Orgulloso por educar en las diferencias

Orgulloso por educar en las diferencias

Orgulloso por educar en las diferencias

El 40% de estudiantes homosexuales en América Latina ha sufrido violencia homofóbica en el ámbito escolar.

Hay actuaciones que significan mucho más de lo que parecen a simple vista. Son pequeños pasos que se convierten en avances, que provocan o afianzan cambios importantes. Hace unos años, en una institución educativa se tomó la decisión de que que uno de los lavabos (WC) del centro fuera unisex. Los más de 700 adolescentes del centro se encontraron de pronto con esta novedad a la que no estaban acostumbrados (en el centro hay otros espacios con lavabos diferenciados por sexos). No hizo falta rotular señales identificativas de que este servía para su función sin distinguir tipología sexual. La inicial extrañeza derivó en normalidad cuando se les explicó que tal decisión iba más allá: formaba parte de un proyecto educativo realista que siempre ha respetado la forma de ser y de manifestarse de cada alumno. Esta institución educativa pública se ha caracterizado por el fomento de la educación con la máxima consideración a las diferencias estéticas de cada alumno, a su forma de pensar, de vestir y de manifestarse, a sus creencias, a las tendencias sexuales y a todo aquello que nos abra los ojos para apreciar la diferencia como normalidad.

Discriminaciones

La no discriminación sexual en las escuelas es una asignatura pendiente en muchas de ellas porque una parte de la sociedad aún no ha sido capaz de adaptarse a la realidad. Un ejemplo que supuestamente no se relaciona con lo anterior pero que aún abunda, y del que se pueden deducir algunas connotaciones, es separar al alumnado por sexos en muchos centros privados, considerados de prestigio y elevado estatus económico y social. Cuesta entender cómo educar en las diferencias sin practicar la integración en las aulas.

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Colombia ha sufrido algunas polémicas no muy lejanas que no deberían existir. La supuesta, y parece que falsa, noticia sobre la emisión de cartillas con contenido gay promovida por el Ministerio de Educación, las protestas contra la llamada “ideología de género” obtuvo una educativa respuesta por parte de un artista homosexual colombiano desde Finlandia. Por no mencionar los vergonzosos ataques a una alta dirigente política en la época en que tenía altas responsabilidades en el Ministerio de Educación, solo por su tendencia sexual y por querer trasladar a las aulas la normalidad de la vida. Ante estas conductas, los aprendizajes son evidentes y los cambios, imprescindibles. La repercusión mediática gracias a Internet sirvió para reflexionar y aprender.

Realidades

Según noticias de prensa, el 40% de estudiantes homosexuales y el 65% de los transexuales de América Latina han sufrido violencia homofóbica en el ámbito escolar. El acoso, la violencia y el desprecio son actitudes a desterrar. Las escuelas necesitan programas impartidos por profesorado formado y una sociedad que colabore para que aquello que se enseña en las aulas no se contradiga fuera de ellas, en la vida real. El mapa mundial de la homofobia es una tremenda realidad. Hoy 72 países criminalizan a los homosexuales. Aún queda mucho camino por recorrer para que se instale la normalidad y no cause extrañeza ver a personas homosexuales mostrarse afecto, una reacción que ha sido objeto de interesantes investigaciones.

Orgullo

Hace unos días la fiesta del Orgullo de Madrid se transformó en el WorldPride 2017 con el fin de acoger esta celebración anual a nivel mundial. Más de dos millones de personas se dieron cita en el centro de la capital de España, llena de actos culturales, desfiles y conciertos de música durante los últimos días de junio y primeros de julio. España es uno de los países que hace tiempo que aprobó leyes y normalizó derechos pero, sobre todo, acogió la forma de ser de cada persona en la vida diaria con total naturalidad. Un proceso no exento de algunas dificultades debido a actitudes puntuales de grupos conservadores y radicales. En este tipo de celebraciones la prensa suele destacar opiniones, declaraciones de personas que, por su posición social o económica, o por su influencia en Internet, juegan un papel destacado en la opinión pública. Las calles, Internet y los medios de comunicación hacen eco del gran acontecimiento, pero interesa saber qué queda de todo y, sobre todo, cómo provocar cambios desde la educación.

Educación

Cualquier momento, cualquier persona y situación son buenas para educarnos: la mirada que normaliza, el gesto de complicidad, la aceptación de la otra persona como es, las situaciones reales o creadas que igualan, la ficción televisiva que destruye estereotipos, los videojuegos que evitan la repetición de modelos estandarizados, el uso de la lengua sin ambages y sin palabras clichés que denotan deformaciones del pensamiento, los pequeños detalles que engrandecen actitudes, la publicidad integradora, la moda abierta, Internet como favorecedor del respeto y comprensión, docentes progresistas, leyes realistas, familias implicadas y, por supuesto, la colaboración de todas las personas en la sociedad.

Países como Colombia apuestan por la adopción en parejas del mismo sexo y también por el derecho al matrimonio. Las leyes son el principal marco para amparar los derechos de todos. Desde el punto de vista educativo, la formación del profesorado es clave. No se puede permitir que un profesor diga a sus alumnos que la homosexualidad “es una enfermedad”, como ha ocurrido hace unos días en un colegio religioso de La Plata (Argentina).

También el papel que la familia ha de jugar cuando se les ha de explicar a los hijos temas relacionados con la homosexualidad, cuando un hijo o una hija se siente atraído por personas del mismo sexo, o cuando se contempla la necesidad de cambiar de sexo. No queda más remedio que dar respuesta a situaciones que pueden llegar a ser graves cuando aparece el bullying homofóbico: niños que expresan su homosexualidad y sufren acoso.

Internet es un gran escaparate donde no es difícil encontrar ni tampoco mostrarse. Tenemos experiencia en proponer al alumnado adolescente que cree, produzca y difunda vídeos que eduquen en la normalidad de género y de sexo, que escriba textos informativos o de ficción a favor de situaciones así, que alimente hashtags específicos, que analice comentarios y contenidos homófobos, Así como un profesorado que cree obras de teatro en las que se incluyan escenas a favor del orgullo de la normalidad, que luego representen alumnos ante el resto de compañeros del centro.

Ante determinadas actitudes que surgen cuando se pretende educar en la escuela sobre estos temas, vale la pena tener en cuenta la opinión de la ministra de Educación de Perú, Marilú Martens: “La homosexualidad no se enseña, lo que sí se aprende es la homofobia”.

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Evaristo González Prieto

Profesor y periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación, profesor de español, director y gestor del proyecto TIC de la Institución Educativa pública Torre del Palau, de Terrassa (Barcelona – España). Investigador en comunicación y educación, conferencista, formador en TIC y educación, colaborador con universidades y en estudios internacionales sobre educación y TIC. Blog: http://cibercomunicacioneducativa.blogspot.com.es/

@EvaristoG