El poder educativo de la sociedad civil

El poder educativo de la sociedad civil

El poder educativo de la sociedad civil

Educar es una tarea común que implica a toda la sociedad.

Todos podemos (y deberíamos) ser educadores durante todos los momentos del día. Actualmente la educación formal se completa con la informal, fuera de las aulas, llena de posibilidades al alcance de un click, considerada con tanta o más influencia que la formal.

Un celular o una computadora se convierten en un gran recurso educativo, aunque quizá aún no se le haya descubierto el gran poder que tienen debido al atractivo de su uso para el ocio, las relaciones sociales y la interactividad conversacional. El comportamiento diario es la mejor lección que cualquier persona le puede dar a un niño. Tender una mano amiga es ese empuje vital que ilumina el camino.

Desde múltiples organizaciones sociales se dedican muchos esfuerzos y recursos para educar, a veces con un impacto real en la población parecido al de los programas educativos curriculares y obligatorios del Ministerio de turno. Ahora nos detendremos en el poder educativo de las Fundaciones. Otro día trataremos sobre las ONGs con líneas educativas, que a menudo también son Fundaciones.


Colaboración

El trabajo en común hoy es una necesidad. Los centros educativos son auténticos laboratorios para enseñar y aprender de forma colaborativa pero también lo es el núcleo social más cercano, la familia, las entidades sociales y las redes que se basan en Internet. Quien no sepa crear, innovar, compartir, debatir, apreciar ideas mejores, modificar formas de pensar, ser flexible, formarse un criterio propio también con visiones ajenas, tendrá dificultades para adaptarse a una sociedad cambiante que nos obliga a evolucionar. Una tarea que se tendría que empezar desde las escuelas.

Fenómenos como las redes sociales son el mejor ejemplo de cómo las personas han encontrado espacios para aportar sus ideas y creaciones, con repercusiones inmediatas en otras personas. La viralización como acto reflejo conduce a grandes impactos sociales, a menudo efímeros y, a la larga, de fácil olvido debido a la infoxicación que nos invade.

Estamos más informados que nunca pero, a la vez, la creación de relatos que cautivan a las masas tienen un gran poder de penetración, a menudo plagados de utopías o falsedades discursivas y sin entender los contextos. Es impresionante la capacidad imaginativa y la creatividad anónimas, las respuestas personales inmediatas a la actualidad, las iniciativas de todo tipo y las propuestas para apoyar, condenar, sumarse a algo, buscar otras iniciativas, colaborar, condenar o amenazar. ¿Hemos pensado en el poder social de las redes y en sus efectos a la hora de educarnos y de construir y entender la realidad? A los alumnos habrá que enseñarles a navegar por las enormes posibilidades educativas de estos aprendizajes, cada vez más formales. Parar todos un momento y reflexionar para verlo claro es un aprendizaje que requiere entrenamiento, tanto desde la escuela como desde la sociedad civil.


Fundaciones

Invertir dinero y esfuerzos en educación es muy rentable. Lo saben muy bien las empresas y mecenas que dedican una parte de sus beneficios a apoyar programas educativos. Sea por ventajas fiscales, por leyes de mecenazgo, por imagen social corporativa o por impacto en la sociedad, bienvenida sea su vitalidad si de lo que se trata es de apoyar proyectos con gran calado social. El dinero también ayuda a educar, es una inversión para el futuro. Y el voluntariado, ese gran poder de la sociedad civil para conseguir cambios, a pesar de que no deberían suplir la responsabilidad de las Administraciones y de los poderes públicos en la misión que tienen encomendada, que a veces no la cumplen.

Colombia destaca por tener Fundaciones que desarrollan un gran trabajo educativo, seguido muy de cerca en otros países por su gran calidad. Congregan en su entorno a grandes profesionales y muchos voluntarios que, de forma anónima, colaboran en la ayuda social y en el progreso del país. Desde hace años, docentes del ámbito internacional tienen entre sus portales favoritos a Eduteka, con gran cantidad de recursos y reflexiones para educar con las TIC, gracias al trabajo de la Fundación Gabriel Piedrahita Uribe, con una gran visión del futuro desde el presente. Y qué decir de la Fundación Pies Descalzos, a la que ya le dedicamos aquí un espacio para destacar su gran trabajo para conseguir el derecho a la educación y la igualdad de oportunidades, con la mecenas Shakira como impulsora. “La educación es la escalera que llevará a los niños hasta sus sueños”, afirma la cantante en la web.

La Fundación Alberto Merani es otro ejemplo más del poder de la sociedad civil colombiana, con innovadores proyectos pedagógicos para aumentar el acceso a las TIC, el trabajo con comunidades del país y la implementación de la gestión del conocimiento. La Fundación Dividendo por Colombia, con su gran apuesta para evitar la deserción escolar y conseguir que niños y jóvenes permanezcan en el sistema educativo.

A nivel empresarial destacan proyectos a favor de la educación integral y de la innovación social, como la Fundación Compartir. Y la Fundación Empresarios por la Educación con objetivos todos ellos comunes: “soñar con una educación que forme mejores seres humanos, responsables de sí mismos, de los otros y del contexto”. O la Fundación Promigas. Todas luchan por una mejora educativa y por la construcción de una sociedad más equitativa y justa. También es cierto que detrás de cada Fundación existen equipos que diseñan proyectos y que responden a intereses concretos, explicitados en su línea programática o no.

Otros ejemplos significativos de muchas más que no se citan aquí por falta de espacio, la Fundación Escuela Nueva, cuya finalidad es “mejorar las oportunidades de vida de las personas más vulnerables por medio de una educación de calidad que promueva el aprendizaje colaborativo centrado en el que aprende”. Como siempre, hay que comprobar en la realidad los efectos de todas las Fundaciones, bien sea con auditorías, con investigaciones, estudios de campo y, cómo no, con la opinión de las personas a las que se dirigen.

Colombia, por tanto, además de los Ministerios del Gobierno y otros organismos que se preocupan por la educación, cuenta con una parte importante de la sociedad civil comprometida con proyectos y actividades que luchan por la mejora educativa del país. Son un ejemplo que se sigue en el exterior, y más ahora con el proceso de paz. En determinados momentos, contactar con las webs de las Fundaciones facilita recursos e ideas para buscar soluciones. A menudo son gratuitos, llenos de propuestas y soluciones ya experimentadas. También necesitan de la colaboración de más personas que se unan a proyectos de mejora.

El compromiso educativo abarca a todos porque todos somos profesores y alumnos a la vez. El poder de la sociedad civil es inmenso e imprescindible para el futuro.


Evaristo González Prieto

 



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Evaristo González Prieto

Profesor y periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación, profesor de español, director y gestor del proyecto TIC de la Institución Educativa pública Torre del Palau, de Terrassa (Barcelona – España). Investigador en comunicación y educación, conferencista, formador en TIC y educación, colaborador con universidades y en estudios internacionales sobre educación y TIC. Blog: http://cibercomunicacioneducativa.blogspot.com.es/

@EvaristoG