La realidad, según Internet

La realidad, según Internet

La realidad, según Internet

¿Cómo se configura ‘lo real’ a partir de la web y de su inclusión en la educación?

El humorista madrileño Andrés Rábago, que firma sus viñetas en el diario EL PAÍS con el pseudónimo de ‘El Roto’, es uno de los mejores retratistas de la actualidad, en España. Con su humor ácido y directo, realiza una sátira social y plantea auténticos artículos de opinión en cada dibujo. Uno de los que acostumbro a comentar con mis tecnólogos alumnos, y en charlas diversas, es el que publicó el 21 de mayo de 2009, y que puede verse en este enlace. Un muchacho escribe en una computadora y piensa en voz alta: ‘sospecho que me han dado este ordenador para que no mire por la ventana’; las reflexiones e interpretaciones extraídas de las clases con adolescentes a lo largo de varios cursos, a partir de esta viñeta, originan las líneas que vienen a continuación.

Vale la pena que pensemos en cómo las pantallas mediatizan la realidad, igual que ha ocurrido con los tradicionales medios de comunicación escritos o audiovisuales e incluso con nuestras visiones personales del entorno, muy influidas ya por las tecnologías. Y vale aún más la pena educar para aprender, para enseñar a ver y a interpretar. A partir de lo anterior, surge otra importante competencia en la sociedad del siglo XXI: la literacidad o el conjunto de competencias que hacen que una persona sea hábil para recibir y analizar información en determinados contextos, y también aparecen las ‘alfabetizaciones múltiples’, tal como explica José Manuel Pérez Tornero, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, para quien los educadores deben ser ‘profetas del futuro’, más que mantenedores de la tradición.

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Cuando a los adolescentes se les planteaba el tema de la realidad según Internet, focalizaban sus opiniones sobre dos aspectos: la actualidad de la realidad, a partir de las noticias vía Internet, y la imagen digital que ofrecen ellos sobre su realidad más personal. Ahora están familiarizados con la gamificación, con la realidad virtual y la aumentada, no solo por el fenómeno PokémonGo o los proyectos Cardboard, sino también por algunas experiencias ciudadanas con Apps sobre turismo industrial, en las que habían participado en su creación y desarrollo otros alumnos del centro. Les facilitamos nuevas interpretaciones sobre el mundo digital e introdujimos una de las afirmaciones del prestigioso sociólogo Manuel Castells: “No es Internet lo que cambia el comportamiento, sino que es el comportamiento el que cambia Internet”.


La realidad y la actualidad

Con motivo del proceso electoral sobre la paz en Colombia, aprovechando también la concesión del Premio Nobel de la Paz al presidente Juan Manuel Santos, Internet nos ha facilitado puntos de vista muy distintos, a quienes vivimos en otros países. Les animé a consultar los grandes medios de comunicación en sus ediciones digitales, la mayoría de Bogotá; las cuentas de Facebook y Twitter de las corrientes de opinión que concurrían a las elecciones, básicamente: el expresidente Álvaro Uribe, los líderes de las FARC y el presidente Santos, y a otros medios digitales alternativos que también transmitían sus informaciones y puntos de vista. Desde Barcelona, los adolescentes se sorprendieron de las visiones poliédricas de la realidad, de la intoxicación informativa e interpretativa debido a las opiniones producidas en el propio país, y más si las comparaban con las valoraciones internacionales de algunos analistas y expertos. ¿Cómo aclararse desde fuera sobre realidades con las que no convives? Cada día nos pasa lo mismo con la actualidad.

Los debates fueron intensos y enriquecedores. A su nivel, comentábamos sobre si entre más información, más ignorancia; algunos decían que en las redes sociales circulan más las mentiras que las verdades y todos nos apuntamos a replicarlas. Había quienes creían que la manipulación de las masas hoy es más fácil, otros defendían que la verdad es algo relativo. Estaban de acuerdo en que el populismo político juega con las emociones fuertes y, a menudo, estas son las que decantan las urnas.

