¿Sirven las redes sociales para gobernar?

¿Sirven las redes sociales para gobernar?

Hace un par de semanas el Alcalde de la Capital del país generó algunos comentarios a favor y en contra, al convertirse en el mandatario que en Colombia (y probablemente en el continente), más utiliza Twitter como su principal puente de comunicación con la ciudadanía.

Sin embargo, y lo que realmente ha llamado la atención por su accionar innovador para algunos y polémico para otros, es que al interactuar con los cibernautas en la gran mayoría de las veces lo hace para publicar sus opiniones personales y no como un vehículo institucional, tal y como lo hacen otros gobernantes.

Es evidente que la adopción de las redes sociales digitales en los gobiernos y administraciones públicas asocian la utilización de herramientas de la Web 2.0, con las nuevas formas que impulsa el llamado 'Open Government' (Gobierno abierto), donde no es necesario que el ciudadano espere a que le den una información a través de los canales de comunicación tradicionales para hacerla pública. El plan, es subir, compartir e informar de primera mano y de forma inmediata en la red contenidos gubernamentales que favorecen la creación de conocimiento en la sociedad. Entonces, por qué retener información o acciones gubernamentales hasta las noticias de la última emisión o el periódico del día siguiente, por ejemplo, si estas se pueden entregar inmediatamente a investigadores, periodistas, estudiantes y sociedad en general .

Lo anterior, supondría la posibilidad de generar innovaciones en la actividad de gobernar, claro está, siempre que se desarrollen estrategias y modelos con los que aplicar estas redes sociales digitales, sobre todo, en tres ámbitos: la provisión de servicios públicos, los procesos de gobernanza de las políticas públicas, así como las dinámicas y procesos democráticos. gobernar-redesEs evidente, que las redes sociales permiten cercanía entre ciudadano-gobernante, y esas transformaciones en la manera de gobernar y gestionar lo público podrían potencializar o afectar tanto al funcionamiento de estos como a la posición de la ciudadanía para elaborar un buen Plan de Desarrollo, sea nacional o municipal; teniendo en cuenta sus preocupaciones, necesidades y propuestas, abriendo el espectro de la participación más allá de foros o consultas ciudadanas.

Los expertos en temas de redes sociales afirman que el uso de estas herramientas a la hora de gobernar, es importante para mantener la comunicación entre los ciudadanos y sus representantes, como un medio complementario. Porque en 140 caracteres (en el caso de Twitter) se puede dar cuenta de una impresión o un comentario, pero también pueden ser difusos y un tanto subjetivos al faltar contexto y análisis.

Los contradictores a esta 'nueva metodología', afirman que este tipo de medidas de comunicación generan lejanía con la gente, y su uso excesivo puede ser contraproducente; y aunque reconocen las bondades de las redes sociales para las campañas políticas, discrepan en cuanto a su uso para publicar anuncios o decisiones de gobierno. Por otra parte, es importante tener en cuenta su vulnerabilidad, lo que se transforma en un factor de riesgo, pues en algún momento un hacker podría enviar mensajes que causen confusión entre los ciudadanos.

Con cosas buenas o malas es claro que la redes sociales están generando una nueva manera de interacción entre la ciudadanía y las administraciones públicas, lo que implica que las entidades de gobierno se deben acostumbrar a un entorno donde la información y el conocimiento son también creados por las personas fuera de las fronteras de la organización, a través de medios colaborativos.

En suma, estas plataformas virtuales no son simples medios de comunicación, sino que se convierten en mecanismos orientados a la integración de los ciudadanos con las actividades de las instancias públicas, por ejemplo, mediante la co-producción de servicios públicos o la co-participación en el diseño de las políticas públicas. Todo ello, nos adentra en una nueva manera de entender lo público, con una ciudadanía con mayores recursos para dinamizar propuestas e intercambiar con las administraciones públicas, así como sus directivos y personal.


Cada uno sacará sus conclusiones de acuerdo a sus necesidades y experiencias. Para esto, les comparto algunas noticias sobre el tema:

En mi caso, queda una pregunta: ¿qué tiene de malo que un mandatario elegido popularmente, gobierne vía Twitter? No hay que olvidar que ellos, con su dignidad, no dejan de ser ciudadanos del mundo.

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Álvaro Rodríguez

@LosCuernos

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.