Aplazamiento y sapos de la Ley TIC en Colombia

Aplazamiento y sapos de la Ley TIC en Colombia

Aplazamiento y sapos de la Ley TIC en Colombia

Los avances en Colombia, como en cualquier otro país, no están exentos de debate, aunque a veces estos se dan por la premura de algunos, a la hora de sacar adelante proyectos de Ley no consensuados entre todos los actores involucrados.

Afortunadamente a veces, solo a veces, la ola de críticas que se dan sobre un determinado asunto ayudan a frenar acciones que terminarían siendo contraproducentes, por dicha urgencia.

El Proyecto de Ley de modernización de las TIC en Colombia, no ha sido un caso diferente a lo antes expuesto, sino que ha vivido un intenso debate social, donde las críticas se han centrado tanto en la forma como se ha llevado este asunto, como en el fondo, alrededor de varios puntos que se habrían incluido en este proyecto.  Si bien el país requiere de una Ley TIC actualizada, que permita hacer frente a los retos vinculados al mayor uso del espectro radioeléctrico colombiano y de los mecanismos de financiamiento requeridos para garantizar, tanto la infraestructura como el contenido requerido a nivel nacional, dentro de este sector; las omisiones de actores destacados (e.g. Netflix o Amazon por ejemplo) de sectores afines a la convergencia digital en el país; así como también, la falta de claridad a la hora de estimar quien controla al ente de control y vigilancia propuesto; y a las posibilidades de reducción de oportunidades que pueden tener los actores de mayor peso dentro del escenario audiovisual y tecnológico colombiano, frente a otros de menor capacidad y tamaño, son alguno de los principales puntos que han sido objeto de gran crítica dentro de dicha proyecto de Ley.

Resulta claro, luego que el gobierno aceptase el aplazamiento de esta Ley, ante la cantidad de críticas hechas, luego de su aprobación en primer debate en el Congreso colombiano, el pasado 5 de diciembre (fue presentado a trámite en octubre de 2018), que las formas y urgencias terminaron menoscabando las bondades que seguro tiene la propuesta presentada. La cantidad de ¨zonas grises¨, en un país donde ¨el tragar sapos¨ a favor de grupos minoritarios, a través de instrumentos legales se ha hecho costumbre, ha contribuido a que se hayan sumado la cantidad de voces contra esta iniciativa. Por lo que las formas dan mucho que pensar.

No creo que existan muchas personas que no reconozcan en público la urgencia que tiene Colombia, como cualquier otro país, en poner orden y garantizar el mejor futuro para un sector estratégico como es el tecnológico y todo lo que le rodea; pero el proyecto que avance no debe pasar de la oficina de la ministra(o) al Congreso sino debe debatirse y ser hecho desde la participación activa de todos los actores, pequeños y grandes incluidos. No basta con escuchar, sino que se establezca una ruta clara de acción que posibilite generar como resultado un proyecto de Ley de las TIC en Colombia, que represente al mayor número de actores, y que sea capaz de asegurar que el peso del control no recae únicamente en el actor ejecutivo (político), sino de actores que sea capaz de ser reconocidos como ¨independientes¨ y legítimos entre el mayor número de actores involucrados. Con esto último lo que intento decir es que la Ley debería garantizar la participación de un ente que no solo entienda sin compromisos al sector, velando su ¨salud¨, sino que sea capaz de ser económicamente independiente también, para que no termine siendo usado operativamente en detrimento de la mayoría, ante el corte o no de recursos. También la Ley debería garantizar el acceso a recursos por parte del mayor número de actores, sin depender el tamaño o importancia que puedan tener, primando la calidad sobre la cantidad de las propuestas que tengan. Y no digo aquí que se pueda asignar un porcentaje de estos recursos a actores, de acuerdo con sus rasgos; sino que requiera la Ley la aplicación de un plan quinquenal de acción a nivel del sector TIC en el país para garantizar favorecer las condiciones de los pequeños y un ecosistema nacional más competitivo.

En conclusión, se puede reconocer la urgencia pero las formas no, alrededor de este proyecto de Ley. Ojalá que el aplazamiento dé mesura al gobierno sobre qué y cómo hacer las cosas, en lo que se refiere a una Ley tan importante como esta, y no solo hayan optado por ¨poner en el refrigerador¨ la idea, a la espera que las fiestas coja con resaca a las personas y les permitan tragarse los sapos mejor, bajo unos supuestos que no parecieran quedar claros en ésta.

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Elias Said Hung

Dr. Elias Said Hung
Director del Máster Universitario en Educación Inclusiva e Intercultural - Universidad Internacional de la Rioja
Presidente - Asociación Ciencia, Tecnologuía y Sociedad (CITESOC)