Las TIC ruedan el balón

Las TIC ruedan el balón

Soy uno de esos hombres que lleva en el fondo de su alma a un futbolista profesional frustrado y que cuando aún se pone los cortos para jugar el “picao” en el fútbol aficionado (aunque la verdad, ya no corro ni una silla) siente la frustración de la injusticia del error arbitral, aquella situación que por una u otra razón siempre termina perjudicando los interés del equipo en el que juego y lo peor aún, en los intereses de mi bolsillo, porque casi siempre hay que pagar unos pesos mal invertidos en el espíritu de la competencia y en orgullo de ese macho que nunca sentirá que realmente es un “tronco”.

Confieso que lo que más me gusta del fútbol es el atractivo de sus reglas y su dinámica durante los casi 100 minutos que dura un partido que lo diferencia de deportes masivos y populares como el baloncesto, el fútbol americano y hasta la fórmula 1, que muchas veces dejan de ser espectáculo deportivo y se transforma en un show totalmente tecnológico. He compartido por años la teoría de muchos comentaristas deportivos que afirman que la mediación entre la legislación deportiva y los jugadores, debe ser el hombre, con sus errores y virtudes y no una herramienta tecnológica. Me ratifico en algo que escribí el año pasado en este mismo espacio: No hay nada más delicioso que poder deliberar sobre “sí fue o no fue”, o manejar diferentes emociones por minuto, gracias a una zambullida falsa en el área que termina en penal y que es difícil determinar por el ojo del árbitro. Me produce total “grima” el simple hecho de imaginarme a nuestros comentaristas, directivos, técnicos, jugadores e hinchas haciendo de las suyas (aunque ya lo hacen cada fecha) para detener el partido cada vez que se sientan perjudicados por el árbitro y revisar las imágenes.

No me cabe en la cabeza pensar que la hazaña uruguaya en el Maracaná en el año 50, se hubiera trastocado si en esa época, claro está, los dirigentes y el público brasileño hubieran contado con la tecnología para defender su desconcierto frente a la valentía de Obdulio, la astucia de Schiaffino, la velocidad de Ghiggia y el pundonor del resto de la escuadra charrúa.

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Pero siendo correctos, de mí memoria no se ha borrado una de las mayores injusticias del Mundial del año pasado: El gol anulado al inglés Frank Lampard en el partido en que su selección enfrentaba a la escuadra Alemana, porque supuestamente para los jueces no entro en el arco y todos los ojos de los aficionados en esa mañana de sábado nos dimos cuentas que había sido un señor gol y que terminó siendo 'la gota que rebozó la copa' de los amantes de este deporte. Las críticas por las actuaciones arbitrales, y los gritos que piden el uso de la tecnología en el fútbol finalmente parece que hicieron eco en la FIFA.

Es por esto que la máxima rectora del balompié comenzará un programa de dos etapas de pruebas para determinar la efectividad de la tecnología desarrollada en los balones para ayudar a los árbitros a definir si el esférico traspasa o no la línea de gol. Según el anuncio de FIFA, será necesario demostrar que la efectividad de los mecanismos en un 90 por ciento en la primera fase de pruebas y de un 100 por ciento en la segunda etapa. Las pruebas se dividirán en tres partes. Los resultados finales serán presentados durante una reunión especial en julio de 2012 a la International FA Board. Los sistemas que terminen siendo exitosos podrían ser puestos en marcha en la Copa Mundial de 2014 en Brasil.

Con todo esto, se busca que la justicia prime en el terreno de juego y que el error humano pueda ser corregido de manera efectiva y directa, y no a través de los tribunales y de decisiones de “pupitrazo” que muchas veces están cubiertos por mantos de duda.

Mientras tanto, los seguidores, los empresarios y demás protagonistas del fútbol, continuaremos deliberando y debatiendo entre la prevención de fallas arbitrales y la conservación de la naturalidad del fútbol. Lo importante es que se logre establecer un método tecnológico que contribuya al cumplimiento de las reglas de esta competición, rápida, inmediata, objetiva y sobre todo justa, para que nunca pierda vigencia esa frase maravillosa de uno de los personajes del programa La Luciérnaga: “Lo bonito del fútbol es eso”

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Álvaro Rodríguez

@LosCuernos

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.