El uso de redes sociales en los centros educativos

El uso de redes sociales en los centros educativos

El uso de redes sociales en los centros educativos

La visualización presencial y virtual de los mensajes son dos caminos para potenciar una filosofía de vida.

Hay grafitis con mensajes impactantes. A la entrada de mi Institución Educativa (IE) aún se puede leer este texto: “Aprovecha lo que tienes, hay gente que daría lo que fuera por tener la mitad que tú”. Desconocemos la autoría pero lleva tres meses escrita y se mantiene intacta. Si ya de por sí su contenido transmite toda una lección vital, quisimos potenciarla aún más y publicamos una foto en la página de Facebook del centro educativo. Al día de hoy más de 4.000 personas la han marcado con un 'Me gusta', ha sido compartida más de un centenar de veces y las visitas no paran de crecer. En Latinoamérica, según informaciones publicadas en prensa, la consulta de Facebook es masiva, hasta el punto de que el número de usuarios es mayor que en cualquier otra parte del mundo. En opinión de Antonio García Zaballos, experto en telecomunicaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): “Las redes, foros y blogs se han convertido en un nuevo espacio público, además de compartir también se denuncia y se protesta, sirven como puntos de información, análisis y entretenimiento. Esto explica en gran parte su éxito”

Para situarnos, ¿cuáles son las costumbres de los adolescentes colombianos en las redes sociales? Conocerlas es un buen punto de partida para tener en cuenta en las IE. Según un interesante informe, YouTube, Facebook, Instagram, Snapchat y, en menor medida Twitter, son las redes preferidas. Curiosidades para pensar: los adolescentes creen más a las personas externas que a quienes conocen en el mundo real y, cuando no saben hacer algo, primero preguntan a Google y después a YouTube.

Los centros educativos se convierten en una de las primeras y más importantes redes sociales de los alumnos. Desde pequeños la educación gira en torno a la colectividad, a compartir, colaborar, preocuparse por los demás y aprender en grupo. La socialización es innata en la educación actual y les prepara para un futuro basado en la vida en común. La noción de 'redes sociales' no deja de ser una acepción moderna y más amplia de unas sinergias que siempre han formado parte de las relaciones humanas y que ahora se han enriquecido con nuevos matices, multiplicados gracias al poder de las tecnologías y de sus aplicaciones en la sociedad global.

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La costumbre de estar presente en las redes sociales está creada y se comienza a muy temprana edad, sin hacerle demasiado caso a los límites que pone cada plataforma. Desde hace tiempo no paran de sucederse estudios sobre el impacto social de las redes virtuales. No obstante, la visión más cercana a la realidad se obtiene con la observación directa del entorno más cercano, dentro y fuera de las aulas, con una progresiva penetración en todos los tramos de edad. Si se pretenden aprovechar en los centros educativos, se ha de aprender con ellas y se han de enseñar otros usos para fomentar la formación continua.

Alumnos de 14 años de mi IE, después de usar algunas redes sociales en clase y fuera de ellas, una vez efectuado un debate posterior sobre sus efectos, les atribuyeron las siguientes ventajas: fomentan la colaboración entre ellos para la realización de trabajos, enriquecer propuestas, resolver dudas, efectuar nuevas aportaciones; permiten publicar y compartir, tanto opiniones o sugerencias como trabajos o investigaciones; favorecen nuevas dinámicas de actividades; aumentan el sentido de pertenencia a una comunidad; muestran nuevos estilos de vida, abren el mundo y tienen una gran inmediatez en las comunicaciones y en el acceso a la información, ya sea seleccionada o recomendada por alguien en quien se confía.

Entre las desventajas, coincidieron en opiniones similares a las publicadas en sitios web relativos a su incidencia en las habilidades sociales, a veces en la ansiedad y en la depresión, pero también remarcaron el tema de la inseguridad ante extraños, la suplantación de personalidad y los múltiples intereses de todo tipo con que intentan seducirles, usando sofisticadas estrategias audiovisuales, con especial impacto en el campo emocional.

Reconocen el abuso de la conectividad permanente y reflexionan (y discrepan con argumentos), por ejemplo, sobre las respuestas de Nuria Oliver, Directora Científica de Telefónica, en el diario El País de Madrid (6/12/2015) cuando dice que “Hoy los adolescentes no conversan con nadie, solo escriben y escriben (...) pero no mantienen auténticas charlas personales”. Los jóvenes hoy se consideran una generación más activa e implicada de lo que parecen pero lo hacen de otra manera.

