Estamos solos

Estamos solos

Estamos solos

Porque estar frente a una pantalla no significa estar con alguien.

No soy la primera ni seré la última en ser víctima de los nomofóbicos. Incapaces de alejarse de la tecnología y de la vida que han construido a través de ella, no apartan su mirada de las pantallas y no pueden dejar su celular en el bolsillo. ¿Los ha padecido, verdad? Lo peor es que ellos creen que no están solos y nos hacen creer que estamos con ellos.

El reporte de ventas de Samsung para 2012 señala que en el mundo cada minuto se vendieron 500 teléfonos. Eso es 720.000 equipos de comunicación en un día. Demasiadas cosas por decir y la mayoría de ellas inexistente fuera de la red.

En la Sociedad del Conocimiento lo más valorado es la información y la capacidad de apropiarla, en esta medida, resulta cada vez más adecuado (incluso recompensado), pasar tiempo frente a una pantalla, explorando los confines del ciberespacio y descubriendo que entre más ahondemos en él, más nos alejamos de nuestra forma física, y con ella de todos los pros y contras que le vienen por añadidura.

Estamos solos. Frente a una pantalla no estamos con nadie más y aunque creamos que mantener contacto a través de un sistema de mensajería instantánea es suficiente, lo cierto es que físicamente estamos solos; tanto como cuando nos sentamos frente a frente en un restaurante pero no dejamos de mirar el celular o el televisor que transmite cualquier programa elegido por uno de los meseros.

Las tecnologías de la información y la comunicación avanzan en una carrera imparable por desarrollar nuevos dispositivos y aplicaciones que nos permitan comunicarnos de mejor manera, pero todas ellas suponen una intermediación, un aparato que reemplace el contacto físico, la voz y hasta la imagen personal.

Por supuesto estos adelantos resultan de gran utilidad para quienes están alejados y a través de las redes sociales se enteran del devenir de sus familiares y amigos, pero esto no quiere decir que por ver las fotos en una pantalla estemos realmente en contacto con alguien.

La tecnología está ahí para facilitarnos ciertos procesos y permitirnos optimizar nuestras capacidades, incluida la comunicación entre ellas; sin embargo, es decisión de cada usuario delimitar hasta dónde quiere que lleguen sus necesidades ‘humanas’ y dónde empiezan las tecnologías.

Creo en el valor de las TIC, pero no por ello creo que sean la solución a todo. Estamos solos y eso es algo que los dispositivos no van a cambiar, incluso, lo podrían empeorar.

Cada quien debería estar en capacidad de medir qué tanto le sirven las tecnologías. Para los tímidos, siempre podrá ser una buena opción empezar en una sala de chat, pero han de saber que lo que realmente ansían no es posible con una pantalla de por medio.

Tampoco es que la soledad sea un problema, a menos que no sea nuestra decisión.

 

Fuente: then-n-now, Good Baby . Publicado en el canal de youtube E22.COM TV

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