La magia de enseñar está en aprender

La magia de enseñar está en aprender

Esta es una historia real. Le pasó al amigo de un amigo, quien estudiaba noveno grado en una institución educativa privada de clase media.

Durante la clase de física, su profesor, a quien llamaremos Rodrigo, le explicaba a un grupo de estudiantes la resolución de una ecuación para calcular la altura obtenida por una pelota de beisbol durante una trayectoria específica. Mientras resolvía la ecuación y rayaba el tablero de pies a cabeza, todos sus estudiantes prestaban atención y tomaban notas de las indicaciones de su maestro. De repente, algo inesperado ocurrió: la altura dio un resultado negativo. "Profe, ¿por qué la altura da -5?, ¿no se supone que la altura debía ser positiva?". Rodrigo borró todo el ejercicio de nuevo y lo volvió a intentar. Pero el resultado seguía siendo el mismo: -5. Las dudas se apoderaron de todo el salón y los alumnos empezaron a dispersarse. "¡Aaaaaahh! Ya sé, es que en este ejercicio, la pelota cayó cinco metros bajo tierra por la fuerza del batazo, por eso la altura dio negativo", atinó a replicar el confundido docente. Ninguno de sus estudiantes creyó la esa justificación. Probablemente, ningún experto en física hubiera validado esta información.

Para nadie es un secreto que la educación en Colombia está en crisis. Ejemplos como el descrito anteriormente le ha pasado a más de uno e infortunadamente, los resultados obtenidos por Colombia en las pruebas PISA prueban cómo estamos a nivel educativo: el puesto 62 de 65 países es un mal indicador que deja mal parado al sistema.

 

¿Cómo funcionan las pruebas?

Las pruebas PISA se realizan cada tres años, con el objetivo de comparar el desempeño académico de estudiantes de 15 años a nivel mundial. Esta iniciativa está a cargo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). "(...) fueron creadas por la Ocde para conocer el estado del desarrollo cognitivo de las sociedades que aceptan ser comparadas con otras que no tienen sus condiciones de desarrollo económico y social, a fin de reconocer sus carencias y, se supondría, tomar decisiones conducentes a incidir en el pensamiento lógico, las capacidades lingüísticas y el pensamiento científico de los estudiantes adolescentes. Contrario a lo que se ha dicho por estos días en el país, esas pruebas no evalúan conocimientos, tampoco examinan gobiernos, menos miden a la escuela; ellos evalúan a las sociedades, entorno y contexto que favorece, o niega, la educación", advierte la Editorial del diario El Mundo.

¿Qué clase de entorno y contexto favorece nuestra educación? Los estudiantes cada vez parecen manifestar menos interés en el estudio, la sociedad se enfrenta a una avalancha de profesionales mal preparados, con personas que desconocen en algunos casos temas básicos relacionados con matemáticas, comprensión de lectura e inclusive ortografía. Adicional a esto, la fuerte problemática social del país perjudica enormemente el desempeño de muchos: ¿qué tan buenas notas puede sacar un niño que no ha comido o que vive en un entorno familiar difícil?

Sin embargo, desde mi punto de vista, el sistema sigue presentando fallas que se reflejan en resultados como las pruebas PISA. En un mundo tan cambiante donde la tecnología avanza a pasos agigantados, las ideas se mueven a diario y la modernidad se impone, la educación parece estancada en la edad de piedra. Aunque se han hecho esfuerzos por implementar algunas tácticas pedagógicas, aún hay muchas instituciones que mantienen el viejo esquema del profesor "sabelotodo" en el tablero y los estudiantes que escuchan pasivamente una charla. Esto debería cambiar, sin embargo, tanto en colegios como en universidades estas cátedras al estilo antiguo no han sido erradicadas del todo.

 

¿Qué estamos haciendo mal?

La parte contractual es algo que podría influir en los malos resultados obtenidos en las pruebas PISA, sin embargo, de acuerdo a las interpretaciones realizadas en el estudio, no se establece una relación clara entre si un buen pago al maestro hace la diferencia en los resultados de las pruebas obtenidas por los estudiantes: "El estudio no logra determinar una relación entre el salario de los docentes y el desempeño de los estudiantes en la prueba Pisa. En el caso colombiano, pese a que los profesores tienen un salario promedio 60% más alto que el PIB per cápita (tomado como riqueza media en la nación) este mayor pago no logra impactar en el desempeño de sus estudiantes en las pruebas; mientras que en Shanghái-China, donde los salarios son cercanos al promedio (solo 5% más altos que su PIB per cápita), los estudiantes logran los primeros puestas en las pruebas. El aporte del docente parece estar más determinado por su formación que por su salario".

¿Quiénes son nuestros maestros?, ¿qué tan buena es su formación?, ¿Qué tipo de criterio de selección se usa para escoger a los futuros maestros?, ¿se están teniendo en cuenta los criterios más apropiados para las nuevas generaciones? El tema de quienes deben enseñar no ha sido muy popular dentro de la agenda educativa y por ello, se pueden dar casos como el descrito inicialmente. Los maestros deberían ser los mejores estudiantes, los de mayor capacidad de análisis y sobre todo, los que tengan más disposición de aprender, ya que el conocimiento es dinámico y varía contantemente.

Si bien es cierto que en el tema de infraestructura se ha avanzado enormemente, con la construcción de megacolegios y demás planteles, la 'infraestructura neuronal' de los maestros ha sido dejada de lado. La tecnología en este caso, podría ser un camino interesante para estimular la formación constante de esta audiencia tan importante para la sociedad. Una estrategia de e-learning, por ejemplo, podría tener un alto impacto en este público que necesita conocimiento 24/7, a la velocidad de la luz. Asimismo, si los docentes se apropian eficientemente de la tecnología, podrían incluir dentro de sus estrategias pedagógicas nuevas ideas y mecanismos que les permitan innovar a la hora de enseñar.

Más allá de la inversión en TIC con respecto a computadores y tabletas, lo que realmente se necesita son maestros capacitados para enseñar y para aprender todo el día, todos los días, ya que un buen profesor debe entender que la magia de enseñar, está en aprender.

 

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Ángela Bohórquez Suárez

Asesora
Corporación Colombia Digital