Platanizada

Platanizada

Hace algunas semanas, indignada por algunas de las cosas que ocurren en este país del sagrado corazón, una bostoniana que vive en Colombia hace casi 30 años se suscribió a uno de los tantos espacios de opinión ofrecidos por los medios de comunicación online para manifestar su inconformidad frente a los graves hechos de corrupción, dedocracia, impunidad, violencia e indiferencia que nos rodean y que a los colombianos parecen habernos dejado de sorprender.

Nombre de usuaria: Platanizada, una mujer que después de descubrir Google y las maravillas del Internet se ha dedicado a explorar el mundo de las TIC y quien ahora incursiona en la participación en espacios virtuales de opinión, buscando tal vez expresar su voz frente a tantas cosas que pensamos y sentimos pero que desafortunadamente no tienen salida a través de los canales formales y oficiales sobre los que tanto se teoriza al hablar de democracia participativa.

En nuestra democracia, los canales de expresión y manifestación de intereses, necesidades e inquietudes ciudadanas resultan aparentes, engorrosos, muchos dirían que excluyentes y la mayor parte del tiempo insuficientes para tramitar las demandas de los ciudadanos ante los actores encargados de tomar las decisiones que afectan la vida cotidiana de todos. El esquema representativo nos ha fallado a muchos generando la proliferación de espacios de expresión informales los cuales gracias al desarrollo de las TIC encuentran un escenario de visibilización en la Web.

Algunas manifestaciones resultan constructivas, otras menos. Muchas polarizan, agreden y reproducen la violencia que vivimos todos los días, dejando entrever la hostilidad con la que andamos por la calle y ahora también por la Web. Algunas otras, como las de Platanizada, lejos de querer insultar el comentario anterior o de agredir a quienes allí se expresan, encuentran en estos espacios una manera de visibilizar lo que tantos pensamos pero solo decimos cuando vamos solos en el carro en medio de un trancón, cuando nos acaban de sacar el celular del bolsillo en Transmilenio o en las noches frente al televisor cuando una vez más los noticieros nos revelan una realidad que a cualquiera le quitaría el sueño.

Y seguramente Platanizada como muchos otros se siente un poquito más tranquila cuando logra decir lo que piensa, y siente que al menos no se está quedando callada, que de pronto alguien en el mundo sabe que hay una o dos o tres personas que sienten que la cosa no está bien. Pero ¿Quién lo sabe? ¿Quién sabe que una o dos o tres personas sienten que la cosa no está bien? ¿Quién lee y “tramita” y eleva esas inquietudes a aquellos que tienen la capacidad de tomar decisiones para mejorar “la cosa”?

Los canales que abre el Internet y que los medios le han brindado a su público en la Web podrán hacer parte de un proceso de catarsis individual y colectiva frente a los acontecimientos que nos rodean todos los días y que generan inconformidad, pero son insuficientes como medios de canalizar demandas ante los actores que toman decisiones. Habría que pensar por un lado en fomentar la participación de los ciudadanos en los espacios virtuales dispuestos por los actores gubernamentales y no gubernamentales que inciden en las políticas públicas y de otra parte en mejorar dichos espacios con el fin de que constituyan verdaderos canales de participación y no simplemente en un formalismo que hace parte de un requisito de ley.

PD: A Platanizada con mucho cariño.

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Columnista
Corporación Colombia Digital