Los docentes juegan un papel fundamental en la educación 'en y con' las redes sociales. El año pasado se publicó en este portal el interesante artículo “Cinco usos de las redes sociales en educación”. Abundan consejos para los profesores que se inician en su uso y también se recopilan multitud de experiencias muy exitosas, por ejemplo en la Red Latinoamericana de Portales Educativos (RELPE), con la identificación de buenas prácticas docentes con redes sociales. Si el alumno ha de aprender haciendo, el profesor ha de enseñar practicando, para demostrar en clase que el aprendizaje también se consigue por medio de las redes sociales y que estas aportan posibilidades para la reflexión.

¿Ejemplos? El profesor Alejandro Piscitelli puso en marcha un proyecto colaborativo en la Universidad de Buenos Aires, en 2009, basado en la aplicación de Facebook en las clases (la publicación se puede descargar gratis en la web de Fundación Telefónica). Otro: el uso de esta red social para trabajar literatura en la enseñanza no universitaria. En Twitter, la utilización de los hashtags en educación, un gran recurso con muchas posibilidades, sobre todo para la búsqueda de información sobre temas en concreto o para seguir la actualidad. Con nuestros alumnos seguimos en directo la revolución egipcia en 2011 (alumnos árabes tradujeron tuits escritos en esta lengua y todos practicaron inglés), el actual proceso de paz en Colombia o las opiniones diversas sobre otros temas del presente. También se pueden crear hashtags específicos para alimentar un aspecto que se trata en clase de forma presencial.

En Pinterest, la captación de imágenes de carteles y citas que abundan por las calles con faltas de ortografía para trabajar después en el aula. En Edmodo, experiencias de lectura. Con YouTube las posibilidades también son enormes. El mero hecho de grabarse y analizar la receptividad de la exposición ya es una gran forma de aprender para mejorar. O la búsqueda de charlas, soluciones a inquietudes o respuestas a preguntas, descubrimiento de expertos, documentación, búsqueda de explicaciones a temas curriculares que no se entienden en clase, ampliación de conocimientos, debates, etc.

Si cada alumno selecciona y sigue en las redes sociales a grupos de expertos en un tema y a publicaciones específicas de calidad, actualizará constantemente sus conocimientos. El papel del profesor cambia: tiene que reinterpretarse y adaptarse a una sociedad global y en red.

Muchas búsquedas que se inician en Google serían más eficaces y rápidas si se dirigieran a las redes sociales, tanto para la obtención de información específica como para conocer opiniones y discriminarlas. Hoy día, muchos portales especializados en un tema tienden a convertirse en un sucedáneo de red social que orientan (y a veces desorientan). He ahí los beneficios y peligros de la sociedad digital.

Los mismos alumnos son capaces de aportar elementos para transformar una clase, siempre que se les deje y el profesor les oriente. Basta con retarles para que descubran y diseñen estrategias de aprendizaje con esas redes que tanto usan. Al mismo tiempo, se deben marcar tiempos para la reflexión sobre el rastro que dejamos en ellas y sobre su incidencia en nuestra identidad digital. Causó sorpresa la lectura del reciente artículo “Lo saben todo sobre usted”, donde se analizan nuestras huellas en la red, muchas dejadas de forma casi inconsciente y con la incógnita sobre posibles usos por parte de los propietarios de la aplicación o por las autoridades.

Las familias también están en ellas y agradecen orientaciones y consejos, tanto desde el punto de vista de usuarias, como para conocer estrategias con que implicarse aún más en la educación de sus hijos. La página de Facebook de la IE Torre del Palau recibe muchas más visitas a las informaciones sobre temas específicos que a las innumerables fotos en las que aparecen alumnos en actividades concretas. Los últimos temas más visitados son enlaces a artículos que tratan temas de actualidad, relacionados con el proyecto educativo de la institución educativa : “Falsos mitos: el deporte distrae de los estudios”, “Así es la primera generación completamente digital”, “Tecnoadicciones: guía para las familias”, o un video para reflexionar sobre la cantidad de deberes y actividades que los docentes manda a los alumnos para que hagan cada día en casa.

Si somos capaces de dar a conocer casi toda nuestra vida en las redes sociales (obviando los peligros que eso conlleva), ¿por qué no usarlas para incrementar los procesos de aprendizaje de forma permanente? Hoy las aulas son (o deberían ser) transparentes, los celulares también sirven para aprender y compartir en Internet ya es una forma de vivir. Educar en red es preparar a los adolescentes y jóvenes para el futuro, ya, desde los centros educativos.

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Evaristo González Prieto

Profesor y periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación, profesor de español, director y gestor del proyecto TIC de la Institución Educativa pública Torre del Palau, de Terrassa (Barcelona – España). Investigador en comunicación y educación, conferencista, formador en TIC y educación, colaborador con universidades y en estudios internacionales sobre educación y TIC. Blog: http://cibercomunicacioneducativa.blogspot.com.es/

@EvaristoG