¿Qué pasa con los proyectos de Comercio Electrónico en Colombia?

¿Qué pasa con los proyectos de Comercio Electrónico en Colombia?

Hace un par de días, con poca emoción leí en el periódico El Espectador un artículo, "Comercio electrónico no despega con fuerza en Colombia" sobre el peso de las ventas por Internet en el país, y para sorpresa mía, somos uno de los países del continente con menor penetración. Esto llama mi atención, ante todo, por los continuos esfuerzos que se vienen realizando, desde diferentes organizaciones para que este sea una realidad. No solo el Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones - TIC - viene trabajando el tema con el programa Mipyme Digital, también lo hace el Ministerio de Comercio con Fomipyme, las Cámaras de Comercio de diferentes ciudades, el SENA, organizaciones como CREAME, el Banco Interamericano de Desarrollo – BID – entre otras.

 

En otras palabras, en el ámbito de la competitividad y la industria, los proyectos con un enfoque tecnológico tienen un amplio potencial en comercio electrónico, pues se cree que es el paso que tienen que dar las empresas del país para ser competitivas en el ámbito mundial. Esto nos lleva a ver con más frecuencia empresas de todo tipo, grandes, medianas, pequeñas e incluso microempresas, que cuentan con sus páginas Web pero que además a través de estas promocionan sus productos. ¿Qué está sucediendo entonces?

 

Existen dos posibilidades, o se están ofertando mal los productos por este medio o los usuarios no están formados para adquirir sus compras por Internet. Haciendo diferentes comparaciones de portales de ventas mundiales con algunos nuestros como www.quebarato.com.co, www.mercadolibre.com no se perciben grandes diferencias y se podría pensar que se estaría al mismo nivel para lograr ventas. Por tanto, me atravería a decir que lo que hace falta es una sensibiización del cliente, primero para conocer los procesos y segundo para confiar en ellos.

 

Para la gran mayoría de los colombianos asistir al supermercado sigue siendo parte fundamental de la rutina y es impensable escoger las frutas, las verduras y mucho menos la carne por Internet. Esto mismo sucede si hablamos de la compra de ropa, accesorios personales o incluso para el hogar, no hay una satisfacción de verlo por la Web, se quiere no solo ver "en vivo" sino tocar. A esto se le suma la desconfianza, primero a dar nuestros numeros de tarjeta de crédito por los continuos fraudes que vemos a diario, pero también frente al cumplimiento de recibir lo solicitado. En este sentido, ¿sería possible desarrollar proyectos TIC de formación a la ciudadanía en compras por Internet?

 

María Juliana Tobón F.

Asesora Observatorio Observando TIC

www.colombiadigital.net

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Corporación Colombia Digital