Redes sociales vigilantes

Redes sociales vigilantes

Las nuevas plataformas sociales también sirven como herramientas para denunciar cualquier tipo de fraude electoral.

Como muchas veces lo hemos escuchado, el ejercicio de la democracia no se reduce a las prácticas electorales, ya que en todo instante, busca un sentido. Aunque pretende hallarlo en las urnas, también lo encuentra en las calles, donde la rabia y la indignación aún no se han institucionalizado.

El indicador fundamental de las sociedades democráticas es la realización de elecciones libres. Con la consolidación de la democracia se ha registrado una expansión espectacular del fenómeno electoral, que hoy tiene amplias manifestaciones en gran parte de las naciones. Es evidente que el aspecto electoral ha ocupado una parte importante del espacio de lo político, originando que en muchos países los comicios sean, para la mayoría de los ciudadanos, la forma "privilegiada" y "única" de relacionarse con la política.

Justo en un año donde las elecciones son el pan de cada día: Congreso, Parlamento Andino, presidenciales y de pronto Revocatoria, es fundamental que haya alguien externo e independiente vigilando estos procesos. No hay que olvidar que no son solas las instituciones oficiales, los organismos internacionales y una u otra ONG los encargados de realizar esta veeduría; nuestra labor como ciudadano debe ir mucho más allá que ir a marcar un tarjetón, esta debe ser articulada con rol de observación y vigilancia sobre todo lo que rodea este proceso.

La historia de la observación electoral comenzó en 1919, cuando el Tratado de Versalles instituyó comisiones encargadas de observar los plebiscitos organizados en la Alemania ocupada, con el fin de solucionar los múltiples conflictos territoriales. A partir de 1948 la observación electoral se convirtió en una herramienta habitual de las Naciones Unidas que, invitadas por un gobierno, enviaban a un equipo de observadores para garantizar la supervisión de un proceso electoral nacional. 

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La vigilancia del proceso, garantiza que durante este no sean cometidas irregularidades que alteren el resultado. Por lo mismo, suele permitirse a los partidos que nombren representantes en cada lugar de votación para que supervisen de cerca todo el proceso -y eviten así que se cometan anomalías y fraudes, además de ser testigos durante el conteo final y el levantamiento del acta correspondiente. El problema aquí puede ser, por un lado, que los partidos no cuenten con representantes suficientes para cubrir todas las mesas, lo cual evidentemente no justifica que ahí donde los partidos no puedan ser representados se incurra en fraude. Precisamente por ello es vital la autonomía de los funcionarios electorales y los ojos vigilantes de la sociedad que pueden ser mucho más activos, participativos y decisivos si se utilizan los recursos que brindan las redes sociales, como la inmediatez de denunciar cualquier acto sospechoso o irregular.

No hay que dejar de lado que lo que se debe tejer a diario, por el bien del país y de la sociedad que lo conforma es una red social más fuerte, estructurada y organizada que las comunidades online que hoy navegamos; y en las que los temas coyunturales se debaten con tanta pasión, fanatismo y hasta desconocimiento, así como se comparten los videos, fotos, recomendaciones y melodramas.

Así que los ingredientes están sobre el mesón en el marco de estas elecciones 2014: hay una ola de indignación, muchos ciudadanos conectados y medios de comunicación dispuestos a atizar el fuego. Y, en el panorama, un nuevo espacio de participación ciudadana y de vigilancia que fortalece los mecanismos que permite nuestra Constitución.

Aunque las irregularidades abundan y a veces parece que no son aceptadas por las autoridades, hay quienes han encontrado sus propias formas de vigilar los comicios, y las redes sociales se transforman en recursos para demostrar que las elecciones sean realmente limpias.

Las plataformas sociales están ahí. Las acciones serán las determinantes de su buen uso y apropiación para provocar cambios. Ahora viene un momento histórico decisivo para participar en la construcción de una política objetiva, serie y ciudadana... a pesar de los congresistas. Y los que habitamos cómodamente las redes sociales tenemos una responsabilidad frente a este proceso y de lucha contra las mafias del voto y el contrato que son grandes responsables en la crisis.

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Álvaro Rodriguez Diaz

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.