de desafíos por cuanto, según afirman las editoriales ‘tradicionales’, la era digital podría acabar con sus negocios, mientras que los autores, los gigantes tecnológicos y los usuarios dicen que se trata de un cambio en las reglas de juego.

Presentamos tres ejemplos de cómo el modelo de negocio de la industria editorial en la era digital se ha transformando, aprovechando los recursos tecnológicos y convirtiendo a la innovación en la mejor aliada para la distribución de contenidos.

 

Amazon, el coloso que despierta (y asusta)

En 1995 apareció en la web Cadabra, una librería virtual que ofrecía 200.000 títulos; un año después fue rebautizada como Amazon y desde entonces la historia del comercio electrónico global se transformó. Amazon registró a 2013 ingresos por U$17.000 millones y es líder bajo un modelo de negocio en el que los de Seattle compran productos a los distribuidores y son ellos quienes directamente responden ante el comprador, generando confianza y rentabilidad.

En el mundo editorial el temor que despierta el coloso aparece por tres factores clave: el primero es su bastante nutrida estantería (+24 millones de libros impresos, +8.5 millones en ediciones impresas de tapa dura y +1.5 millones en formato Kindle); el segundo es el desarrollo y comercialización de Kindle, el e-reader de Amazon que conquistó al mundo aunque no se conocen cifras oficiales de cuántos están en el mercado; el tercero, (el gran ‘coco’ del sector editorial), es el próximo movimiento de Amazon por convertirse en editorial con todas las de la ley.

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Sin lugar a dudas el gran posicionamiento que ha logrado Amazon como librería digital está relacionado con los bajos costos de los e-books que ofrece (en muchos casos pueden ser 50% o menos del valor del impreso), los mismos que muchas editoriales sienten como ‘competencia desleal’ al forzar al mercado a reducir su precio al público para ser competitivos.

 

 

Pottermore, el mago que rompió el embrujo de los gigantes

Harry Potter es el fenómeno de literatura infantil y juvenil que marcó la última década y convirtió a un ama de casa en la escritora con mayores ingresos a nivel mundial; la fanaticada consume vorazmente cada uno de los libros y las ediciones extras que desde 2012 J.K. Rowling publica a través de su web ‘Pottermore’.

Lo interesante desde lo editorial es que el poder del joven mago doblegó a los gigantes de las ventas electrónicas, al punto que Pottermore tiene los derechos exclusivos de comercialización de material digital de la saga, así que ni siquiera Amazon puede vender los e-books; tal es el poder de la serie Potter que Rowling alcanzó el sueño de la mayoría de autores on-line: ser dueña de sus derechos y administrar directamente las ventas.

Amazon referencia a Pottermore cuando se trata de vender los e-books y se queda con una comisión por dirigirle tráfico a la web de la británica, pero es la autora quien hace la venta directa y se queda con gran parte de la torta comercial.

Pottermore es el ejemplo de una exitosa y radical transformación del modelo de negocio editorial tradicional.

 

 

Rey Naranjo, impreso en Colombia y premiado en el mundo

El Estudio de Diseño Rey Naranjo, en su ala editorial, busca crear soluciones sólidas, innovadoras y eficientes para desarrollar publicaciones corporativas, literarias e incluso de referencia como diccionarios y guías.

La edición ilustrada del corto animado ‘La chica de polvo’, escrito y dirigido por Jung Yumi, que se distribuye acompañada del DVD con la animación, le valió a Rey Naranjo el premio ‘New Horizons’ de la Feria de Libros Infantiles de Bolonia, “premio reservado para las editoriales latinoamericanas, asiáticas y de África, (que) busca darle reconocimiento a aquellos libros cuyo contenido y edición son muestra de innovación y calidad”, según reseña la misma editorial.

El dictamen del jurado del equivalente al Oscar en la industria editorial, dice sobre ‘La chica de polvo’ que “sus convincentes imágenes en blanco y negro dicen en silencio la historia de una vida aparentemente normal cargada de detalles intensos (…) El autor logra sostener el mismo nivel de atención a lo largo de este viaje épico y convenció al jurado que lo considera una obra de ambición creativa excepcional”.

Lo interesante de ‘La chica de polvo’ es que en medio de la era digital el texto que hoy hace gala de Colombia ante el mundo es un proyecto impreso, que pasó por las líneas de gestión del modelo tradicional (autor, agente, editor, …), y gracias a un dedicado proceso creativo y editorial resultó ser tan significativo y prueba de que la industria de impreso seguirá viva en el país mientras existan gestores con buena tinta y buenas historias por imprimir.

 

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