Vida virtual vs vida real

Vida virtual vs vida real

La vida cada día nos abre ventanas para facilitar y dinamizar nuestro quehacer diario, con una serie de herramientas, las cuales al ser más equipadas, brinda diferentes alternativas y posibilita diferentes ejercicios de interacción con la familia, la sociedad y el entorno. Lo curioso es que desde la década de los sesenta, la radio (qué desde inicios del siglo pasado era el máximo exponente) y la televisión se transformó en el vehículo social por excelencia de la divulgación de la cultura, en especial de la música. Programas y personajes como Dick Clark y su “American Bandstand” en la TV era el primer enlace masivo entre las TIC y la población, y por ende era el lanzador de las grandes estrellas del Rock and roll y por ende el primer constructor de memoria visual colectiva.

Lo curioso es que el hogar, jugaba un papel fundamental a la hora de entrar en ese universo de los medios de comunicación, mediante la oferta de contenidos específicos dirigidos a públicos definidos. Bajo esta premisa en los años 60´s aumento la venta de televisores en los Estados Unidos, es decir un efecto de generar necesidades colectivas y alta gama.

redes-globalesEn la actualidad, los “vehículos” han cambiado, son más rápidos, masivos, globales, dinámicos, pero sobre todo y en un alto porcentaje: incluyentes. Mediante la utilización de Redes sociales se ha podido establecer y mantener una relación con cualquier persona del planeta tierra, transformado e influyendo en las formas de comunicarnos e interactuar con los otros, perdiéndose en algunos casos la memoria sobre el trato personal directo, ya que preferimos hacerlo indirectamente a través del ordenador, del BlackBerry o el dispositivo con el que contemos, desde cualquier lugar, a cualquier hora y muchas veces sin importar con quien estemos.

Es evidente que el mundo está cambiando y que la Web 2.0 está modificando, para bien o para mal, la conducta y los hábitos de vida de la mayoría de sus usuarios. Debemos tener presente que nuestros jóvenes de hoy han nacido con la red, están creciendo con la red y, sobretodo, están viviendo en la red y de ella construyen de una u otra manera su proyecto personal de vida.

Seguramente en este momento usted estará preguntándose: ¿Este de qué habla si es adicto a ciertas herramientas? Es cierto, tiene toda la razón y tengo que aceptar que disfruto y explotó al máximo estos recursos, pero no puedo dejar de lado la objetividad y tengo que aceptarle que como toda adicción, tiene su lado bueno pero también el malo.

De las bondades he hablado muchas veces, pero hoy quiero compartirles algunas cosas que sería importante tener en cuenta a la hora de traspasar la línea entre lo virtual y lo real: Por el tipo de sociedad en el que vivimos hemos tenido que manejar con prudencia y cautela nuestro pensamiento, nuestra caminar por las calles y unas múltiples situaciones propias de cada individuo y al ingresar al mundo de las redes sociales, por arte de magia se pasa de la precaución a una apertura desmedida de lo que somos, algunos lo llamarían autenticidad, en los casos en que el interlocutor virtual es quien dice ser, dejando de lado principios fundamentales que garantice una buena calidad de vida: el cuidado, el respeto, la responsabilidad universal (Por ella, el ser humano y la sociedad se dan cuenta de las consecuencias benéficas o funestas de sus acciones) y la Cooperación Incondicional, es decir esa ley universal de la evolución no es la competición en la que gana el más fuerte, sino la interdependencia de todos con todos. Pero falta uno que es clave y que se ha perdido por múltiples razones: la dosificación y priorización de tiempos, espacios, personas y otras circunstancias del devenir, parecemos pegados al dispositivo móvil o al computador y vivimos inmersos en todas las redes sociales existentes ¿Y la vida real qué?

Seguramente los estudios y las cifras señalaran muchas otras cosas, pero las anteriores son pilares de la construcción de sociedad. Con esto no busco satanizar a las redes y mucho menos darme latigazos de “meã culpa”. Pero definitivamente hay que integrar de nuevo las cosas, hay que recuperar la esencia y esa virtud primordial de la que se refería Kant, para la república mundial: la hospitalidad, la autenticidad y sobre todo la convivencia,  espacios que se construyen en el actuar directo con los nuestros, en disfrutar de los simple y en lo sorprendente virtual-vs-vida-real(pasamos de maravillarnos de un atardecer real a maravillarnos en un blog de atardeceres) y no con los lindos avatares, el me gusta, el toque, los 140 caracteres y otras arandelas del mundo tecnológico.

Para los puristas (por favor leer con atención lo siguiente): Con esto no digo que las amistades virtuales no transciendan y no sean importantes, claro que los son y la globalización es un experimento del hombre que no anula las diferencias culturales con las cuales tenemos que aprender a convivir, a dialogar, a complementarnos y a enriquecernos con los intercambios mutuos.

Le sugiero para terminar esta reflexión TIC, tener dos dichos célebres presentes, que no nos dieron las TIC, para comprender que lo bueno de la existencia es el aprovechamiento de todo lo que nos da el universo:
¨Bueno es culantro pero no tanto” y “primero fue mamá que..........”...usted las adecuará de acuerdo a su experiencia.


 
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Álvaro Rodríguez

@LosCuernos

Consultor en temas de apropiación social y educativa de las TIC.  Docente de formación, autodidacta y explorador de las nuevas tecnologías. Crítico en temas de política, fútbol y educación.