Cuando estemos todos conectados

Cuando estemos todos conectados

Al comenzar el siglo XX no había más de 360 millones de personas con acceso a internet. Algo así como el 6 % de la población mundial de entonces. 

Hoy hay alrededor de 2500 millones de individuos que pueden comunicarse por internet: 35% de la humanidad. Por su parte, la telefonía móvil se ha multiplicado a tasas aún más vertiginosas que las de los usuarios de internet: de 750 millones de suscripciones móviles en el 2000 a más de 6 mil millones en la actualidad (advirtiendo que un individuo puede contar con más de una suscripción). Se trata de la revolución tecnológica que se ha diseminado y masificado a la mayor velocidad en la historia de la humanidad.

La conexión a internet y la revolución móvil están generando profundos cambios en la organización social y económica de naciones, instituciones, organizaciones y empresas; simultáneamente, otorgan a los individuos y comunidades de todo tipo un poder jamás imaginado.

De acuerdo con analistas1, hacia 2025 la población mundial superará los 8 mil millones de habitantes, de los que la gran mayoría estarán conectados a internet. El tema no sólo es cuantitativo; la calidad del acceso y las tecnologías disponibles harán que los dispositivos que hoy nos parecen revolucionarios sean, dentro de una década, objetos de museo.

Aunque las brechas digitales, tanto entre países como dentro de ellos, son aún grandes, las redes digitales (alámbrica, inalámbricas, satelitales) se expandirán notablemente hacia la cobertura universal y contribuirán a democratizar el acceso a servicios básicos de salud y educación para los más pobres y vulnerables.

Las tecnologías tendrán desarrollos inusitados. Un computador en 2025 será, según Schmidt y Cohen, 64 veces más veloz que en 2013. No sólo la velocidad cuenta: el monto de información que transita por los cables de fibra óptica se duplica cada nueve meses, lo que significaría que los volúmenes de información actuales serán ínfimos al lado del tráfico de entonces.

La globalización de hoy es un pálido reflejo de lo que realmente serán las relaciones entre organizaciones, comunidades e individuos de todo el mundo que, realmente, compartirán el mismo escenario: la aldea global, aquí y ahora.

Los beneficios, reflejados en los aumentos de la productividad, así como el impacto democratizador en educación y salud, son evidentes. Por otra parte, los riesgos también lo son. En la medida en que las barreras de entrada a la red son casi nulas, resulta posible, como cualquier portador de tarjeta de crédito lo puede atestiguar, todo tipo de delitos. Desde lo más simple en criminalidad, como el acceso a información sobre claves personales, hasta formas sofisticadas de terrorismo, pueden desplegarse en la red.

 

 


 

 1 The New Digital Age, Reshaping the future of people, nations and business/ Eric Schmidt, Leonard Cohen, 2013.

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Rafael Orduz

Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Gottingen en Alemania Federal. Académico y analista económico y de tendencias digitales, se ha desempeñado como Presiente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá y Viceministro de Educación. Fue Director Ejecutivo de la Corporación Colombia Digital.