Un embudo al derecho y al revés

Un embudo al derecho y al revés

En Colombia y en el mundo, se utiliza cada vez más el enfoque por competencias tanto en el ámbito laboral como en el educativo -donde su aparición es más reciente- y es cada vez más crucial el desarrollo de competencias del siglo XXI. 

Les comparto una metáfora alrededor de la Competencia para Manejar Información1 (#CMI) que me gusta para explicar mi forma de abordar el mar de información en el que vivimos sumergidos con el auge de Internet, y que le da el título a esta columna.

El embudo al derecho y al revés se refiere a dos formas opuestas de abordar la información: recibir y buscar. Para recibir es muy útil el embudo, como un gran pabellón auricular, abierto a información proveniente de diversas fuentes, capaz de ignorar lo irrelevante y dirigir lo importante hacia donde necesitamos que vaya. En cambio, para buscar, me parece mucho mejor el embudo al revés, porque solo entra lo que se ajusta a nuestras necesidades, que luego se puede ir ampliando para contener información cada más general.

Dos excelentes herramientas tipo embudo son Twitter y los agregadores de RSS (de su sigla en inglés Real Simple Sindication que en español quiere decir redifusión simple). Con la primera podemos recibir noticias frecuentes de manera muy condensada, lo que facilita seguir a multitud de fuentes en tiempo real. Esta red social se ha convertido en el formato preferido para anunciar lo que está ocurriendo en el momento; a través de ella he participado de exquisitas interacciones con personas alrededor del mundo, quienes transmiten libremente mediante Internet sus ponencias, debates y entrevistas, con frecuencia abiertas a la intervención del público twittero.

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Los agregadores de RSS, de los cuales hay muchos (a mi personalmente me encanta Netvibes) y algunas aplicaciones como Pulse y Flipboard nos permiten hojear rápidamente una gran colección de artículos y noticias también provenientes de multitud de fuentes, sin la limitación de los 140 caracteres. Este tipo de contenidos usualmente son publicados a intervalos más amplios, medidos no en segundos ni minutos como los trinos, sino en días o meses como las publicaciones de un periódico o blog.

Al pensarlo como un embudo nos permitimos estar atentos a información que ni siquiera sabíamos que nos iba a interesar. Para que esto suceda, la actitud de querer dejarse sorprender debe ir acompañada de acciones explícitas como seguir (en el caso de Twitter) o suscribirse (en el de los RSS) a gran variedad de personas, entidades y publicaciones famosas y desconocidas, locales e internacionales, de amigos y de extraños, con puntos de vista similares y diferentes a los nuestros. Además, al leer lo que publican aquellos usuarios que seguimos nos enteramos de lo que está publicando todo el mundo sobre un tema de interés haciendo clic en etiquetas como #Colombia o #historiasasombrosas.

Contrario al embudo que cumple su función de encauzar lo que transita por él sin mayor esfuerzo de quien lo sostiene, en el caso de recibir información, hay que ser proactivos, para que salga por el lado estrecho del embudo solamente lo que nos interesa y es útil. Una forma de filtrar en Twitter es usando listas para agrupar información relacionada y visualizándolas a través de aplicaciones como Tweetdeck, que las separa en columnas. Más allá de Twitter y agregadores, las membresías en grupos y redes son otra forma de recibir información valiosa. Eso sí, tan importante como añadir fuentes nuevas, es purgar con frecuencia eliminando las que no agregan valor. No sirve de nada recibir información de buenas fuentes, si son tantas que nunca las leemos.


Como lo dije al inicio, para encontrar algo en la web me funciona mejor el embudo al revés. La herramienta por excelencia para buscar información hoy en día es Google. A pesar de su uso muy frecuente, me sorprende que es poca la gente que aprovecha sus funciones avanzadas. Por esta razón la búsqueda termina en millones de resultados repartidos en cientos de páginas, que más allá de las primeras, tienden a ser ignoradas. Mi modelo de embudo al revés busca exactamente lo contrario. Le apunto a terminar con menos de cien resultados de los que la mayoría sean relevantes. La idea del embudo invertido es ser muy estricto con los criterios de búsqueda y ampliarlos hasta llegar a suficiente información, en vez de perderse en una cantidad inmanejable de resultados.

La estrategia es dedicarle un poco más de tiempo a pensar en cómo buscar y mucho menos tiempo a navegar en los resultados. Las palabras clave son efectivamente "claves". Una táctica es usar palabras poco comunes asociadas con los resultados que quiero lograr. A veces, esas no son las más relevantes en la búsqueda y por eso, no se nos ocurren de primeras; pero si las incluimos junto con las más relevantes nos ayudan a filtrar lo que buscamos. Prueba de esto es que, una búsqueda de corona arroja 209 millones de resultados y; en contraste, corona +rey, da 87 resultados. Excluir palabras es otra buena táctica. Basta con ponerles un signo menos para que Google elimine resultados que las contienen.

Sin embargo, buscando solamente con base en palabras claves es muy difícil terminar con pocos resultados. En cambio, usando herramientas como las que ahora vienen en la columna izquierda de Google para limitar la colección en la que se busca (ej. noticias, mapas, libros, videos) y la fecha de publicación o, mejor aún, aprovechando las restricciones que nos permite la búsqueda avanzada, se vuelve relativamente fácil tener resultados que entran por la boca del embudo y expandirlos hasta terminar con la cantidad deseada. Una de las opciones que mejor me funciona es la que me permite buscar dentro de un dominio (ej. edu, gov, org) o un sitio (ej. unesco.org). Otra igualmente útil es la búsqueda de páginas en determinado idioma. Incluso dentro de las colecciones se pueden agregar criterios específicos a la misma. Por ejemplo, en 'video' se puede filtrar por duración, calidad y subtítulos; y en 'imágenes' se puede escoger el tamaño, el tipo y hasta los colores.

Otra forma de hacer funcionar el embudo al revés es buscar sin Google. El solo ejercicio de pensar en cómo encontrar algo sin su ayuda puede ponernos en buen camino. Cuando hacemos nuestras búsquedas en portales especializados gozamos de beneficios como la participación previa de expertos en la selección de materiales relevantes de buena calidad. Las 'colecciones de favoritos' mantenidas por personas conocedoras de un tema también pueden ser un buen punto de partida. No hay que subestimar las tradicionales bibliotecas, muchas con colecciones ahora en línea, atendidas por profesionales de la información. Pensar en el embudo nos sirve para no quedarnos con lo primero que encontramos por bueno que sea, sino utilizar esos pocos resultados e ir ampliando los criterios hasta tener una colección representativa.

Lógicamente, la identificación de información es apenas uno de los componentes de la competencia para manejar información, pero todo lo demás que se haga con la misma, depende de que se tenga un buen material con qué trabajar. De ahí, la importancia de capturar contenidos de la más alta calidad y la utilidad de la metáfora del embudo y de las distintas oportunidades que tenemos, dependiendo si lo pensamos al derecho o al revés.

 

 


1. En Eduteka hay un artículo con la definición detallada de la Competencia para Manejar Información.

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Patricia Díaz

@patdiaz

Maestría en Tecnología, Innovación y Educación, Harvard. Experta en el diseño, implementación y evaluación de entornos de aprendizaje con tecnologías emergentes para promover competencias del siglo XXI. Fundadora de Musintec