¿Programar es el camino?

¿Programar es el camino?

¿Programar es el camino?

La programación en el aula de clase no solo permite el desarrollo de un pensamiento lógico y estructurado en los niños y adolescentes, sino también a ser creativos y propositivos. 

Evidentemente el mundo se ha transformado y las aulas escolares no han sido ajenas a estos cambios, ya que las prácticas pedagógicas y didácticas han sido influenciadas para dejar de lado la pedagogía tradicional con su concepción de aprendizaje de memoria,recitación, repetidera y aquella idea radical de que el conocimiento únicamente se transmitía en lo que "dictaba" el profesor. Ciertamente esto respondía a las necesidades de una época diferente, a una sociedad basada en la industrialización desde una economía de empresa familiar, con otras concepciones de mundo y dinámicas sociales menos aparatosas que las actuales.

Ahora hablamos de Sociedad de la Información y del Conocimiento, donde la economía va más allá de las máquinas y cimenta sus bases en la creación y transmisión de ideas, aprovechando que el mundo está interconectado a través de Internet; y que los avances tecnológicos aparecen a velocidades que para los ciudadanos de anteriores décadas eran impensables.

Esto ha llevado a que los estudiantes de nuestro tiempo deban ser creativos, transmisores de conocimiento y proactivos, que en la mayoría de los casos son asimilados o descubiertos en compañía de otros; retando a nuestra estructura escolar y por ende, a la sociedad a generar y trabajar para potencializar las nuevas habilidades que se hacen necesarias en el mercado actual.

La productividad y el crecimiento dependen de una verdadera apropiación y de la articulación con las múltiples posibilidades tecnológicas que influyen en la producción de bienes y servicios. Por esta razón los sistemas educativos deben desarrollar competencias que generen capacidades de innovación, ya sea a nivel personal u organizacional a través de la aplicación de métodos que formen profesionales con capacidades creativas.

Al aceptar este reto es importante fomentar el desarrollo de competencias que apoyen la relación entre ser pertinente, es decir, aprender cosas que realmente sean útiles y necesarias para el desarrollo personal y saber administrar la relación con las nuevas perspectivas de sociedad, de acuerdo a una alta gama de tendencias que han aparecido por el movimiento del mercado laboral. Es ahí donde un ejercicio como la programación se puede convertir en una manera de conseguir esa sincronización entre el mundo físico y el digital, ya que en este proceso de aprender a programar, las personas asimilan y desarrollan muchas otras cosas.

{quote}

Si analizamos este concepto desde lo pedagógico, el estudiante que se interesa por programar no está simplemente aprendiendo sobre ello, sino que va un poco más allá. Está programando para aprender, ya que el proceso conlleva a interrelacionar ideas matemáticas, además de planear, diseñar estrategias para la resolución de problemas, plantear proyectos y comunicar ideas. Habilidades que son útiles no solo para los científicos, sino para todas las personas sin importar su edad, interés u ocupación.

El fundador del proyecto Scratch, Mitchel Resnick afirma que programar es una extensión de la escritura, pues esta habilidad permite a las personas escribir nuevas cosas: animaciones, simulaciones, historias interactivas y juegos. Por tanto, explica en el blog Tiching: “Es una combinación que permite crear múltiples contenidos multimedia, que se pueden compartir con una comunidad online, asociando la creatividad a la capacidad para darle expresión viable; convirtiendo ideas en código ejecutable, y hacerlo en la época en la que los conceptos se asientan en el cerebro de una manera natural".

Lo anterior motiva a que la escuela salga de esa zona de confort en la cual ha cimentado sus bases pedagógicas, mediante la enseñanza de herramientas simples para escribir, leer, calcular o hacer presentaciones; procesos que terminan siendo repetitivos o aburridos para los estudiantes, dejando de lado el aprovechamiento del talento de cada individuo, sus conocimientos previos, intereses y reduciendo su capacidad de construir ideas. En últimas no se aprovechan las verdaderas dimensiones de cada quien a la hora de aprender.

Lamentablemente el currículo escolar y los Proyectos Educativos Institucionales son muy cerrados y poco abiertos al cambio. Pero hay muchas maneras de introducir a los niños a la experiencia de la programación en horarios extracurriculares, como por ejemplo, a través de talleres, ferias de ciencias, convocatorias, concursos, videos y cursos online.

La escuela y la sociedad deben ayudar a encontrar soluciones innovadoras a los retos inesperados que se les puedan presentar en el futuro. Por tanto, “el mayor objetivo educativo debe ser ayudar a los estudiantes a desarrollarse como pensadores creativos", de tal manera que la programación puede ser una buena herramienta para lograrlo, como lo sostiene Resnick.

Visto 6102 veces
Álvaro Rodriguez Diaz

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.