Derechos de Autor Inclusivos

Derechos de Autor Inclusivos

Derechos de Autor Inclusivos

La tecnología ha revitalizado el derecho a la libertad de expresión, permitiendo a los usuarios generar y recibir contenidos desde cualquier parte del mundo a cualquier hora.

En el borde de la Cuarta Revolución Industrial, es fácil predecir que invenciones tecnológicas transformarán de manera radical la forma en la que generamos, circulamos y accedemos a información de diferente naturaleza. En la Era Digital, el Internet y los dispositivos móviles han permitido que la información circule 24/7 y en tiempo real con un costo relativamente bajo. Es así como la tecnología ha revitalizado el derecho a la libertad de expresión, permitiendo a los usuarios de Internet generar y recibir contenidos desde cualquier parte del mundo a cualquier hora. En el mismo sentido, la tecnología es una herramienta para fomentar un desarrollo inclusivo que facilite a personas con discapacidades sensoriales generar y recibir información para que disfruten y participen activamente de las innovaciones que se avecinan.

El derecho a la libertad de expresión no solo contempla el derecho de las personas a expresar y difundir información, sino también a buscar de manera activa y recibir información de toda índole a través de cualquier medio de comunicación. Las personas con discapacidades sensoriales, como las personas ciegas y sordas, tienen unas barreras particulares para ejercer el derecho a la libertad de expresión. Esta situación contribuye a la brecha digital, toda vez que gran parte de esta población aun no tienen acceso efectivo a las tecnologías de la información y la comunicación.

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Si bien los Estados tienen la obligación de proteger y promover el derecho a la libertad de expresión en cualquier medio, no es un secreto que el sector privado tiene la capacidad de influir en gran medida la manera en que las personas generan, circulan y reciben información en la esfera digital. Así las compañías prestadoras de servicios de Internet (como Claro o ETB), los portales de redes sociales (como Twitter o Facebook), plataformas de contenidos digitales y buscadores de Internet (como Netflix y Google), y los titulares de derechos de autor (como Fox o Universal), tienen una capacidad sin precedentes para afectar la libertad de expresión en Internet. Con respecto a los derechos de autor, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha afirmado que se debe equilibrar la recompensa a la innovación y creatividad humana con el acceso público a estos esfuerzos, por lo que la protección de los derechos de autor no puede implementarse de una forma que desaliente el intercambio de información e ideas en Internet.

En Colombia, solo hasta el año 2014 entró en vigencia la Ley 1680 de 2013 “Por la Cual se Garantiza a las Personas Ciegas y con Baja Visión, el Acceso a la Información, a las Comunicaciones, al Conocimiento y a las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones”. Esta ley garantiza el acceso autónomo de las personas con discapacidad visual a la información digital. Con este fin, la Ley establece una excepción al derecho de autor para permitir que un amplio rango de obras disponibles en cualquier formato, sean adaptadas sin autorización de los titulares de derechos de autor y de manera gratuita formatos de comunicación accesibles para las personas con discapacidad visual. El lenguaje de comunicación tradicional para personas ciegas es el braille pero existen otras alternativas como la audiodescripción, que narra en tiempo real los diálogos de los personajes, la trama y otros elementos visuales relevantes para entender las obras audiovisuales. Para que opere esta excepción, la explotación de las obras adaptadas para las personas con discapacidad visual debe hacerse (i) sin fines de lucro, (ii) dar crédito a los autores de la obra, (iii) incluir el título de las obras originales, (iv) que la obra original no haya sido adaptada a formatos accesibles para personas con discapacidad visual por los titulares de los derechos de autor. Adicionalmente, indica que se deben pagar regalías por la explotación de los derechos de autor cuando los titulares de los derechos de autor hayan adaptado las obras originales a sistemas accesibles para las personas con discapacidad visual y se encuentren comercialmente disponibles.

Si bien la aplicación de la norma mencionada no se limita a las versiones digitales de las obras, abrió la puerta para que emprendedores sociales e iniciativas de inclusión social incursionaran en el desarrollo de varios proyectos para facilitar a las personas con discapacidad visual el acceso a la información en formato digital, incluyendo contenidos culturales. Por un lado, la iniciativa de Cine para Todos proyecta de manera gratuita películas que se encuentran en cartelera, adaptadas para personas con discapacidades sensoriales y cognitivas en 33 puntos Vive Digital. Particularmente, el programa adapta las películas con la técnica de audiodescripción con voces en español para que personas con discapacidad visual puedan disfrutar de elementos clave de la película, como el escenario, los colores y movimientos de los personajes. Por otro lado, la Biblioteca INCI es la Biblioteca Virtual del Instituto Nacional para Ciegos, que contiene obras literarias en formatos digitales compatibles con el sistema Daysi, el lector de libros digitales más avanzado.

A pesar del amplio alcance que la Ley 1680 de 2013 tiene respecto de las obras que se pueden adaptar a sistemas de comunicación para personas con discapacidad visual, también es extremadamente restringida al excluir la posibilidad de adaptar obras a sistemas de comunicación para personas con discapacidad auditiva. Las excepciones y limitaciones al derecho de autor son taxativas, deben estar expresamente consagradas en una ley y su interpretación es restrictiva. Por estas razones, no es posible ampliar la excepción de derechos de autor establecida en la Ley 1680 de 2013 para adaptar obras a los sistemas de comunicación para personas con discapacidades auditivas, como el closed caption o el lenguaje de señas colombianas. Si bien la mayoría de las obras audiovisuales tienen subtítulos en español, este no es el sistema ideal pues no describe sonidos relevantes para entender la trama y disfrutar plenamente de las obras. Quienes estén interesados en adaptar las obras a los sistemas de comunicación para personas con discapacidades auditivas deben solicitar autorización a los titulares de los derechos de autor, lo cual puede ser dispendioso y costos.

Teniendo en cuenta lo anterior, para garantizar el ejercicio pleno del derecho a la libertad de expresión de las personas con discapacidad auditiva es necesario modificar nuevamente las normas de derechos de autor e incluir una nueva excepción que permita adaptar obras a los sistemas de comunicación para personas con discapacidades auditivas. Esto sería un paso más a favor de un desarrollo inclusivo que permita a todas las personas generar y recibir contenidos a través de cualquier medio de su elección.


Colaboración para Colombia Digital:

Cristina Narvaez

 



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Cristina Narváez

Abogada, Magíster en Propiedad Intelectual de la George Washington University, Especialista en Derecho Comercial de la Universidad de los Andes.