Enred-ando en la Red

Enred-ando en la Red

Enred-ando en la Red

La necesidad de los niños y adolescentes por hacerse notar y ser escuchados, en ocasiones los lleva a publicar desmedidamente cualquier información personal en Internet. 

Juliana, una niña de 16 años, no quiere volver al colegio. Está sumida en una profunda depresión, no quiere comer. Sus padres -muy preocupados- han indagado toda serie de soluciones, pero sin saber la causa, ha sido muy difícil apoyarla. Ella con una vergüenza inmensa, no es capaz ni siquiera de hablar con ellos. La situación ya es inmanejable y por sugerencia de un amigo, empiezan a indagar en las redes sociales, una razón para su problema. Para su sorpresa, la foto desnuda de su hija es una imagen que circula por Facebook, aun cuando ella ya no está en la red. Este es quizás el inicio del problema, pero lo que ellos no saben es que la imagen que está circulando es porque Juliana se negó a tener relaciones sexuales con un "amigo" y él -en venganza- circuló la foto, asegurándose que todos supieran quién era la niña. Este caso, más común de lo que creemos, es conocido como sextorsión y consiste en chantajear a una persona con la circulación de fotos o videos de tipo sexual.

Tanto si su hija es la víctima de este caso, como si es quien circula la imagen, se ha preguntado ¿qué publican sus hijos en la Web?, ¿qué fotos, mensajes o post comparten?, ¿ha analizado un poco más qué mueven en la Red? Como diría mi jefe, ¿cuál es el significado?, ¿qué buscan con lo que publican? Yo aún no tengo hijos adolescentes, pero he logrado apasionarme con el tema, pues si bien encuentro miles de riesgos en Internet, también soy conocedora de sus bondades.

Antes de construir este artículo le di una corta mirada a Facebook, revisando los perfiles de adolescentes conocidas, explorando los de sus amigos y los amigos de sus amigos para entender qué publican en sus muros. En mi tarea encontré una serie de imágenes y comentarios que me llevaron a hacer preguntas relacionadas con lo que los motiva a poner información e imágenes permanentemente.

Para los padres, educar hijos siempre ha sido un reto. "No vienen con Manual" es una de las expresiones que se escuchan con más frecuencia y el tema eventualmente se complica cuando se vuelven adolescentes.

Los jóvenes deben tramitar hoy día situaciones que hace algún tiempo eran impensables, como exceso de información "censurada" a un clic o la producción de información "censurable", lo que los lleva a enfrentar asuntos en los cuales no sabemos si son víctimas o victimarios, si son sujetos activos o pasivos de una nueva realidad que se funda en este mundo virtual. El acceso ilimitado e inmediato no permite que ellos diferencien cuando sobreexponerse es más un riesgo que una oportunidad. Perder el control, es muy fácil.

Las problemáticas asociadas a esta edad no son solo de nuestra época, siempre se han presentado. Por ejemplo, en la década de los 30 fue la represión excesiva, en los 70 el sexo y las drogas, en los 80 la violencia generalizada, propiciando condiciones que hacen especialmente vulnerables a los adolescentes. Hoy nos enfrentamos a una nueva problemática relacionada con el uso de Internet la cual nos está obligando a asumir un nuevo reto en el proceso de educación de nuestros jóvenes. Quiero recalcar que el problema no es el Internet, porque en sí mismo es una herramienta, es el uso que se hace de él.

Los jóvenes se caracterizan por su curiosidad extrema, su necesidad de vivir la vida al límite y probarse a sí mismos hasta dónde pueden llegar, en ocasiones sin medir las consecuencias de sus propias acciones. Ellos -por lo general- quieren comunicarse, pero no encuentran cómo, pues son demasiado niños para algunas cosas, pero muy adultas para otras. Su curiosidad por el sexo y por satisfacer sus deseos los lleva a explorar, a experimentar. Están en proceso de terminar de definir su personalidad y en esta medida, ensayan, asumen riesgos, tienen temores que no son capaces de enfrentar, pero sobretodo, están consolidando su autoestima y su sistema de valores. Los amigos son sus validadores más cercanos, los referentes que les producen confianza, que los escuchan y acompañan incondicionalmente a enfrentar cada reto.

Ser populares y reconocidos se vuelve una necesidad y en esa medida, todo lo que hacen, buscan que sea aprobado por "otros". Todas estas situaciones son un caldo de cultivo para adicciones, por eso es en esta etapa cuando -en la mayoría de los casos- se inicia el consumo de drogas o alcohol.

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Ahora bien, las prioridades de nuestra sociedad hoy son diferentes a las de otros tiempos. La 'sexualización' de los medios, la alta presión por figuras delgadas y muy atractivas, la falsa promoción de la inmediatez como forma de lograr metas son un terreno abonado para que los jóvenes confundan sus prioridades.

Con estas condiciones dadas y la Red a disposición de cualquier persona, se empiezan a conjugar situaciones que derivan hoy en grandes problemáticas sociales, que están haciendo que los padres tengamos que volcar nuestro interés en esos usos inadecuados de la Red.

En el terreno de los asuntos negativos, las tendencias actuales, motivadas y movilizadas por los adolescentes son varias: El cyberbullying, sexting, grooming, redes sociales con fines autolesivos, la sextorsión, adicciones a internet, pornografía son solo algunas de las situaciones que nos ponen en alerta, tanto porque nuestros hijos resulten siendo víctimas ovictimarios.

Surge entonces una pregunta frente a ¿por qué quieren comunicar todo, todo el tiempo? Y una de las respuestas que me aventuro a dar, es la necesidad de hacerse oír, mostrarse en un entorno donde ellos pueden manipular la realidad a su antojo y necesidad. Comunican que están tristes, publican imágenes sensuales que denotan que están "lindas o mamacitas", suben fotos de fiestas, sacan la lengua en selfies que todo el día comparten. Esto, en mi opinión es la satisfacción de su máximo deseo: ser visibles para alguien. Es por esta misma razón, que tener miles de amigos en Red "es un hit", que tener muchos "likes" en su fotos produce cierta emoción, es quizás ésta la respuesta a la pregunta de los papás.

Nuestros hijos encuentran en Internet un espacio donde ellos tienen el control, pueden comunicarse con quien quieran, lo que quieran, son "escuchados" por miles, así no hablen. Y es quizás en ese punto donde pierden el control, al sentir que este espacio es tan seguro que pueden controlarlo.

Pero la pregunta claves es ¿qué hacer o cómo prevenirlo? En mi opinión, gran parte del manejo preventivo de estas situaciones se basa en una autoestima fuerte que les permita poner límite y evitar a toda costa que las presiones generadas por sus pares los lleven a envolverse en este tipo de situaciones. El manejo de la privacidad, de la mano con el respeto por el otro ayuda también a evitar "hacer la vida pública" o ayudar a publicar la de los demás.

En conclusión, la tecnología está en sus manos, aislarse de ella no es la situación, pero conocer y medir riesgos es una necesidad urgente que evita consecuencias desastrosas.

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Ana Cecilia Mejía

Asesora
Corporación Colombia Digital