Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación: a fuego lento

Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación: a fuego lento

Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación: a fuego lento

Oportunidades y desafíos de la propuesta de política de CTI para el país.

El Gobierno Nacional presenta, para retroalimentación de los diferentes actores de la sociedad, un borrador sobre la nueva Política para la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI): ¿cómo es?, ¿qué tan novedosa?, ¿qué oportunidades traerá?

Este borrador de política de CTI parte de la idea que el principal problema es que: “el país y sus regiones no han logrado impulsar el desarrollo económico y social a través de la ciencia, tecnología e innovación”.

Este ha sido un panorama recurrente por décadas. Lo preocupante del balance actual frente a la CTI es que hemos obtenido el mismo resultado a pesar de acciones, nueva institucionalidad y recursos, a lo largo los últimos cuatro periodos presidenciales: en cuanto a las administraciones del Presidente Uribe, el pacto por la innovación no pasó de ser un 'juramento a la bandera' y la institucionalidad creada para la gobernabilidad de la CTI no logró hacerlo fluir; y en cuanto a las del Presidente Santos, la gran locomotora de la innovación se quedó en buenas intenciones y el Sistema General de Regalías (SGR) para la CTI dejó más dinero gastado que realidades.

Es decir, como sociedad, y en el mandato de casi cuatro gobiernos, dilapidamos las oportunidades para la CTI, con los recursos de un boom petrolero que ya se fue y que nos deja hoy una depreciación del peso con importaciones costosas y exportaciones estancadas. Justamente aquello que le ocurre a un aparato productivo cuando las capacidades de CTI son intrascendentes.

¿Hemos tenido una buena política de Ciencia, Tecnología e Innovación?

Claramente tenemos oportunidades, a la luz de casi tres lustros de actividades y del balance presentado en el borrador de política en CTI. El documento indica que la política que se propone fue diseñada “con un enfoque sistémico del proceso innovador, que difiere de la visión lineal de la innovación”.

Al respecto, vale la pena señalar que dentro del modelo lineal de innovación, el eje central es la ciencia, es decir la investigación científica (C), donde la investigación conduce luego al desarrollo (T-tecnología); y ese desarrollo lleva a la producción (T-tecnología); y ésta, finalmente, a las innovaciones que se introducirán al mercado a través del marketing y la comercialización (I-Innovación): entonces la secuencia es C>T>I.

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Este modelo lineal de innovación fue reemplazado hace décadas por uno con enfoque sistémico, con el fin de representar mejor la complejidad del proceso de innovación: 'Modelo de enlaces de cadena'. En este, el eje central del proceso de innovación no es la ciencia-investigación (C), sino el proceso de interactuar e iterar entre equipos de personas que retroalimentan múltiples y variados aspectos para materializar la innovación (I); incluyendo, obviamente también, aspectos asociados a la ciencia (C) y la tecnología (T).

Este modelo y su filosofía se generaron en la Universidad Stanford y sus aliados, para luego difundirse por todo el mundo. Hoy vemos el ADN de su filosofía en lo que conocemos como el 'Design thinking' y además la encontramos en sólidos programas de soporte a la innovación y su complejidad. Como ejemplo de ellos, se presentan dos de la mencionada Universidad: el Programa de Ciencia, Tecnología y Sociedad (STS), y el Proyecto ME310 de propuestas basadas en 'Design thinking' para problemas corporativos.

Es importante resaltar que el modelo de enlaces de cadena fue adoptado en nuestro país por la Guía Técnica Colombiana para la Gestión de la Ciencia - Investigación, Desarrollo e Innovación. (Ver artículo relacionado: Colombia le apuesta a normalizar la gestión de la innovación).

La Guía fue construida en espacio de consenso, abierto y plural, para la interacción de actores interesados en la CTI: academia, empresarios, instituciones científicas, organizaciones de apoyo a la innovación empresarial y el emprendimiento, entre otros. Cabe anotar que la existencia de una guía nacional para la gestión de CTI, como hecho social en nuestro Sistema de Competitividad, Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCCTI), faltaría por incluirse en el inventario de hechos que presenta el documento de política para la CTI y sus anexos.

¿Dónde está la dificultad o incoherencia en nuestras realidades de innovación, desarrollo económico y social?

Aunque en el documento de política dice atender a un enfoque sistémico del proceso innovador, diferente al modelo lineal de innovación, la realidad y la política propuesta para la CTI continúa centrada en la ciencia, es decir, en un modelo lineal de innovación.

Basta con observar que en Colombia el órgano rector para la Innovación, Ciencia y Tecnología, es Colciencias (Ley 1286 de 2009). Si se revisan, entre otras, las recomendaciones y acciones sustanciales de la política propuesta: formación doctoral, publicaciones científicas en revistas indexadas, transferencia de conocimiento y tecnología, etc., se revela un sesgo hacia un modelo lineal de innovación centrado en ciencia.

Los autores del modelo de innovación de enlaces de cadena, Kline & Rosenberg, expresan que la ciencia y la tecnología son importantes para innovar; sin embargo, es más importante el proceso complejo de diseño que tiene lugar para materializar una innovación.

Las capacidades construidas: una oportunidad

Es indudable que se han construido y se siguen consolidando capacidades en ciencia y también en tecnología dentro de nuestro entorno. A pesar de ello, aún requerimos que estas trasciendan tanto para la innovación como para el desarrollo económico y social de nuestro país.

Haciendo una simplificación, la idea central es que la innovación sea el 'foco principal', sobre la cual se articulen, según sea necesario, la ciencia y la tecnología. Es decir, que la secuencia sea: I>T>C, en lugar de C>T>I como lo propone el modelo lineal de innovación.

De allí que sean fundamentales las estrategias y acciones para escalar iniciativas regionales de innovación y emprendimiento que dinamicen los Sistemas Regionales de Innovación (SRI), de manera que “el país y sus regiones impulsen el desarrollo económico y social a través de la ciencia, tecnología e innovación”, como lo desea el gobierno.

Practicar la innovación el aula de hoy

A manera de ejemplo, compartimos un programa piloto virtual para innovar en el sistema educativo, específicamente en el aula de clase. Este es un programa desarrollado en alianza con la Fundación Compartir, denominado “Practicar la innovación en el aula de hoy”. Como complemento a esta versión virtual, se está ejecutando un piloto en vivo del programa, en un micro-laboratorio de innovación con un curso de niños y sus maestros, en un colegio de la ciudad de Cali.

Sería muy interesante que emerjan más procesos de innovación como estos y que pudieran ser consolidados con las actividades y capacidades en CTI de un Sistema de Innovación, para potenciar su impacto trascendentemente en el entorno. Ello a la luz del concepto de Sistema de Innovación que desea promover la política propuesta por el gobierno:

“El nivel de innovación de un país está fuertemente relacionado con la eficacia del sistema en el que los actores involucrados en la generación, difusión y apropiación del conocimiento interactúan entre sí, aprenden y acumulan conocimiento”.

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Artífice Innovación

Columnista
Corporación Colombia Digital