Ahora todo es con mensajes de texto

Ahora todo es con mensajes de texto

La alarma de su celular hizo un clic antes de que se encendiera por toda la casa el descomunal y chillón ruido del tono seleccionado que cumplía todos los días con la misión de despertarlo antes de las seis de la mañana, como desde aquel lejano día que había decidido salirse de las enaguas de su progenitora. Ya lo estaba esperando, aunque seguía algo amodorrado, el primer café de la mañana, que como todos los días era un detalle de su esposa. Los primeros rayos de sol atravesaban los vidrios de las ventanas de su pequeño hogar mientras que en la televisión la voz inconfundible y fastidiosa de un “popular” presentador de un magazine matutino,  invitaba a sus televidentes a prepararse a hacer aeróbicos al compás y los ritmos de un coreógrafo de poca monta y un grupo tupido de “famélicos” y “desencajados” bailarines.

Tenía que patearse semejante espectáculo a diario, ya que su mujer se despertaba totalmente con las risotadas y comentarios destemplados del mentado programa, logrando que de cierta manera  las canciones que programaban, que eran bastante horribles y repetitivas, forzaran a su cuerpo a apresurar el paso y abandonar con urgencia esa somnolencia normal del amanecer diario, por otra parte, tampoco es que hubiera muchas más opciones en la TV y encender la radio en ese momento, podía originar el primer conflicto matrimonial del día. Pedro, el protagonista de esta historia, llevaba un poco más de dos años casado y era consultor de uno de los tantos programas que existen en el gobierno y por gajes del oficio se había convertido en un usuario constante y hasta obsesivo de su Blackberry (BB), artículo que se había transformado en la herramienta clave para desarrollar su quehaceres desde cualquier punto donde se encontrará y a cualquier hora. Su BB era el instrumento ideal, su plan de datos y su PIN le permitían estar en contacto con sus compañeros y con sus “clientes” de manera ágil y efectiva, permitiéndole cumplir, al integrar su buen perfil profesional con el “juguetico”, con las metas propuestas, logrando caracterizarse por una buena labor frente a las entidades que asesoraba.

En una oportunidad lo enviaron de comisión a una ciudad intermedia, con el fin de verificar la gestión e implementación por parte de un consorcio de telecomunicaciones que desarrollaba uno de los proyectos financiados por un Ministerio. Aunque era un hombre muy serio y dedicado al hogar, una de las secretarias de la entidad que visitaba, le llamo mucho la atención, ya que por encima dejaba ver una belleza que impactaba. Durante su recorrido, la imagen de la mujer le quedo dando vueltas y altero de cierta manera su trabajo, pero fue tal el deseo de volverla a ver que el “cosmos” conspiro para que de nuevo mensajes-de-textose encontraran y por esas cosas del destino, descubrieran afinidad en muchas cosas y la química hiciera el resto, en lo que termino siendo una maravillosa velada.

Con una sonrisa socarrona en su cara y con el arrepentimiento en el alma, regreso a su casa, con la firme convicción que había sido simplemente una “aventura” y que rápidamente pasaría a ser un simple y picaron recuerdo. Una mañana recibió un mensaje de texto, bastante cariñoso y explicito de aquella mujer del viaje, donde era evidente que la situación si había dejado algunas marcas. Pedro lo tomo con calma y pensó, con aire de vanagloria, que era el resultado de su sex-appeal y de sus cualidades.

Leyendo el periódico unos días después, nuestro protagonista encontró una noticia que llamó bastante su atención: Mensajes de texto salvarán vidas en Nueva York y recordó algunas cosas que había escuchado en su oficina sobre el uso y apropiación de estos como una herramienta básica, accesible y equitativa para las comunidades, sin importar condición social, lugar de habitación o tipo de equipo celular con el que se contará. Vino a su memoria la estrategia Conversemos, liderada por una de las agencias de la presidencia, que buscaba establecer contacto con los ciudadanos clientes por medio del teléfono celular, a través de mensajes de texto y voz que envían información precisa y oportuna relacionada con los programas de la Entidad.

Se sentó al borde de la cama, se estiró una vez más y termino de vestirse, cuando nuevamente se devolvió al tema de la mensajería al recordar que también era constante a través de la televisión y una infinidad de promociones y concursos que tenían como característica la frase: Envía al código XXX la palabra, que obviamente en la mayoría de casos no eran gratuitas y que de una u otra forma terminaban afectando el bolsillo del iluso que se prestaba para eso. Ya iba rumbo al baño, cuando escuchó la señal de msm que llegaba a su BB y no le prestó atención, ya que pensó que era uno de los tantos mensajes que a diario enviaba su operador, inicio su proceso de cepillado bucal y en cuestión de segundos escucho el  arranque de la primera estrofa de un montón de frases de rabia e ira que salían de los labios de su esposa, mientras sostenía el móvil y leía aquel mensaje que hacía un par de días le había enviado su amiga. Su reacción inicial, fue una risa socarrona y de culpabilidad que exaspero mucho más a la joven mujer,  teniendo que reconocer al final y después de un interrogatorio al mejor estilo de la Gestapo que había sido débil en ese viaje y por ende había sido infiel.

Aunque demasiado tarde, recordó las sabias palabras de un amigo “muérgano” que siempre decía que la seguridad era lo más importante a la hora de meterse en esa vaina de la tecnología: Claves complicadas, mensajes cifrados y borrar evidencias comprometedoras que pudieran arruinar una relación.

Tarareó mentalmente las palabras de ese “genio” mientras nuevamente se acomodaba el traje, limpiaba y cepillaba sus mocasines, escuchaba a los lejos el programa matutino predilecto de su señora y oía sus lagrimas y “retahíla” donde le manifestaba hasta de que se iba a morir. Abrió la gaveta donde había terminado lanzado y aporreado el pobre celular y confirmo la teoría que venía construyendo desde la lectura del periódico en esa traumática mañana: ¡¡¡

Ve, definitivamente ahora todo es con mensajes de texto!!!

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Álvaro Rodríguez

@LosCuernos

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.