La mala postura me pasó factura

La mala postura me pasó factura

Esta es mi propia crónica, no 'la de una muerte anunciada', pero sí la de una terrible postura. 

Todo comenzó como una simple molestia. Una mañana cualquiera, me levanté con un extraño fastidio en la mano izquierda. "Debí dormir en la posición incorrecta", justifiqué en ese momento el peculiar suceso. Pero el fastidio progresó hacia el siguiente grado: dolor. Cada vez era más difícil de ignorar. A pesar de ser diestra era mi mano izquierda la que no dejaba de molestarme así estuviera quieta o moviéndome. Finalmente, decidí ir al médico. El problema: tendinitis, definido como la inflamación de un tendón (punto de anclaje de un músculo en el hueso) causada por una mala postura, que venía repitiendo desde que comencé a trabajar.

Tengo 23 años y de estos solo llevo uno y medio en el mundo laboral, sin embargo, mi problema es el equivalente a una secretaria de 1950 con 20 años de experiencia, lo cual significa que es grave y que en teoría, no debería estarme pasando.

Recuerdo vagamente una visita de la ARP a mi oficina. Una señora se sentó a explicarnos cómo debíamos sentarnos, cómo escribir en el teclado, poner las manos, los pies, la importancia de hacer descansos y otras pautas más que en ese momento ignoré. A veces estoy tan concentrada en lo que tengo que hacer, que me olvido por completo de mi principal herramienta: mis manos. He dedicado poco tiempo a cuidarlas, a hacer estiramientos y pausas en mi jornada laboral, que a veces puede ser larga, dependiendo del monto de tareas pendientes que tenga.

He ahí entonces la importancia de hacer buen uso de las TIC y en este caso específico hablo del computador. Sé que no soy la única con este problema y que como yo, existen más personas que todos los días sienten "dolorcitos" o "calambres" que pasan por alto y consideran inofensivos. El cuerpo tiene sus maneras de darnos alerta con estos acontecimientos y es por esto que aunque es importante, por ejemplo, tener un buen ordenador en la oficina, es a su vez primordial que acomodemos correctamente nuestra silla y escritorio para no terminar con un daño irreversible.

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Una tendinitis es más seria de lo que yo creía. Si la cuestión llega a involucrar nervios o si progresa hasta convertirse en dolorosamente insoportable, existirán movimientos imposibles de realizar para mí, como los que hago habitualmente cuando escribo en el teclado o uso el mouse.

Esto no solo le sucede a los músicos o deportistas, ya que diariamente podemos estar moviéndonos más que cualquiera de estos personajes sin ni siquiera estirar, calentar o tener la oportunidad de unos minutos de reposo para darle un respiro a nuestros agotados músculos.

Existen en Internet, centenares de recursos como blogs, sitios web o imágenes sobre la buena postura, así como ejercicios que a la hora de la verdad, pocos seguimos. Es importante entonces implementar en los espacios laborales una conciencia sobre el cuidado del cuerpo porque puede haber más de uno que esté mal sentado o que tenga sus manos, espalda o cualquier otra parte de su anatomía en la forma incorrecta. También es bueno que nosotros, como usuarios de computadores, celulares, portátiles, videojuegos y otros recursos TIC, tomemos conciencia que la principal herramienta requerida merece tanto o más cuidado como un Blackberry o un Notebook es nuestro cuerpo, un instrumento esencial para nuestro tránsito por el mundo.

En cuanto a mí, ya estoy intentando incorporar las sugerencias del médico en mi puesto, tengo brazaletes en ambas manos y asisto a fisioterapias para que ojalá pronto cese el dolor. Ese es el precio a pagar debido a una mala postura sostenida.

 

*Blog publicado en Vanguardia Liberal en noviembre de 2010

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Ángela Bohórquez Suárez

Asesora
Corporación Colombia Digital