Atrápalos ya, hay que atraparlos

Atrápalos ya, hay que atraparlos

Atrápalos ya, hay que atraparlos

Pokémon GO, el juego que está cambiando la forma en que interactuamos con el mundo – y eso que todavía no se ha lanzado en América Latina –.

El pasado 5 de julio apareció en las tiendas de aplicaciones de los usuarios de iOS y Android en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelandia, un juego que ya rompió la barrera de suscriptores de Tinder y ha puesto en riesgo la vida de varias personas alrededor del mundo: Pokémon GO.

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La invención de Satoshi Tajiri, quien hace más de veinte años presentó al público un universo donde jóvenes de todo el mundo entrenan para atrapar y entrenar a una especie de animales (figuras derivadas de la pasión de coleccionar insectos del creador), que además tienen poderes y evolucionan en otras de mayor alcance, resulta ser hoy la desencadenante de una fiebre colectiva que ha llevado a los fanáticos del mundo, literalmente, a las calles.

Junto a su pegajoso estribillo ‘Atrápalos ya, hay que atraparlos’, los millennials crecimos con Pokémon en las pantallas, los cuadernos y los bolsillos, así que no es sorpresa que la posibilidad de verlos en las calles y poder capturarlos como todo un maestro Pokémon se haya convertido en una locura colectiva.

El juego básicamente es una aplicación de realidad aumentada que interactúa con espacios abiertos y cerrados de las ciudades del mundo, y pone en ellos figuras que deben ser atrapadas con ciertas acciones en la pantalla del dispositivo móvil. Es de descarga gratuita y se prevé la venta de weareables (a modo de Pokébolas) que vibran en cercanías de un espécimen por atrapar.


GO a la tecnología: la sorpresa que ya había sido puesta a prueba

“La realidad aumentada podría ser un truco, o podría ser la clave para todo un nuevo mercado de los juegos. Pero si esto resulta ser cierto, Pokémon GO podría cambiar la forma en que recorremos el mundo”, afirma Wired.

Basado en el mismo tipo de interacción, años atrás Google había lanzado Ingress, un juego de realidad aumentada que, a modo de batalla de los mundos, implicaba dos bandos y los ‘portales’ estaban ubicados en monumentos y espacios públicos. El juego fue uno de los mayores ejercicios para poner a prueba los aspectos técnicos.

Lo interesante es que, aunque parezca ilógico, en este caso lo de menos es la tecnología. Tanto así, que fanáticos de todo el mundo están descargando versiones no oficiales del juego para poder interactuar con él, sin importar los posibles fallos que presente – eso sin mencionar los riesgos de seguridad para los dispositivos –.

Pokémon GO abre la puerta a nuevas formas de interacción con el mundo mezclando tecnología de realidad aumentada y una pasión que fue alimentada por niños y adolescentes hace dos décadas y que hoy revive; la combinación es ganadora y las cifras hasta el momento lo demuestran.

En este caso fueron Nintendo, Niantic y The Pokémon Company los que tomaron la delantera, pero pronto serán marcas de todo tipo las que aprovechen los recursos y la familiaridad que empieza a despertarse con esta tecnología.


GO a la relación con el mundo: nuevas miradas de lo cotidiano

Los recorridos diarios de camino a la casa, la escuela o el trabajo, suelen ser tan repetitivos que los hacemos como autómatas, usualmente con una pantalla enfrente, que cumple las veces de des/conector con otras vidas. Pero gracias a la realidad aumentada hoy las calles se quieren recorrer y los fanáticos quieren salir a caminar con la excusa del gimnasio (Pokémon) de la esquina.

En paralelo, para quienes reconocen la ciudad como escenario del patrimonio cultural, los sistemas de realidad aumentada se convierten en aliados de la identificación, reconocimiento y salvaguarda de sus valores. A través de los dispositivos las calles resultan más atractivas y los parques parecen más amigables.

Sin embargo, el desafío Pokémon no solo reta a entrenadores sino a despreocupados geeks que centran su atención en cuadriláteros virtuales y no en pasos peatonales.

Ahora hablamos de un juego pero pronto estaremos ante espacios físicos interactivos, con contenidos informativos, de alerta o de recomendaciones de otros ‘usuarios’ de la ciudad. Tal como nos invadieron los códigos QR no será raro encontrar guiños hacia muestras virtuales en los paraderos de bus o los centros comerciales.


GO a la relación con los otros: el dilema de los límites

Gracias al experimento de Ingress se identificaron puntos de concentración en las ciudades, reconocidos por su valor simbólico y usualmente al aire libre; aunque Pokémon GO adoptó su plataforma, la diferencia es que ahora también reconoce como ‘Paradas’ a espacios privados y negocios locales.

Los jugadores son felices recuperando provisiones, pero los dueños de patios, jardines y algunas tiendas, tienen que lidiar con procesiones preocupadas por la recarga pero no tanto por la propiedad privada.

Subir de nivel es importante, pero qué pasa cuando el territorio en disputa Pokémon resulta ser el 9/11 Memorial... La ética entra al tablero de juego, los entrenadores deben decidir entre el respeto por el lugar físico o la posibilidad de conquistar la arena virtual y los administradores del monumento ruegan a los desarrolladores por ser borrados del mapa.

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Adriana Molano

@amolanor

Directora de contenidos
Corporación Colombia Digital

Especialista en Comunicación y Cultura de FLACSO; estratega de comunicación para proyectos de apropiación tecnológica en áreas empresariales, sociales y culturales. Es Asesora de Comunicaciones y Contenidos para distintos proyectos de la Corporación Colombia Digital.