La revolución educativa

La revolución educativa

Desde hace casi ocho años la revolución educativa ha sido el objetivo central de los esfuerzos realizados por el Ministerio de Educación Nacional. Esta llamada revolución entiende que la educación es la mejor herramienta para mejorar la distribución del ingreso y reducir la pobreza y la desigualdad, el mejor camino para aumentar la competitividad y la formula más segura para garantizar un desarrollo sostenible a largo plazo.

Mayor cobertura, mejor calidad, pertinencia laboral, capacitación técnica e investigación científica son los cinco ejes de esta revolución, la cual desde el principio concibió la innovación y la modernización del sistema y sus herramientas como elementos esenciales dentro del proceso de transformación.

En materia de calidad, la conectividad fue una de las cuatro acciones principales identificadas y ejecutadas para contribuir a este objetivo. La masificación del uso de Internet fue incluida como parte fundamental de la estructura de soporte que permitiría lograr la revolución educativa.

Si bien a la fecha los avances en lo concerniente a conectividad educativa no son nada despreciables, el reto sigue siendo inmenso y requiere en principio el reconocimiento de que la conectividad es solo una pieza del rompecabezas, la herramienta básica para potenciar el resto de acciones necesarias para transformar y mejorar la calidad y la cobertura de la educación en Colombia.

Aunque el despliegue del servicio de Internet, es tal vez uno de los procesos más lentos por las inversiones que requiere, es sólo uno de los muchos obstáculos que la revolución educativa en la era de las TIC deberá enfrentar para alcanzar sus objetivos en el mundo de hoy.

Seguramente una próxima estrategia en materia de educación, la del gobierno que venga, tendrá que identificar la manera de articular las herramientas disponibles en esta era de la tecnología y la información con el fin de  mejorar las competencias tanto de estudiantes como de docentes, para extender la cobertura del servicio a través de esquemas virtuales y  para ampliar y diversificar los contenidos pedagógicos poniéndolos al alcance de todos a través de las tecnologías disponibles.

Hoy y en el futuro tendrá que ser una competencia de maestros y estudiantes el uso del computador, de la Internet, saber navegar y hacer un uso eficiente y pertinente de la abrumadora oferta de información y contenidos que hoy en día están disponibles en ese vasto y creciente mundo virtual.

Hace algunos años oí decir a Sergey Brin, uno de los fundadores de Google, que el problema que enfrentamos hoy en día no es la imposibilidad o dificultad de acceder a información, sino el de encontrar la información adecuada y poder distinguir entre aquellos contenidos que se ajustan a nuestras necesidades de información de aquellos que lo único que hacen es ocupar más espacio en nuestras memorias (la mental y la de nuestros PCs).

Este nuevo problema es un nuevo reto dentro de nuestra revolución, un reto que pone sobre la mesa la necesidad de formar personas con criterio y habilidad para manejar las herramientas disponibles, individuos que sepan nadar en ese mar de información sin perderse cuando el viaje a penas comienza.

Garantizar el futuro de la revolución educativa implicara dar un verdadero salto que permita preparar y formar ciudadanos para un mundo digital, donde el uso de las herramientas TIC se entienda como una competencia esencial, y no como una posibilidad única de pocos.

 

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