Cuando un amigo se va...

Cuando un amigo se va...

Una de esas frases celebres de refranero popular: “Para morirse lo único que se necesita es estar vivo”, definitivamente cada día toma mucha más forma y vigencia cuando esos grandes personajes para la historia de la humanidad y esos que son grandes solos para nuestras vidas se adelantan en abandonar la faz de la tierra.

En algunos casos el dolor y/o los recuerdos de momentos o situaciones vividas con esa persona o por esa persona salen de inmediato de nuestra bóveda de la memoria, para dar un paseo fílmico-mental de cada uno de esos hechos que de una u otra manera influyeron en nuestra vida. El fin de semana que paso me sorprendió mucho el deceso de Norio Ohga, expresidente de Sony y creador del disco compacto o CD, quien falleció el 23 de abril, a sus 81 años.

Confieso, sin pena de ruborizarme, que no tenía ni idea qué de su mente había salido una idea tan impactante y transformadora de formatos en los campos de la música, el archivo de documentos y otros avances que tienen como pilar la concepción del CD. Este personaje lideró la compañía japonesa por 13 años, desde 1982 cuando Sony lanzó al mercado el CD por primera vez. Su pasión musical siempre primo e influyo en su trabajo, de hecho, fue su deseo que el diseño y las dimensiones del CD (12 centímetros), fueron plasmadas en el “invento”  con la finalidad de poder incluir completamente la Novena Sinfonía de Beethoven.

Viajando por mis recuerdos, llegué a Caracol Radio en 1992, empresa que por los azares de la vida fue una experiencia laboral durante un tiempo, mientras aprendía y conocía el mundo de las ondas hertzianas en una de las emisoras de esta cadena. Venía acostumbrado a disfrutar de las melodías de moda y el avance del Rock en Español en un tocadiscos de marca Garrard Zeo 100, cuyo plato era de metal y de color blanco. Eran de tracción semidirecta, es decir el giradiscos se movía por medio de la acción de una rueda loca que comunicaba el rotor del motor con su borde. Cada vez que se rompía una de sus agujas, el hecho se convertía en tragedia familiar y la búsqueda del repuesto era una travesía al columna-alvaro-un-amigomejor estilo de Indiana Jones.


Donde dejar los celebres “acetatos o vinilos” con su lúgubre color negro y la infinidad de “remedios” caseros que buscaban subsanar los rayones producto de los respectivos cambios de A a B. Gracias a uno de esos amigos “pudientes” de la época pude ser el propietario de un vinilo rojo de la agrupación Toto traído desde los Estados Unidos. También disfrute del cambio de revoluciones y los ejercicios de descubrir mensajes subliminales al sonar el disco al revés.


Pero al llegar al estudio de Radioactiva (en esa época 102.9) descubrí las maravillas del nuevo formato, fui testigo de cómo la gran discoteca de esta emisora y de su hermana Caracol Stereo era invadida por los nuevos formatos, mientras los acetatos disminuían y eran archivados en la mítica (pero desconocida) bodega del archivo de Caracol. La llegada del CD también impacto en los cambios de sonorización y fidelidad de la música, además de dar la posibilidad de poder adquirir y conocer más de los hits que en E.U y Europa eran el boom en” las discos” y emisoras de estas culturas. Se paso de 12 canciones a 18 y 24 temas que permitían disfrutar mucho más de la magia de la radio. Tengo que aceptar que alcance a vivir los comienzos de la muerte lenta del CD cuando llegaron los DAT (Unos cassetes que grababan horas de música y hasta programas) y más adelante el computador reemplazo los cartuchos de cuñas y de uno u otro modo también los anteriores formatos de música.


De ser hace más de 15 años un elemento suntuoso el CD pasó a ser un “artefacto” más de la economía de los hogares. Es cierto que aún está vigente pero seguramente en muy pocos años seré testigo de su desaparición (al igual que su creador) y muy seguramente las sorprendidas serán Cuchi, Sarita e Isabella cuando escuchen que el CD desapareció para siempre y me pregunten: 


¿papá que era eso?

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Álvaro Rodríguez

@LosCuernos

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.