Nuestra sociedad: ¿Innovación Incremental o Innovación Radical?

Nuestra sociedad: ¿Innovación Incremental o Innovación Radical?

El cambio y la innovación son un esfuerzo por satisfacer necesidades de nuevas formas o maneras más renovadoras.

La cristalización de la innovación está rodeada de incertidumbre y constituye el riesgo propio para quienes deciden emprenderla. Dado que el propósito mayor de toda innovación es ser efectiva en sus intentos, para lograrla es muy importante entender el objetivo que tengamos y el sistema en el que tendrá lugar. Solo así puede encontrarse la mezcla entre Innovación Incremental e Innovación Radical, que soportada en los integrantes del sistema, puede generar un cambio trascendente.

A manera de ejemplos: algunos sistemas pretenden ser cambiados, variando permanentemente el objetivo hacia donde queremos ese cambio. En nuestro medio y cultura abundan tales posturas de innovación, cuando nuestros líderes de turno llegan con propuestas de nuevos objetivos y estrategias, no para continuar lo que se hacía bien, sino por el contario, a corregir aquello que a su juicio, otros hacían mal. La antítesis de esta postura de permanente cambio de objetivos y estrategias, es la de 'Innovación Incremental', donde los objetivos cambian poco y se privilegian las estrategias de mejoramiento continuo.

En la primera postura hacia el cambio, al variar permanente los objetivos y estrategias, se desconoce la importancia del sistema, ya que se le da más valor al objetivo, que al sistema. Desde el punto de vista de la transformación, tal postura de innovación, se promueve con estrategias de 'cambios radicales' o 'Innovación Radical' hacia escenarios diferentes al actual. Ello obliga a afrontar grandes riesgos e incertidumbre si se pretende lograr un cambio efectivo. Sin embargo, cabe anotar que la experiencia ha mostrado que la variación permanente de objetivos para un mismo sistema, con frecuencia conlleva a que no se consolide alteración alguna en la realidad de éste.

En la segunda postura, en la llamada 'Innovación Incremental', importa más el sistema que pretende ser cambiado y los objetivo perseguidos, que las estrategias para lograr dicha transformación. Por lo general, este tipo de innovación pretende construir a partir de lo bueno ya existente y reconoce que el sistema es difícil de cambiar. Por ello, la estrategia se centra en lograr pequeños cambios progresivos de manera continua.

Para una sociedad, ¿por qué es importante entender la postura de innovación que promueve?

Básicamente, porque es con el liderazgo de sus habitantes, su sociedad civil y sus dirigentes que las sociedades mejoran las condiciones de bienestar que ellas generan sobre la integralidad de sus individuos. Así ha sido para las comunidades que han alcanzado importantes niveles de desarrollo económico y bienestar, y debería serlo para sociedades que como la nuestra, aún están con la tarea pendiente de alcanzarlos para el grueso de su población.

Como ejemplo de ello, Colombia tendrá un proceso electoral el próximo año. Si contemplamos los últimos quince y sus cuatro periodos presidenciales asociados, se observa que como sociedad, nos hemos polarizado entre objetivos de guerra y objetivos de paz. Sin embargo, tales cambios extremos de objetivos, no se han traducido en cambios significativos en los indicadores de desarrollo humano (seguimos siendo una de las sociedades más desiguales del planeta), o en aquellos de competitividad (continuamos "agarrotados" en las mismas posiciones de competitividad según el ranking del Foro Económico Mundial). Cabe hacerse la pregunta, si ello se debe a que ¿el cambio frecuente de objetivos deja poco lugar y tiempo, a que realmente haya cambio alguno?

Posiblemente, algo de cierto hay en ello, pero es prioritario entender que lo más importante es el sistema. Comprender que nosotros como individuos y nuestras relaciones e interrelaciones somos el sistema mismo, y de allí que seamos más importantes que los líderes que desean guiarnos en cualquier proceso de transformación. En la próxima contienda electoral nos presentaremos como una sociedad apática e inmadura que al verse poco reflejada en los partidos, opta por caudillos políticos con objetivos para ella diametralmente opuestos.

¿Qué relación tiene las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) con todo esto?

Mucho, porque si lo más relevante es el sistema y este somos nosotros como individuos y nuestras interacciones, es importante identificar qué "cambios" queremos y cómo queremos hacerlos, generar consensos para entender las incertidumbres que debemos asumir, y disponer de los medios para visibilizarnos como actores y como sistema ante los demás y ante nuestros líderes.

En ello, las TIC son un medio ideal para el mundo de redes que cada vez se consolida con más fuerza en todas las latitudes. Buen ejemplo de ello fueron los fenómenos que se desataron en las comunidades online durante la Primavera Árabe en el exterior; o localmente, en el movimiento estudiantil a propósito de la Reforma a la Educación Superior en 2012. Ambos son ejemplos de cómo las TIC le permiten a una sociedad, visibilizar las necesidades de cambio anheladas por los individuos y por el sistema.

Sin embargo, aunque ambos promovieron ideas de cambio radical, adolecieron de ideas y posturas de innovación incremental, que les permitieran entender que cambiar el sistema es difícil y que también es muy importante entender hacia dónde se quiere ir, marcar ese rumbo y poderlo sostener para poder medirlo y evaluarlo, de manera que la sociedad esté empoderada de su propia transición. Aquí también las TIC nos pueden ser muy útiles como instrumento de veeduría, medición y control para poder premiar las estrategias y los líderes que nos conduzcan efectivamente a los cambios anhelados, o castigar a quienes reiterativamente se presentan como innovadores radicales con sus propuestas, sin que efectivamente nos hayan conducido a cambio alguno.

Una mezcla efectiva de innovación incremental e innovación radical que se soporte en los actores del sistema, tiende a conducir a los cambios significativos demandados por una sociedad.

 

Rodrigo Álvarez
Director General
Artífice Consultoría

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Artífice Innovación

Columnista
Corporación Colombia Digital