Mi experiencia como: Bloggera

Mi experiencia como: Bloggera

Por un par de semanas le voy a ceder este espacio un grupo de columnistas invitados quienes nos compartirán sus experiencias en el uso y apropiación de las TIC y como estas han subido el "voltaje" en su que hacer diario. Esta colección que espero que les guste, la he denominado: "Mi experiencia como".

Mi primera invitada es Naty Marenco Hurtado, una bellísima bloggera costeña, alérgica a los mariscos, que le teme a la oscuridad y quién se desempeña como Gerente de Comunicaciones de la Alta Consejería Presidencial para la Reintegración.


La catarsis en mi vida

Escribo porque me gusta. Escribo porque a la gente le gusta lo que escribo. Tengo un blog porque varias personas me impulsaron a hacerlo. Y es algo así como mi novio, y creo que así de íntima es la relación de un bloggero con su blog. Uno llega a morir por él y piensa todo el día en qué publicar, cómo e incluso cuál es la mejor hora para publicar.

“No es cuestión de hormonas” nace un miércoles en la noche mientras hablaba con mi mejor amiga. Discutíamos de hombres, relaciones, mujeres y nos burlábamos de cómo a los tipos se produce de todo el tema de que las mujeres estemos en “nuestros días”. Y entre chiste y chanza, terminamos bautizándolo así, porque yo estoy convencida de que las relaciones van más allá del tema de si somos hombres o mujeres, o si tenemos mucha o poca testosterona.

Y ahí comencé. Primero un post semanal y 30 visitas al mes… Hoy ya ni cuento las visitas y hay semanas en las que escribo o posteo todos los días.

¿De dónde saco los temas? ¿Y tantos temas? De todo lo que me pasa, lo que sucede a mí alrededor o a otras personas. No sé por qué pero tengo esa capacidad para que las personas, incluso las desconocidas lleguen a mí a contarme sus dramas, incluso a pedirme que los escriba. Si me gusta, no sé. A veces demasiado drama agota. Pero hago la tarea, la terapia a otros –creo que pude haber sido buna terapeuta- y al parecer les ayuda a superar los traumas o a tomar las “mejores” decisiones.

Para mí, el blog es mi escape. Mi vida no tendría significado sin catarsis, y si bien soy una llorona empedernida, plasmo en mis textos todo lo que se me ocurre, desde lo que me gusta o lo que detesto, sobre mi o los otros, lo hago como reflexión o como historias de ficción. Y funciona, la gente se siente identificada… Todos tenemos nuestros rollos, nuestros traumas y al parecer la vida es mejor que la ficción, o simplemente usamos las historias reales para narrar la propia.

El ser bloggero no se debe a simplemente tener un espacio en internet para escribir de vez en cuendo. Eso lo puede hacer cualquiera. Ser Bloggero es un ejercicio casi de tiempo completo, porque uno adquiere una responsabilidad con los lectores. ¿Se imaginan la página de un medio de comunicación dejando de publicar por largos periodos? Y eso me pasa a mí. Cuando se me ocurre un tema –generalmente en las mañanas entre la ducha- no me abandona, tengo que escribirlo, de lo contrario, comienza a taladrar mi cabeza y no me deja en paz hasta que la ponga en letras.

El proceso de escribir es el normal, comienzo nudo y desenlace: simple. Pero no todos los temas que se me ocurren funcionan, y no todo lo que escribo me gusta. Algunas cosas que no me gustan las público, y me sorprende la receptividad de la gente a esas historias. Como quien dice, entre gustos…

Pero más que escribir, tener un blog y analizar las visitas, son los comentarios los que me animan a seguir escribiendo. Como Bloggera, cada vez que llega un comentario muero de la emoción, es la principal retribución que tengo por escribir. Que la gente se tome un segundo para poner su opinión sobre el tema planteado, no tiene precio y me roba sonrisas.

Como buena bloggera no podía terminar sin invitarlos a pasarse por mi blog http://noescuestiondehormonas.blogspot.com y me cuenten si les gusta o no (porque un buen bloggero, siempre va a publicitar lo que escribe).

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Álvaro Rodríguez

@LosCuernos

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.