Visiones del futuro

Visiones del futuro

Hoy tengo una pregunta, quiero preguntarle al futuro qué esperar de él.  En la temporada decembrina es común el cierre de año, la evaluación de los resultados y la proyección de planes y estrategias para el periodo venidero.

El universo de la tecnología no es distinto, en él también se hacen cuentas regresivas que miden el impacto del lanzamiento de algún aparato que parece suplir todas las necesidades de sus usuarios y se hacen apuestas por el futuro.  En ellas lo venidero es perfilado como la tierra prometida, en la cual todas las necesidades serán resueltas gracias a las TIC.Pero la pregunta que yo tengo para el futuro no es sobre cuál será el lanzamiento del año ni sobre la nueva red social, mi pregunta es sobre el sentido de su desarrollo. En los últimos meses tuve dos visiones del mañana que me generaron más dudas que expectativas por su llegada.

Junto al iPhone 4S se lanzó en Estados Unidos un asistente virtual llamado Siri que funciona por reconocimiento de voz.  El usuario se comunica con el aparato, reitero, se comunica.  La aplicación basada en inteligencia artificial no sólo hace las búsquedas que necesite su dueño, sino que tiene la capacidad de aprender sus gustos y anticipar sus peticiones.  Así, no sólo responderá a la pregunta de “¿qué restaurante hay en la zona?”, sino que además la máquina dará su propia recomendación e incluso puede enviar de forma automática mensajes a ciertos amigos para concertar encuentros.

 

 

 En paralelo, con una visión más radical sobre el futuro y las tecnologías, en la película titulada en español “El precio del mañana”, nos encontramos con que el tiempo se convierte en moneda y la vida literalmente se gasta pagando el arriendo y los cafés de la mañana.

 

 

Parecen cuestiones completamente distintas, pero el fondo del asunto es saber el para qué fueron desarrolladas unas y otras tecnologías.  En el caso de Siri la herramienta parece ideal para los ejecutivos que por su apretada agenda, además de tener un asistente real necesitan uno virtual que les ayude a administrar la información.  Lo que me suscita dudas es el uso que una persona del común, sin una agenda saturada ni la verdadera necesidad de un asistente le puede dar.  Este es un caso que ratifica lo bien aprendido por la publicidad: las necesidades son creadas por el mercado.

Siguiendo la misma línea anterior, la película muestra cómo la tecnología avanza a pasos agigantados y termina por convertirnos en sus esclavos. Los smartphones ya se tomaron el mundo.  Las ondas de wi-fi nos atraviesan en permanente, la vida cotidiana se transformó y ahora es impensable hacer una fila sin contar con un aparato que nos permita “pasar el tiempo”.

Me gustaría que el futuro pudiese responderme sobre el para qué.  No va a pasar, simplemente llegará y se instalará en nuestras vidas.  Una voz digital responderá las dudas que ni siquiera creímos tener, decidirá por nosotros sobre qué comer y con quién hablar, mientras todos estamos agobiados por los flujos de información que nos obligan a dar resultados cada vez más rápidos y menos profundos.

Si ese es el futuro, espero que algunos sean disidentes y encuentren una respuesta.

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