Acabado el debate, les decía que en años anteriores otros alumnos habían llegado a parecidas conclusiones con temas españoles como el extinto grupo terrorista ETA o cualquier polémica relacionada con equipos de fútbol nacionales de primera línea internacional. Las recomendaciones a las que llegábamos se repetían: hablar en las escuelas sobre actualidad, con una visión amplia y crítica, es la única forma de educarse y contribuir a que los sistemas democráticos sean más sólidos. La mejor mesa de la paz está en cada casa y en cada clase; los contenidos más cercanos que habría que conocer y descifrar son los que nos afectan más directamente. La historia se refleja en el día a día y es un buen argumento para potenciar la transversalidad y la educación en literacidad. Como ya publicamos aquí en un texto anterior, se necesita educar con las noticias de actualidad en la sociedad global.


La realidad y la identidad digital

¿La identidad digital que mostramos en Internet corresponde con nuestra forma real de ser? ¿o no somos como nos manifestamos en la Red? Un tema que surge año tras año, válido para todas las edades. La instantaneidad en el fenómeno de compartir crea un hábito reflejo que suele obviar la reflexión antes de la publicación. Instagram, Snapchat, Facebook, WhatsApp, Telegram o Twitter están tan al alcance del clic, que solo nos condicionan a pensar después, cuando la retroalimentación de las respuestas ajenas sirven para interiorizar los efectos colaterales de lo que se sube a la red. La inmediatez y la fácil accesibilidad a Internet son grandes condicionantes de este aparente juego, en el que el poder de los datos también debería ser objeto de atención educativa en las instituciones escolares.

Resulta interesante someterse a un juego entre varias personas que se conozcan poco: averiguar cómo son por el rastro que dejan y que se encuentra en buscadores y redes sociales, anotar las líneas de su personalidad y de su socialización, y luego compartir los resultados con la persona en concreto y, si quiere, con su círculo de allegados; una actividad muy educativa. Si añadimos a lo anterior los metadatos del mundo adulto que guardan de nosotros los bancos, las aseguradoras, los médicos, los establecimientos comerciales, los hospitales, los centros educativos, las policías, las iglesias, las aduanas, los ejércitos e incluso nuestros routers, celulares, computadoras y buscadores, nos encontraríamos con que muchas de nuestras intimidades cotizan cada vez más, en más mercados, con propietarios ajenos que, además de estar en la nube y en paraísos físicos, también rinden cuentas a sus accionistas. Las repercusiones del big data que se van conociendo por el gran público deberían formar parte del currículum oficial y ser un centro de interés prioritario en la realidad individual, y más cuando podemos hacer muy poco para escapar de una gran tela de araña que nos apresa cada vez con mayor fuerza.

El poder de Internet, comparable con la invención de la imprenta o la Revolución Industrial, es una realidad más que actualmente envuelve nuestra vida, y nos es casi imposible desvincularnos de sus ramificaciones. Las relaciones entre el mundo real, las diferentes realidades y el desarrollo tecnológico inducen a experiencias futuras como las que el diseñador y artista londinense Keiichi Matsuda entrelaza en el video que muestra un día en la vida de la protagonista, Juliana Restrepo, en la ciudad de Medellín.

En resumen, la educación se tiene que preocupar por aportar pautas para convivir en la Red y conocer las repercusiones de la interactividad, las percepciones de los contenidos transmedia, la realidad en directo y la editada, y la ideología de la tecnología. Los alumnos y los adultos debemos estar preparados para cuestionar y aceptar, o no, lo que la tecnología nos ofrece. ¿Quién lo enseña? Aprender a aprender es una competencia que nos afecta de por vida.

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Evaristo González Prieto

Profesor y periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación, profesor de español, director y gestor del proyecto TIC de la Institución Educativa pública Torre del Palau, de Terrassa (Barcelona – España). Investigador en comunicación y educación, conferencista, formador en TIC y educación, colaborador con universidades y en estudios internacionales sobre educación y TIC. Blog: http://cibercomunicacioneducativa.blogspot.com.es/

@EvaristoG